El SUP reclama más efectivos ante la crisis migratoria que está habiendo en Melilla.
La presión migratoria registrada la pasada semana en Melilla ha vuelto a situar el foco sobre los recursos con los que cuenta la Policía Nacional para responder a episodios de entradas masivas en la ciudad autónoma. Aunque el operativo desplegado permitió contener la situación, desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP) consideran que los acontecimientos han puesto nuevamente de manifiesto carencias estructurales que, a su juicio, vienen denunciando desde hace años.
El secretario general del SUP en Melilla, Jesús Ruiz Barranco, ha analizado en una entrevista concedida a El Faro de Melilla la actuación desarrollada durante los últimos días y ha aprovechado para reiterar las principales reivindicaciones del sindicato ante la Dirección General de la Policía y el Ministerio del Interior. Entre ellas figuran un incremento estable de efectivos, una reorganización del catálogo de puestos de trabajo, la construcción de nuevas instalaciones policiales, una mejor planificación de los dispositivos extraordinarios y un mayor reconocimiento al trabajo realizado por los agentes.
Ruiz Barranco parte de una idea que considera fundamental: los episodios vividos durante la pasada semana no pueden entenderse como hechos aislados. En su opinión, la presión migratoria que soporta la ciudad responde a un contexto que puede volver a reproducirse en cualquier momento, por lo que considera imprescindible que las administraciones abandonen las respuestas coyunturales y adopten medidas permanentes.
Uno de los principales argumentos expuestos por el responsable sindical se centra en la composición de la plantilla de la Policía Nacional en Melilla. Según explicó, actualmente existe un catálogo de puestos de trabajo que supera los 600 efectivos, una cifra que podría transmitir la impresión de que la ciudad dispone de recursos suficientes.
Sin embargo, Ruiz Barranco insiste en que esa cifra debe analizarse con detalle, ya que engloba a todas las escalas, categorías y especialidades de la Policía Nacional, incluyendo mandos, unidades administrativas y servicios que no participan directamente en la vigilancia del perímetro fronterizo.
El secretario general del SUP recordó que dentro de esa plantilla se encuentran agentes destinados en Policía Científica, unidades de documentación, custodia de detenidos, extranjería, servicios administrativos y otras áreas imprescindibles para el funcionamiento del cuerpo, pero que no pueden ser movilizadas de manera permanente para afrontar intentos de entrada irregular.
Por ello, sostiene que el número de policías realmente disponibles para intervenir sobre el terreno es considerablemente inferior al que refleja el catálogo oficial.
Según indicó, los efectivos que prestan servicio directamente en frontera se sitúan actualmente entre los 130 y los 140 agentes, una cifra que considera insuficiente para responder con garantías cuando se producen episodios de elevada presión migratoria.
A su juicio, la cuestión ya no consiste únicamente en aumentar el número global de policías destinados a Melilla, sino en redistribuir los recursos hacia aquellas unidades que soportan una mayor carga operativa.
En este contexto, el sindicato vuelve a plantear una reivindicación que viene defendiendo desde hace tiempo: la creación de un catálogo específico para los puestos destinados a la frontera.
Ruiz Barranco considera que Melilla presenta unas características únicas dentro de la Policía Nacional y que esa singularidad debería reflejarse en una organización específica de los recursos humanos.
Según explicó, la frontera requiere agentes especializados tanto en el control documental como en el manejo de aplicaciones tecnológicas, sistemas de identificación y procedimientos relacionados con la inmigración irregular.
Por ello, reclama que las unidades operativas dedicadas al control fronterizo dispongan de una plantilla estable y suficiente que permita responder tanto al trabajo cotidiano como a situaciones excepcionales.
Asimismo, insiste en reforzar especialmente unidades como las Unidades de Prevención y Reacción (UPR) y Seguridad Ciudadana, que son las que asumen un papel protagonista cuando se producen intentos de entrada masiva.
Las reivindicaciones del SUP no se limitan únicamente al personal.
Ruiz Barranco sostiene que los policías también necesitan contar con medios materiales adecuados para desarrollar su labor con seguridad.
En este sentido, recordó que cada agente debe disponer de todos los equipos de protección individual necesarios para intervenir en este tipo de dispositivos, incluyendo chalecos antibalas, material de defensa y el resto de equipamiento operativo.
El responsable sindical considera que cualquier planificación sobre la seguridad fronteriza debe contemplar tanto el incremento de efectivos como la dotación de recursos materiales suficientes para todos los funcionarios que participan en estos operativos.
Otro de los asuntos abordados durante la entrevista fue el estado de las futuras instalaciones policiales de Melilla.
Ruiz Barranco recordó que hace apenas unos meses la Secretaría de Estado de Seguridad anunció la intención de impulsar una nueva infraestructura fronteriza y unas nuevas dependencias policiales para la ciudad.
Aquellos anuncios, realizados durante una visita institucional, fueron recibidos con satisfacción por parte del sindicato, que lleva años denunciando la falta de espacio y las limitaciones de las actuales instalaciones.
Sin embargo, el responsable sindical afirma que desde entonces no se han producido novedades y que el proyecto parece haber quedado paralizado.
Según explicó, las actuales dependencias de la Jefatura Superior de Policía presentan importantes problemas de espacio y ya no responden a las necesidades reales del servicio.
Por ello, lamentó que una iniciativa que parecía encaminada a resolver estas deficiencias haya quedado, por el momento, sin avances conocidos.
Ruiz Barranco mostró además su preocupación por que estos anuncios terminen convirtiéndose únicamente en compromisos que no llegan a materializarse, una situación que, según afirmó, genera frustración entre los agentes.
Más allá del número de policías disponibles, el SUP considera que la gestión del dispositivo desplegado durante los últimos episodios de presión migratoria dejó margen para importantes mejoras.
Ruiz Barranco explicó que numerosos agentes permanecieron movilizados durante largas jornadas consecutivas, prolongando su servicio y renunciando a días de descanso para garantizar la seguridad del perímetro.
Según relató, algunos funcionarios permanecieron cerca de 36 horas prácticamente de forma continuada vinculados al dispositivo extraordinario.
Durante ese tiempo, denunció que existieron importantes deficiencias organizativas, especialmente en aspectos logísticos relacionados con el avituallamiento y la atención al personal.
El sindicato sostiene que varios policías tuvieron que comer en la propia frontera, sentados en una silla, sin una planificación adecuada que facilitara los relevos y el suministro de alimentos durante las largas horas de servicio.
Para Ruiz Barranco, este tipo de cuestiones forman parte de la gestión de una crisis y deberían estar previstas con antelación.
Considera que un dispositivo extraordinario no solo debe organizar el despliegue policial, sino también garantizar las condiciones básicas de trabajo para los funcionarios que permanecen durante horas desarrollando el operativo.
Uno de los asuntos que mayor descontento ha generado entre la plantilla, según el SUP, es el sistema utilizado para retribuir los servicios extraordinarios.
Ruiz Barranco anunció que el sindicato presentará nuevos escritos reclamando una revisión de la distribución económica realizada tras el operativo.
Según explicó, la partida presupuestaria destinada a estos servicios resultó insuficiente y terminó beneficiando únicamente a una parte de los agentes que participaron en el dispositivo.
El sindicato considera que todos los policías movilizados deberían percibir la correspondiente compensación económica, ya que, según sostiene, el esfuerzo fue colectivo.
En este sentido, critica que la Administración no haya previsto fondos suficientes para afrontar este tipo de situaciones extraordinarias, pese a que la presión migratoria constituye una realidad recurrente en Melilla.
A juicio del responsable sindical, resulta imprescindible crear mecanismos que permitan activar automáticamente recursos económicos cuando se producen operativos excepcionales de estas características.
Junto a las reivindicaciones económicas, el SUP también ha solicitado un reconocimiento institucional para los policías que participaron en los dispositivos desplegados durante la pasada semana.
Ruiz Barranco explicó que el sindicato ya ha registrado escritos dirigidos tanto a la Delegación del Gobierno como a la Jefatura Superior de Policía solicitando felicitaciones públicas, recompensas y condecoraciones.
La organización considera que el esfuerzo realizado por los agentes merece un reconocimiento oficial que quede incorporado a sus expedientes profesionales.
Por ello, el SUP pide que esas felicitaciones tengan carácter nominativo y no se limiten a reconocimientos colectivos dirigidos al conjunto de la Jefatura Superior.
Según explicó, los funcionarios asumieron jornadas extraordinarias, renunciaron a descansos y respondieron a una situación especialmente compleja con los recursos disponibles.
Después de los episodios registrados la pasada semana, Melilla ha recibido un grupo de refuerzo de la Unidad de Intervención Policial (UIP), especializada en el mantenimiento del orden público y en actuaciones de especial complejidad.
Con esta incorporación, la ciudad pasa a contar actualmente con dos grupos de la UIP, reforzando así la capacidad operativa de la Policía Nacional ante posibles nuevos episodios de presión migratoria.
No obstante, desde el SUP consideran que este tipo de apoyos puntuales, aunque positivos, no sustituyen la necesidad de una planificación estructural a largo plazo.
El sindicato insiste en que Melilla requiere una política estable que contemple el incremento permanente de efectivos, la actualización del catálogo de puestos de trabajo, la construcción de nuevas infraestructuras policiales y una mejor organización de los recursos humanos y materiales.
A juicio de Ruiz Barranco, la experiencia vivida durante la pasada semana demuestra que la presión migratoria puede volver a reproducirse en cualquier momento. Por ello, considera que las administraciones deben aprovechar lo ocurrido para introducir mejoras permanentes que permitan afrontar futuras situaciones extraordinarias con mayores garantías tanto para la seguridad de la frontera como para las condiciones de trabajo de los agentes encargados de protegerla.
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