El endocrino José Torres indica que para no sufrir subidas y bajadas bruscas de azúcar en sangre en este mes de ayuno, el paciente debe adaptar tanto la dieta como la medicación.
El especialista en endocrinología y nutrición y en medicina interna, José Torres Vega, aseguró a El Faro que “en el mes sagrado del Ramadán, el diabético debe evitar las grandes ingestas de comida y las que sean hipercalóricas”. El primer consejo de este doctor, que lleva 45 años viendo a sus pacientes diabéticos y tratándolos en Ramadán, es que, previamente a iniciarse en el ayuno, se realice una evaluación de su enfermedad. Así, destacó que hay tres pilares fundamentales que se deben tener en cuenta, como son los pacientes con sus familiares, el médico y el asesor religioso,y que “con estas tres recomendaciones es raro que le pase algo al diabético”.
Torres Vega aseguró que el médico tiene un papel principal y que es éste especialista, desde el punto de vista médico y respetando el tema religioso, el que debe informar al paciente sobre si puede o no hacer un mes de ayuno. Y en el caso del que el paciente esté decidido a hacerlo, aconsejarle sobre la dieta que debe seguir y modificar su medicación.
El doctor Torres Vega explicó que el paciente diabético debe hacerse algunas pruebas antes de decidir si realiza el Ramadán, como por ejemplo, una bioquímica completa. De esta forma, se detectará cualquier tipo de alteraciones que tenga, como una infección una patología asociada que pueda complicar un empeoramiento de su estado de salud, como colesterol o triglicéridos alto.
También destacó que las pruebas para comprobar el nivel de azúcar en sangre se tendrán que realizar antes de la ruptura del ayuno, a mitad del tiempo en el que pueda ingerir comida, antes de la última toma de alimentos que pueda hacer y dos horas más tarde de haber comido.
Torres Vega indicó que los niveles de azúcar en sangre óptimos serían antes de romper el ayuno de menos de 120 miligramos por decilitro y tras la última comida, de 170.
No obstante, insistió en que cada persona debe llevar un control exhaustivo de su enfermedad, ya que el principal peligro que tienen los diabéticos en Ramadán es sufrir una hipoglucemia, es decir, una bajada de la concentración de azúcar en sangre y que generalmente se asocia con alteraciones o pérdida del conocimiento.
Este tipo de enfermos deben evitar comer grandes cantidades de comida y mucho menos ingerir alimentos hipercalóricos, como los clásicos dulces de mil y azúcar que se suelen hacer en esta festividad.
La mejor opción es distribuir los alimentos en varias ingestas pequeñas durante las horas en las que puedan comer. Además, el doctor Torres Vega aseguró que depende de la actividad física y de la edad del paciente que realice una u otra dieta.
Otro de los puntos en los que incidió este especialista es que Ramadán vuelve a caer en verano, donde los días son muy largos y calurosos, por ello, insistió en que los pacientes deben vigilar su enfermedad y en el caso de que se encuentren mal, acudir directamente a urgencias. También comentó que si el paciente es consciente de que está sufriendo una bajada de azúcar, puede ponerse un terrón de este alimento bajo la lengua y tomar agua, además de acudir de inmediato al médico.
Torres Vega indicó que los diabéticos pueden romper el ayuno con una manzanilla con sacarina y que si desean tomar té verde, pueden hacerlo, pero sustituyendo el azúcar.
Está permitido
Los diabéticos deben seguir una dieta por su enfermedad y realizar el ayuno que marca el Ramadán no impide que continúen con ella. Torres Vega indica que deben de seguir tomando muchas ensaladas frescas, hidratos de carbono de rápida absorción, como el arroz o las galletas, y proteínas de los lácteos y de pescados más que de carnes
La fruta
Torres Vega aseguró que para el diabético que haga ayuno la fruta es su mejor aliado ya que puede tomarla frecuentemente. El consumo de dátiles, ciruelas pasas, plátanos maduros o chirimollas estaría restringido
Está prohibido
En Ramadán, la jarera y los dulces aparecen sobre la mesa de las casas musulmanas, pero ni en esta fecha está permitido al diabético saltarse la dieta con la que debe controlar las subidas y bajadas de azúcar en sangre
No deben hacer Ramadán los enfermos con diabetes tipo I
Torres Vega indicó que el consejo que aporta el especialista es que los pacientes con diabetes tipo I no pueden hacer Ramadán. No obstante, comentó que si el estado de salud de la persona que padece esta enfermedad es bueno y estable se podría analizar su caso y darle unas indicaciones totalmente específicas en cuanto a dieta y medicación para esos días.
También aseguró que los diabéticos que tienen una gran inestabilidad por las subidas y bajadas bruscas de la concentración de azúcar en sangre deben abstenerse de hacer ayuno.
Sin poder beber agua y siendo verano, tampoco recomienda a los diabéticos con frecuentes crisis de hipoglucemia que realicen el ayuno en Ramadán.
Otro colectivo que no debería quedarse sin tomar ni líquidos ni alimentos durante tantas horas son las diabéticas embarazadas. Torres Vega indicó que no sólo está en juego su salud, sino también la del bebé.
Bajo ningún concepto se debe ayunar si se es diabético y además presenta una neumonía, una cardiopatía, una insuficiencia renal o hepaticabilial o una infección intestinal, como las gastroenteritis agudas, ya que sin beber agua el paciente puede sufrir una deshidratación muy grave.
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