El Regimiento de Caballería "Alcántara" n.º 10 desarrollará este sábado un acto institucional en la Base Alfonso XIII de Melilla para conmemorar la festividad de Santiago Apóstol, patrón de España y del Arma de Caballería, según ha informado la Comandancia General de Melilla.
La actividad, enmarcada bajo el lema "Tradición y espíritu de Caballería", busca exaltar el espíritu militar y reforzar la cohesión y el compañerismo entre los integrantes de la unidad. El acto pretende también reivindicar los principios y las tradiciones que conforman la identidad histórica del Arma de Caballería, una identidad que la Comandancia General vincula directamente a la figura del Apóstol.
Santiago Apóstol es, según recuerda la nota de prensa, una figura emblemática de la tradición y la cultura españolas, vinculada históricamente a valores como el compromiso, el liderazgo y la determinación, cualidades estrechamente relacionadas con los principios fundamentales del espíritu militar. Su iconografía como caballero armado montado a caballo ha servido como referente simbólico e histórico para distintas generaciones de jinetes a lo largo del tiempo.
Su imagen, asociada con frecuencia a gestas legendarias, ha sido interpretada como una metáfora del coraje, la iniciativa y el ímpetu que caracterizan el espíritu de la Caballería. Según la Comandancia General, estas cualidades siguen presentes en la formación y el desempeño diario de sus componentes, y fortalecen el sentido de pertenencia al Arma. Más allá de su dimensión simbólica, el legado de esta figura se proyecta también en el ámbito profesional, al inspirar comportamientos basados en el compañerismo, la entrega y el servicio, principios que continúan siendo pilares esenciales en la formación y la actuación diaria de los miembros del Arma.
El vínculo institucional entre Santiago Apóstol y la Caballería no es reciente. Se remonta al 30 de junio de 1846, fecha en la que el Vicario General Castrense designó por primera vez su patronazgo sobre el Arma. Casi medio siglo después, el 20 de julio de 1892, una Real Orden firmada en Madrid ratificó de forma definitiva ese vínculo. El texto de la época señalaba textualmente que se pretendía "fomentar en las armas o cuerpos que constituyen el Ejército, tradiciones que arraigan en los ánimos y que conducen a sostener el noble espíritu de compañerismo", y añadía que la Reina regente, en nombre de su hijo el Rey, "se ha dignado ratificar para el Arma de Caballería el exclusivo patronazgo del Santo Apóstol".
Desde entonces, el 25 de julio se celebra cada año como una jornada de referencia para el Arma de Caballería, una tradición que, más de siglo y medio después, sigue vigente sin que la evolución técnica y de medios de la unidad haya alterado su significado para las sucesivas generaciones de jinetes que han pasado por sus filas.








