El diputado de Coalición por Melilla (CpM) Emilio Guerra ha asegurado este sábado, después del acto por el 47º aniversario de la Constitución, que la Carta Magna supuso, para Melilla, “un antes y un después”, ya que antes de su aprobación, el día 6 de diciembre de 1978, la ciudad era un municipio de la provincia de Málaga con únicamente competencias municipales y la Constitución vino a darle “un significado”.
“Reflejó en su texto nuestra españolidad y nos permitió la posibilidad de incorporarnos al régimen autonómico que en esos momentos se iba a implantar. La disposición transitoria quinta así lo refleja”, ha manifestado el dirigente cepemista, para quien “ese después ha significado mucho para la ciudad”.
Por ejemplo, ha citado Guerra, “un régimen autonómico mayor, con mayores competencias, posibilidades y expansión y, a la hora de gestionar esos recursos públicos, poder hacerlo desde aquí”.
La conversión
En este punto, Guerra ha anotado que CpM quiere que “Melilla, por fin, sea reconocida como una comunidad autónoma como cualquier otra”, ya que ahora mismo sus competencias son “limitadas”, por lo que la aspiración es transformarse en “una comunidad autónoma más, con las mismas competencias y con las mismas posibilidades”. “Esto definitivamente nos configuraría como ciudadanos españoles, que en estos momentos lo somos, evidentemente, pero hay una discriminación clara con quienes viven en las comunidades autónomas”, ha explicado.
“Esa va a ser nuestra principal reivindicación -ha adelantado Guerra-, para quien, aunque el Estatuto de Autonomía facilitó a Melilla ese desarrollo posterior, “ha llegado el momento de hacer una nueva configuración, de modificar el Estatuto y de reivindicar más competencias para esta ciudad, simplemente como el resto de españoles de las comunidades autónomas”.









El antes, lo que era legal hacer con la mitad de la poblacion hasta 1986 y el después de 1986 los cambios que vinieron para que dejáramos de ser esclavos de esta ciudad, a pesar de que existiera ya la Constitución nosotros eramos esclavos. Algunos tuvimos que que pasar nuestros primeros 30 años sin futuro ninguno simplemente por ser autóctono en tu tierra y haberse olvidado de la inscripción en el registro civil o no tener dinero para gestionar la inscripción fuera de plazo por el abogado.