El plan estratégico de Melilla y Ceuta en manos de una funcionaria sin nombre

Este domingo el diario El País publicaba un supuesto plan estratégico urgente del Gobierno central para salvar a Ceuta y Melilla de la asfixia económica a la que nos ha condenado no sólo nuestra cercanía a Marruecos y su intención de anexionarse nuestra soberanía española sino también los años de despilfarro; de construcción de rotondas carísimas; de caramelos pagados como si fueran pepitas de oro; de reordenamientos absurdos de la frontera; y, cómo no, de dejadez del Estado. Entre todos nos mataron y ahora que estamos muertos quieren resucitarnos con la gracia divina.

Coincidiendo con la propaganda de la Liga Árabe y la resolución del Parlamento Árabe que considera que las dos ciudades españolas en el norte de África son “reliquias coloniales”, el Gobierno se apresuró a filtrar ese supuesto informe que no dice nada que no sepamos desde hace tiempo. Lo novedoso es que tienen pensado poner en marcha seis medidas de reanimación en Melilla y Ceuta “antes de verano”.





Y ahí me surge la duda, porque estamos en verano desde que a las 5.31 am de este 21 de junio se produjo el solsticio. ¿A qué estación del año se refiere entonces el Gobierno central? ¿Al verano de los Rodríguez, en agosto?

Me llama la atención, que el presunto plan estratégico insiste con la matraca de que quieren que entremos en la Unión Aduanera, pero vuelvo y repito, vamos tarde. Hay que ponerse ya manos a la obra porque nuestra situación es delicada. Somos un cadáver exquisito, como diría Umbral, y las moscas nos van a levantar en peso.

También hablan de “reformar el régimen económico y social” con una “maximización de beneficios fiscales”; de “impulsar nuevos sectores de actividad” en ambas ciudades, destacando entre ellos el turismo de cruceros y el juego online; de mejorar la conexión con la península y ahí me planto.

Oigan, el mismo Gobierno que nos subió el precio de los billetes y que nos ha tenido básicamente sin contrato marítimo durante muchísimo tiempo ahora se baja con que hay que mejorar las comunicaciones. Esta gente tiene que tener trastorno de la personalidad. Se enmiendan la plana ellos solitos.

Según nos cuentan el plan estratégico depende del Ministerio de Política Territorial, que curiosamente está en manos del catalán de Miquel Iceta. Otro trastorno de la personalidad: por una parte está a favor del indulto a los presos del ‘procés’ y a la vez, en contra de las ambiciones anexionistas de Marruecos.

En principio, Iceta le habría pasado la patata caliente a una alta funcionaria, tan alta que no tiene nombre. Y esa persona sin nombre filtrado a la prensa se dedicará en exclusiva a Melilla y Ceuta y a incrementar las visitas de ministros y secretarios de Estado a nuestra ciudad. ¿Alguien les ha dicho que no queremos pampaneo, que lo que queremos son inversiones?

Por lo visto, van en serio con la idea de pedir visados para entrar en Melilla y tienen intención de frenar la saturación de servicios básicos. Vamos a sentarnos a esperar con una bolsa de palomitas en mano.

Me maravillo con que después de años celebrando brindis al sol y negando la realidad, un informe alerte ahora al Gobierno de España de que en Melilla y Ceuta proliferan “sentimientos xenófobos”, hay “brecha social”; una “creciente polarización” y que hoy hablen de “vuelco demográfico” provocado por el aumento de población marroquí viviendo en ambas ciudades y de “un incremento de la influencia política y religiosa marroquí”.

En Madrid se han llevado las manos a la cabeza al detectar en Ceuta y Melilla un “desapego al Estado” provocado por la falta de calidad de los servicios públicos. Lo peor es que reconocen que saben que nuestra sanidad y educación públicas son de lo peor que te puedes encontrar en España. Durante años hemos denunciado ratios infames en las aulas y los informes del Ministerio de Sanidad, durante años, recogen la opinión de los melillenses, que son de los pocos españoles que prefieren la sanidad privada a la pública. ¿Y ahora es que se preocupan por esto; por los “fraudes en la residencia efectiva” y los “abusos”?

Ellos mismos reconocen que somos un polvorín desde hace tiempo. Reconocen que durante años el Gobierno español ignoró todos esos problemas para no cabrear a Marruecos. Pero ahora que está cabreado, dicen que “eso se acabó” y que en estos momentos las ciudades autónomas “son una prioridad española”.

Yo llegué a Melilla en 2012 y recuerdo que noté inmediatamente las malas formas que atraía el color de mi piel. Sin embargo, en cuanto hablaba y la gente notaba que por el acento no soy marroquí, cambiaban las cosas. No hablo solo de comercios. Hablo de atención sanitaria. Una enfermera del Comarcal llegó a halagarme en una ocasión lo bien que hablo en español… para ser cubana.

Esa discriminación la noté, incluso, en Marruecos. Recuerdo que una vez cruzando la frontera, un policía marroquí me ladró alguna cosa que no entendí y al responderle en castellano notó un acento raro y me preguntó de dónde era. Al saber mi nacionalidad balbuceó: “Cubana, uhmmm”. Y se acabó el problema.

Esa discriminación que viene sufriendo la población bereber, cada vez más numerosa en Melilla, algún día nos va a estallar en la cara. Pasará si no se generan oportunidades para todos, independientemente del acento, el color o la procedencia.

Todos sabemos que en Melilla tenemos un amplio catálogo de adjetivos y sustantivos para referirnos a la población bereber. Está ahí. Lo podemos disimular. Podemos seguir diciendo que esta es una ciudad multicultural donde todo va sobre ruedas, pero todos sabemos que hay problemas de convivencia por resolver.

Que en esta ciudad la Policía no se atreva a patrullar con tranquilidad por la Cañada, ya es una cesión que no podemos permitirnos. Todos recordamos aquel comisario interino que empezó a meter redadas en la Cañada y lo sacaron de Melilla tan rápido como pudieron. ¿A quién le resultó incómodo? Pues eso. De esos polvos, estos lodos.

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