El presidente de la la ciudad, Juan José Imbroda fue preguntado sobre el avance de la reforma del Estatuto de Autonomía de Melilla, una cuestión que ha estado latente durante años y que ha cobrado nueva relevancia bajo su actual mandato. Imbroda respondió con firmeza: "Avance público, no. Notorio público, no. Privado e interno, si".
Según explicó, el trabajo preliminar ya se está desarrollando en la Dirección General de Salud y Autonomía, desde donde se están elaborando distintas propuestas que más adelante se elevarán a los órganos políticos correspondientes. "Se está trabajando, sí. Tenemos una virtud o un defecto: cuando decimos una cosa, es que la trabajamos", aseguró.
"Esto no puede ser una ocurrencia"
Uo de los principales mensajes del presidente fue la necesidad de actuar con responsabilidad y evitar que la reforma estatutaria sea percibida como improvisada o caprichosa. "Esto necesita una cocina antes de arrancar, para que luego no sea una ocurrencia", enfatizó.
Para Imbroda, presentar una reforma sin un trabajo técnico y político previo solo generaría descrédito. "Imagínense que convocamos la comisión de presidencia y proponemos reformar el Estatuto de Autonomía y escucha la oposición "ocurrencia" y esto es serio".
Por ello, el presidente ha marcado el otoño de 2025 como horizonte temporal para iniciar los debates políticos formales en la Asamblea y demás órganos institucionales. Antes, se están sentando las bases técnicas y jurídicas para que las propuestas lleguen con la solidez necesaria.
Reformar el Estatuto
Más allá de los aspectos políticos o competenciales que pueda recoger la futura reforma, Imbroda aprovechó su intervención para denunciar nuevamente la asunción de competencias impropias por parte de la Ciudad Autónoma. "Estamos asumiendo competencias que no nos corresponden y que suponen un gasto aproximado de 30 millones de euros al año", afirmó.
Entre estas competencias, el presidente destacó ejemplos como la ayuda a domicilio que debería cubrir el Imserso, el financiamiento de una universidad pública en la ciudad, el personal de apoyo educativo en escuelas, que, en su momento, recibieron a miles de niños cruzando la frontera, o la contratación de enfermeros escolares. "Cuando teníamos la ratio más alta de toda España y los niños salían por las ventanas, nosotros respondimos", subrayó.
El presidente recordó que fue el Gobierno Popular el que impulsó, en su día, la creación de 75 plazas de técnicos de educación infantil para hacer frente al colapso escolar que provocó la entrada masiva de menores marroquíes. "Lo hicimos nosotros, y lo seguimos haciendo. Pero ya es hora de que el Ministerio de Educación se haga cargo".
Reivindicaciones pendientes con el Estado
En su intervención, Imbroda también reclamó que el Estado asuma su responsabilidad financiera con Melilla, tanto en competencias como en inversiones directas. Mencionó, por ejemplo, que la ciudad todavía no ha recibido los fondos debidos por parte del Imserso, que gestiona la ayuda a domicilio, ni ha visto avances en la financiación de la universidad pública local, a diferencia del trato que reciben las universidades privadas en otras regiones.
Para el presidente, una reforma del Estatuto, permitiría blindar estas reivindicaciones, dotando a Melilla de más fuerza legal e institucional para exigir el cumplimiento de las obligaciones del Estado. "Si esas competencias las asumiera el Gobierno Central, tendríamos 30 millones más al año. Con eso podríamos hacer 18 programas como Melilla Joven", afirmó.
Un proyecto que marcará la legislatura
Imbroda concluyó asegurando que este trabajo previo es parte de su compromiso político con la ciudad. "No siempre podemos garantizar algo que va a salir, pero sí podemos garantizar que lo trabajamos", dijo. Recalcó que, aunque no haya novedades visibles de inmediato, la reforma del Estatuto de Autonomía será uno de los puntos clave del calendario político del próximo otoño.
De esta forma, el presidente envía un mensaje de seriedad institucional y compromiso a largo plazo, alejándose de anuncios prematuros y marcando diferencias respecto a otras iniciativas del pasado. Para Melilla, el debate sobre su modelo de autogobierno vuelve a estar sobre la mesa, esta vez con más madurez y con una clara voluntad de defender lo que le corresponde.








