El sonido de las risas ha regresado al Parque Hernández. Después de dos semanas de cierre por un problema relacionado con la electricidad estática, la gran zona infantil del céntrico parque melillense ha vuelto a abrir sus puertas y lo ha hecho recuperando de inmediato su papel como uno de los lugares favoritos de las familias de la ciudad.
Basta con acercarse cualquier tarde para comprobarlo. Los columpios no paran, los toboganes tienen cola, la tirolina es una de las grandes atracciones y el enorme barco de juegos sigue siendo el auténtico rey del recinto. Los niños corren de un lado a otro mientras padres, madres y abuelos observan desde las zonas de descanso o aprovechan la sombra para conversar.
La reapertura ha sido recibida con satisfacción por muchas familias, que durante los días de cierre tuvieron que buscar alternativas en otros parques de la ciudad. Sin embargo, pocos espacios cuentan con las dimensiones, la variedad de juegos y el atractivo visual de esta instalación inaugurada el pasado 24 de octubre de 2025.
El parque infantil forma parte de la remodelación integral del Parque Hernández y ocupa una superficie de unos 1.500 metros cuadrados. Su diseño temático está inspirado en elementos representativos de Melilla, con estructuras que recuerdan a los barcos clásicos vinculados a la ciudad y a las fortalezas de Melilla la Vieja. El resultado es mucho más que un simple parque. Es un espacio donde la imaginación convierte cada tarde en una aventura.
Además de su llamativa estética, el recinto destaca por su accesibilidad. Cuenta con zonas inclusivas destinadas a menores con movilidad reducida o necesidades especiales, así como áreas específicas para los más pequeños. El césped artificial amortiguante, las zonas de sombra y los elementos adaptados contribuyen a crear un entorno cómodo y seguro para todos.
Muchas familias reconocen que, aunque disponen de otros parques más cerca de sus casas, prefieren desplazarse hasta el Parque Hernández por la variedad de juegos, la amplitud de sus instalaciones y las comodidades que ofrece. No es extraño encontrar a padres llegados desde distintos puntos de la ciudad para pasar allí la tarde.
Precisamente por ello, numerosas familias consideran que este modelo debería extenderse a otros barrios y reclaman más espacios infantiles de características similares.
La instalación fue diseñada para albergar simultáneamente a cerca de 580 niños, una cifra que refleja la ambición de un proyecto que supuso una inversión aproximada de 700.000 euros. El objetivo era convertirlo en un referente del ocio infantil en Melilla y, varios meses después de su inauguración, parece haberlo conseguido.
Aunque por el momento no se han dado a conocer detalles concretos sobre la solución aplicada al problema de electricidad estática que motivó el cierre temporal, lo cierto es que el parque vuelve a estar lleno de vida.
Y esa quizá sea la mejor prueba de su éxito. Porque cuando cae la tarde y el Parque Hernández se llena de familias, queda claro que este rincón se ha convertido en el punto de encuentro infantil por excelencia de la ciudad.







