El presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, ha calificado de “tomadura de pelo” y “nada serio” el anuncio del Ministerio de Transportes sobre la ampliación del aeropuerto melillense, prevista para ejecutarse entre 2027 y 2031. En sus declaraciones, ha lamentado la falta de inversiones inmediatas y ha denunciado que el plan no aborda los problemas reales de conectividad aérea que sufre Melilla desde hace años.
El proyecto, enmarcado dentro del nuevo Plan Quinquenal de AENA, contempla la mejora de la terminal y los aparcamientos del aeródromo. Sin embargo, no incluye ni la ampliación de la pista ni la instalación de un moderno sistema de ayuda a la navegación, dos aspectos que, según Imbroda, son clave para garantizar la operatividad de los vuelos en condiciones meteorológicas adversas y reducir la elevada tasa de cancelaciones que sufren los pasajeros.
"Estamos en septiembre de 2025 y me anuncian que el proyecto será para el 2027 y la obra para el 2031. ¿Quién va a estar gobernando entonces? No es serio", afirmó Imbroda, que cuestionó la utilidad de una intervención a tan largo plazo sin medidas urgentes que resuelvan los problemas actuales del aeropuerto.
Además, el presidente propuso que, si existen impedimentos técnicos para instalar un sistema de navegación en la cabecera de pista, el Gobierno debe entablar conversaciones con Marruecos para buscar una solución conjunta. "Estamos encantados con Marruecos, lo dice Albares todos los días. Pues hable usted con Marruecos", ironizó.
Comercio con Marruecos
En la misma línea crítica, Imbroda se refirió a la reapertura de la aduana comercial con Marruecos, que ha generado escepticismo entre los empresarios locales. Según el presidente melillense, la falta de garantías jurídicas impide que la frontera sea un entorno fiable para la actividad económica.
“Imagínese que llena su almacén de televisores para exportarlos, y de repente cierran la frontera. ¿Qué hace usted? ¿Malvenderlos? ¿Devolverlos? Con esa inseguridad jurídica, ningún empresario puede apostar por invertir capital”, lamentó, dejando claro que, a su juicio, la aduana ya no es una opción viable como pilar económico de la ciudad.
Imbroda denunció, además, el desequilibrio actual en las relaciones comerciales: mientras Marruecos sí puede introducir mercancías en Melilla, los productos melillenses no pueden salir hacia el país vecino. “¿En qué cabeza cabe que haya un empresario que invierta sin tener estabilidad? No se puede”, criticó.
En ese contexto, recordó una conversación que mantuvo con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, a quien trasladó la necesidad urgente de implantar un régimen aduanero de viajeros que permita a los ciudadanos llevar consigo pequeños artículos a Marruecos sin que les sean decomisados.
“El ministro tuvo la gentileza de llamarme una vez, no me llamó más”, comentó con sarcasmo. “Le dije que aquí te compras un zapato y te lo tiran, o un paquete de pipas y también te lo tiran. Es humillante. Eso sí que nos interesa, pero por lo visto no se va a conseguir”.
Las declaraciones de Imbroda reflejan un descontento creciente con la gestión del Gobierno central en materia de infraestructuras y relaciones transfronterizas. Su valoración crítica se produce en un momento clave, tras la reactivación de la aduana comercial y el reciente anuncio de AENA sobre el nuevo ciclo de inversiones aeroportuarias.
Mientras tanto, el presidente de Melilla insiste en que las promesas a medio y largo plazo deben ir acompañadas de decisiones concretas que respondan a los problemas reales de la ciudad. “Bienvenidas las obras, pero con seriedad. Lo que necesitamos es estabilidad, inversión inmediata y un modelo económico que funcione”, concluyó.








