La frontera de Beni-Enzar mostraba en la mañana del viernes una estampa atípica: apenas había unos cuantos coches, a diferencia de las largas colas que suelen repetirse día tras día, en especial, los fines de semana. Ha sido una problemática que se ha dado en ciertas festividades como en el fin del mes sagrado de Ramadán o en la Pascua del Cordero. Cientos de melillenses lo sufren semanalmente, ya que muchos cruzan con frecuencia el paso fronterizo para visitar a sus familias en el país vecino.
En esta zona, la única que queda operativa en la ciudad autónoma, se permite el paso tanto de personas como de vehículos. Mientras tanto, los puestos de Farhana, Barrio Chino y Mariguari continúan cerrados, lo que dificulta que la marcha se efectúe con fluidez durante todo el año. El 26 de junio, se observaban principalmente familias con niños y cargados con maletas para pasar unos días en Marruecos. Sorprende la poca afluencia de viajeros, sobre todo, porque esta semana ha coincidido con el fin del curso escolar y ya hay vía libre para las vacaciones estivales.
En el paso se encontraban algunas integradoras sociales procedentes de los planes de empleo de la Delegación del Gobierno en Melilla, que forman parte de un proyecto piloto “para ver qué necesidades pueden surgir en la frontera con el paso de la OPE y demás”. Su misión es “ver qué mejoras se pueden hacer y qué necesitan los miles de viajeros que pasan por aquí”. Se han incorporado esta semana y aseguran que, el mismo jueves, hubo bastante más movimiento que el viernes a primera hora.
Hoy se esperaba la llegada de un barco que, finalmente, creen que no se ha producido. A las once de la mañana, tan solo habían pasado unas cuarenta o cincuenta personas procedentes de la ciudad, y algunas más a pie. “Entonces la frontera, como podéis ver, está completamente vacía”. Desconocen los motivos por los que el barco no ha atracado, aunque justo coincide con la avería técnica del ferry “Volcán de Timanfaya”, que cubre la línea Melilla-Motril y que dejará al buque fuera de servicio durante unos diez o quince días aproximadamente.
“Suele llegar a las seis o siete de la mañana, y hoy no ha llegado ningún barco, entonces no han podido venir viajeros de la OPE (Operación Paso del Estrecho)”, el dispositivo logístico y de seguridad que pone en marcha cada año el Gobierno de España durante esta época del año. El objetivo de la operación es gestionar el flujo masivo de viajeros entre Europa y el norte de África por las vacaciones; se vive con especial intensidad en Melilla, con controles extraordinarios en el puerto y la frontera terrestre, por su condición limítrofe con Marruecos.
“Nos han comentado que en los meses de julio y agosto sí que se espera bastante más afluencia porque quizás dupliquen barcos, no lo sabemos bien, pero sí que se espera que vengan bastantes más viajeros”. No solo han pasado familias, también un par de grupos de unas cinco personas que, aseguran, iban a hacer una visita turística exprés al país colindante. El perfil eran personas de mediana edad, algunas de ellas, acompañadas de niños pequeños.
Uno de los viajeros lamentaba la situación actual de la frontera: “Esto no sé si tiene arreglo, porque normalmente todos los días son así, da igual que sea invierno o verano, pero siempre estamos igual”. Suele cruzar con asiduidad, y en verano, es mucho peor por las colas de vehículos que pueden extenderse a varias horas. Los niños y la gente mayor “no pueden aguantar”. Yusef, que es como se llama, se queja de que el problema parece estar en la parte marroquí, que tarda en demasía en hacer las revisiones pertinentes.
En la frontera de España, señala, el paso es mucho más ágil. “Doy el pasaporte y al momento me lo dan”. Este fin de semana, ha decidido hacer una visita a sus familiares del país vecino. Teme el momento de las vacaciones, que suele ser de colapso fronterizo y de largas esperas. Por lo tanto, el último fin de semana del mes de junio deja una imagen absolutamente peculiar para lo que suele vivirse en la frontera de Beni-Enzar. Mientras los trabajadores se preparan para recibir a miles de personas durante el verano, los viajeros esperan que la situación del paso mejore y se resuelva lo antes posible.







