Aladin Benberkan Abdelkader (9 de agosto de 2000), cuyo nombre artístico es AlaX, es un Dj y productor de música electrónica melillense que lleva casi una década desarrollando una carrera independiente centrada en el tech house, techno y los sonidos de festival.
Su música ha sido incluida en recopilatorios y playlists internacionales. No obstante, más allá de las cifras, AlaX entiende la música como un proyecto de largo recorrido. Su objetivo no es únicamente publicar canciones, sino construir una marca artística sólida con proyección internacional.

El Faro ha conversado con este joven sobre su nuevo tema QQTVB (Quiero que te vaya bien) junto al artista local Aitor Vega, publicado pasado 24 de julio de forma totalmente independiente y su evolución dentro del mundo de la música electrónica.
-Ha lanzado nuevo tema ¿Cómo surge esta colaboración con Aitor vega?
-Estoy muy contento, porque esta canción la he sacado junto a Aitor, que es como un hermano y, además, un artista increíble. Llevamos trabajando en esta canción desde hace más de un año. La idea surgió a partir de dos acordes y una melodía y, desde entonces, no hemos dejado de trabajar en ella. Al final, él es quien canta y yo soy quien produce, mezcla, masteriza y se encarga de todo lo que hay detrás.
La canción ya está disponible en todas las plataformas digitales, como Spotify, Apple Music, Deezer o Amazon Music y la verdad es que ha salido un proyecto muy bonito. A día de hoy está consiguiendo buenas reproducciones, ha entrado en muchísimas playlists de Spotify y ahora estamos promocionándolo a través de distintas plataformas.
-Esta canción se incluye dentro de su álbum debut The Break Is Over ¿Qué podremos escuchar?
-Es mi álbum debut y con él quiero transmitir esa madurez que he ido adquiriendo dentro de la música después de muchos años trabajando. Además, llevaba dos años sin lanzar nuevas canciones, así que este proyecto representa mi vuelta, mi regreso.
El álbum reúne una gran variedad de géneros, desde la electrónica hasta el pop, el reguetón, el chill house o el tech house. Son estilos muy diferentes que conviven en un mismo trabajo y que reflejan tanto mis gustos musicales como mi identidad como artista, productor y compositor.
Y, como bien dice el título, The Break Is Over, el descanso ha terminado. Vuelvo para mostrar mi evolución artística y mi nivel de producción, con un sonido renovado, nuevas colaboraciones y, sobre todo, con una identidad propia en cada canción, que es lo que define el álbum
-Lleva casi una década en este mundo ¿Cómo se introdujo en el mundo de la música electrónica?
-Llevo vinculado a la música desde que tenía 11 años. Fue entonces cuando empecé a utilizar programas de producción y a experimentar con todo lo relacionado con la música.
El punto y aparte llegó en 2016, cuando decidí dar el salto a las plataformas digitales y a tomármelo mucho más en serio. En esa época estaba estudiando un grado medio en la Escuela de Arte Miguel Marmolejo y disponía de más tiempo para dedicarle a la música. Fue entonces cuando abrí mis perfiles en SoundCloud y empecé a publicar música con mayor frecuencia.
El gran salto llegó entre 2019, cuando firmé con mi primera discográfica, de Barcelona. Después llegó otra de los Países Bajos, con la que publiqué la canción Tokio. Ese tema superó el millón de reproducciones en Spotify y me abrió muchísimas oportunidades, tanto en radios como en playlists y a nivel artístico. Recuerdo que llegué a tener cerca de 80.000 oyentes mensuales en Spotify. Fue una auténtica locura y, a día de hoy, lo recuerdo con mucho cariño porque supuso un antes y un después en mi carrera.
Evidentemente, detrás de todo lo bueno también hay cosas que no se ven, pero me quedo con todo lo que me aportó aquella experiencia. A partir de ahí seguí trabajando y practicando desde casa sin dejar de hacer música.
En 2021 me trasladé a Valencia para estudiar Ingeniería de Sonido y Mastering. Allí conocí a ingenieros de sonido que mezclaban artistas como Quevedo, Duki, Niña Pastori, Morad o C. Tangana. Esa etapa me permitió evolucionar mucho más, mejorar el sonido de mis producciones tanto en la mezcla como en el mastering y aprender muchísimo a nivel técnico. Además, pude acceder a equipo profesional que me ha permitido seguir mejorando mi música hasta el día de hoy.
-¿Cómo ha sido esa evolución desde sus comienzos?
-Con el paso del tiempo va mejorando el oído, evolucionas a nivel artístico y también aprendes mucho. Llega un momento en el que incluso puedes saturarte un poco, porque cuando estás constantemente haciendo música, produciendo y creando, a veces no te paras a pensar ni a vivir. Y eso también es importante. El simple hecho de salir, vivir experiencias y desconectar un poco ayuda a refrescar la mente y a encontrar nuevas ideas. Muchas veces, incluso hace que después puedas crear cosas incluso mejores.
También es fundamental escuchar música constantemente y tener muchas referencias. Aunque mi género favorito siempre ha sido la música electrónica, nunca me he cerrado a escuchar otros estilos. Cuando era más pequeño sí estaba muy centrado en la electrónica, pero con el tiempo he ido abriéndome mucho más.
A medida que evolucionas también recibes el feedback de otros artistas y de la gente que te rodea. Poco a poco ese círculo se va haciendo más grande y empiezas a tener opiniones muy diferentes que también te ayudan a crecer. Por eso, hoy en día hago canciones de muchos estilos distintos. Me gusta trabajar diferentes géneros porque me permite practicar, refrescar el oído y seguir evolucionando. Al final, mejorar consiste en trabajar cada día.
Veo muchos vídeos de YouTube, tutoriales, masterclass, tanto gratuitas como de pago y aprendo observando el trabajo de ingenieros y productores. Me fijo en artistas como Tainy, Skrillex o Martin Garrix.
-La evolución es notable pero ¿Qué queda actualmente de ese AlaX del principio?
-Queda la ilusión y las ganas de seguir creando cosas nuevas, de evolucionar y de llegar a más gente con mis nuevos sonidos. Creo que cada artista tiene su propia identidad y su forma de hacer música y eso es lo que al fin y al cabo define a cada uno como artista o como productor.
También es importante saber adaptarse a lo que va surgiendo, porque la música cambia constantemente y las tendencias evolucionan muy rápido. A la hora de producir, además, cada vez aparecen más herramientas y programas que facilitan el trabajo, así que también tienes que evolucionar y mantenerte al día.
Pero si hay algo que sigue definiendo a AlaX es esa ilusión, esas ganas de crear cosas nuevas y de seguir fiel a mis orígenes, que son la música electrónica. La diferencia es que ahora no me cierro a ningún género, sino que tengo el abanico mucho más abierto y me gusta explorar nuevos sonidos, salir de la zona de confort y seguir creciendo con cada proyecto.
-La mayoría de la gente piensa que una sesión es todo fiesta cuando realmente hay mucho más ¿Cómo es el trabajo de un Dj?
-Hay que tener mucha paciencia desde el principio. Preparar un set para un concierto lleva mucho trabajo, sobre todo cuando no cuentas con un equipo de visuales, luces o sonido y tienes que hacerlo prácticamente todo tú mismo. En mi caso, supone meses de trabajo y muchas noches delante del ordenador.
Al final, para mí la música es mi trabajo, pero también es mi hobby. Es algo que disfruto haciendo, así que no lo vivo como un esfuerzo, aunque objetivamente lleve muchísimo tiempo. Todo empieza con la selección de las canciones, la creación de mis propios remixes, mashups y mezclas, que después formarán parte del concierto, donde dispones de un tiempo limitado y en ese espacio tienes que mostrar todo lo que quieres transmitir como artista.
He llegado a encargarme de todo el proceso: Desde diseñar mi propio cartel hasta crear las visuales de un espectáculo de más de hora y media. Edito los vídeos para que cada imagen coincida con cada canción, con cada minuto y con cada momento del set, buscando que el apartado visual acompañe al espectáculo y forme parte de la experiencia.
Recuerdo especialmente una actuación en el Auditorio Carvajal, poco después de la pandemia. Antes del concierto trabajé junto al responsable de iluminación para coordinar todos los detalles del espectáculo. Aunque no formaba parte de mi equipo habitual, el resultado fue muy bueno y quedé muy satisfecho con cómo encajaron las visuales y la iluminación. Solo ese trabajo previo supuso más de un mes y medio de preparación.
Todo depende del tiempo con el que te avisen de la actuación. A veces dispones de dos meses, otras de uno, de mes y medio o incluso menos. Durante ese periodo prácticamente dejas aparcado todo lo demás, incluida la producción musical, para centrarte únicamente en preparar el espectáculo.
Después, durante la actuación, pueden surgir todo tipo de imprevistos, como problemas con la mesa de mezclas, los altavoces, los cables, el micrófono, las máquinas de humo o cualquier otro elemento técnico. A eso se suma la interacción con el público, las peticiones de canciones y la necesidad de estar pendiente de todo lo que ocurre mientras mezclas.
También hay que saber leer la pista. Si una canción no funciona, debes reaccionar rápidamente, cambiar el ritmo, utilizar efectos si es necesario y mantener la energía del público. Todo eso forma parte del trabajo de un Dj y requiere experiencia, concentración y un dominio constante de la cabina.
-¿Cuál seria su identidad musical?
-A día de hoy sigo manteniendo una mentalidad abierta. Me gusta descubrir música nueva, explorar sonidos diferentes y seguir aprendiendo, aunque sin alejarme de lo que realmente me apasiona, que es la música electrónica. Además, es un género que está evolucionando muchísimo y que cada vez está incorporando más influencias de la música urbana.
Ahora mismo estoy un poco abierto a todo. Es verdad que tengo varios proyectos ya terminados, pero prefiero no involucrarme en otros trabajos hasta haber completado el mío y publicarlo tal y como quiero.
Soy una persona que prefiere terminar primero lo que es mío, darle la forma que realmente quiero y dedicarle el tiempo que necesita antes de empezar a trabajar en otras cosas. Mi nuevo álbum lleva aproximadamente un año y medio de planificación, aunque muchas de las canciones que forman parte del álbum fueron compuestas hace años. Precisamente por eso refleja una evolución tanto musical como a nivel de producción.
Prefiero centrar todos mis esfuerzos en este trabajo y no asumir nuevos compromisos por una cuestión de responsabilidad. No quiero iniciar colaboraciones con otros artistas y no poder dedicarles el tiempo que merecen o transmitir una imagen poco profesional. Al final, también estás jugando con la ilusión de la otra persona y eso es algo que me tomo muy en serio.
Por eso, antes de involucrarme en nuevos proyectos, quiero terminar el mío. Cuando esté publicado y cerrado, entonces sí me plantearé trabajar en otras colaboraciones e iniciativas.
-Hemos hablado de pasado, pero ya toca hablar de futuro ¿Cuáles son las metas de AlaX?
-A nivel artístico, mi meta es llegar a un público amplio y conseguir un reconocimiento importante por mi música. Con el paso del tiempo llega un momento en el que entiendes cómo funciona la industria y sientes que ya estás preparado, que tienes las herramientas, la experiencia y los proyectos necesarios para dar el salto.
Quiero que mi música tenga un nivel profesional y pueda competir con todo lo que se escucha actualmente. Mi meta no es tanto la fama, porque eso puede llegar como consecuencia, sino que la gente reconozca mi trabajo y conecte con él. Lo que realmente me gustaría es que alguien salga a pasear o vaya en el coche y decida escuchar una de mis canciones, simplemente porque le gusta, porque le transmite algo y porque quiere volver a escucharla, no sólo porque aparezca en la lista de éxitos de los 40 Principales o en el Top 50 de Spotify.
Evidentemente, cuanto más público alcance mi música, mejor. Ojalá pueda llegar a muchísima gente, hacer conciertos y actuar tanto en Melilla como fuera de la ciudad. Esa siempre ha sido mi meta.
Es cierto que el camino tiene altibajos y que las oportunidades, en ocasiones, son limitadas. Pero también creo que, cuando aparecen, hay que aprovecharlas, porque nunca sabes cuál puede cambiar el rumbo de tu carrera.
-Hablemos de deseos ¿Cuál es la discoteca o festival soñado, donde sueña con hacer una sesión?
-Hay muchas, para cualquier Dj de música electrónica, uno de los grandes sueños es poder pinchar en Tomorrowland. Para mí sería algo increíble, incluso más que un sueño. También me gustaría estar en el Ultra Music Festival o en Fitz, una discoteca madrileña de techno. Después hay otras discotecas en Madrid con un perfil más underground que también me parecen muy interesantes.
En España hay festivales que me atraen mucho, como Dreambeach en la Costa del Sol o el Medusa Sunbeach Festival, en Valencia. Son escenarios donde me encantaría poder pinchar algún día y espero que ese momento llegue en un futuro no muy lejano.
-A la hora de una sesión ¿Hay diferencias en Melilla con respecto a otros lugares de la península?
-Hay mucha diferencia. El mero hecho de pinchar aquí no es comparable con hacerlo en otros lugares. Aquí el público es más reducido y, en consecuencia, también lo son los gustos musicales. En cambio, en la península, vayas donde vayas, encuentras una oferta mucho más amplia y un público muy diverso, con personas que escuchan electrónica, rock, reguetón y muchos otros estilos.
Allí existe una mayor apertura hacia distintos géneros musicales y eso también favorece a los artistas. En Melilla el mercado es más limitado por el propio tamaño de la ciudad y por el número de habitantes, mientras que en ciudades como Madrid, Málaga o Valencia el escaparate es mucho más grande. En esas ciudades puedes encontrarte con personas de cualquier punto de España e incluso de otros países, lo que hace que tu música llegue a públicos muy diferentes. Al final, el boca a boca sigue siendo muy importante.
Que alguien descubra tu música, la recomiende y la comparta con otras personas hace que el proyecto vaya creciendo poco a poco.
-La constancia parece ser uno de sus pilares. ¿Qué consejo da a quienes quieren abrirse camino en la música electrónica?
-Mi principal consejo es que se nutra de mucha música. También es fundamental practicar constantemente y echarle horas. Da igual el programa con el que trabajes: Lo importante es dedicarle horas, días y noches, porque al final la práctica es lo que marca la diferencia.
También recomendaría ver tutoriales y masterclass, porque ayudan mucho tanto a la hora de producir como, más adelante, de mezclar y masterizar. Eso sí, creo que al principio es mejor centrarse únicamente en la producción. Si alguien empieza desde el primer momento con conceptos de mezcla y mastering, acaba por explotarle la cabeza.
Lo primero es aprender a producir, conseguir que lo que haga suene bien, que le guste y también al público. Después hay que tener claro qué sonido se quiere conseguir e ir trabajando para mejorarlo poco a poco.
Al final, el proceso consiste en aprender, dedicarle muchas horas desde el principio, ir matizando todo lo que has aprendido y, con el tiempo, perfeccionarlo. Esas son las etapas por las que yo he pasado y por las que sigo pasando, porque en la música nunca dejas de aprender ni de mejorar.








