El Museo del Patrimonio Inmaterial será una realidad el próximo año 2026, según ha señalado a este Diario la consejera de Cultura, Patrimonio Cultural y el Mayor, Fadela Mohatar. Se trata de una nueva infraestructura cultural que recogerá, conservará y difundirá las tradiciones orales, las lenguas históricas y las expresiones culturales propias de la ciudad.
Mohatar apuntó que se actúa en uno de los proyectos estratégicos de la Consejería para el próximo año, junto a la rehabilitación de la mezquita central y la transformación del mercado central, iniciativas que forman parte de una apuesta integral por revitalizar el barrio del Rastro y su entorno.
El futuro museo será el primer centro público en Melilla dedicado por completo al patrimonio inmaterial y estará enfocado especialmente en la oralidad, las tradiciones y las lenguas que han convivido históricamente en la ciudad. Entre los contenidos previstos, destaca la recopilación y exposición de testimonios en Amazige, Jaquetía, Caló, Indi, así como otras variantes del andaluz y castellano que reflejan la diversidad cultural melillense.
“Es el mayor núcleo que vamos a tener para recoger nuestro patrimonio inmaterial basado en la oralidad, en las tradiciones y en las lenguas que se han hablado históricamente en nuestra ciudad”, explicó Mohatar a El Faro. “Ya hemos empezado con la elaboración de un anteproyecto de contenidos y contamos con partidas presupuestarias procedentes tanto de fondos europeos como propios”, detalló.
La Consejería ha iniciado además un proceso de recogida de material oral, que será la base para la creación de los primeros fondos del museo. Estas grabaciones y testimonios permitirán poner en valor una herencia lingüística y cultural que, durante décadas, se ha transmitido de generación en generación pero que corre el riesgo de desaparecer si no se preserva activamente.
El museo estará ubicado en el corazón del barrio del Rastro, en un inmueble de gran tamaño cuya adquisición está siendo gestionada actualmente por el Gobierno local. Este enclave ha sido elegido por su relevancia histórica y simbólica, pero también por su potencial como polo cultural.
La consejera subrayó que se trata de una apuesta estratégica. “Queremos que el Rastro se convierta en un eje de dinamización cultural, económica y social para toda la ciudad”, señaló.
Otros proyectos
La iniciativa se complementa con otros dos grandes proyectos. El primero es la rehabilitación integral de la mezquita central, un edificio de culto diario y de alto valor patrimonial que, además de mejorar su accesibilidad, incorporará nuevos espacios para el desarrollo cultural.
“Una parte importante de esta obra será la creación de un área de rezo digna para las mujeres, que hasta ahora estaba en condiciones muy deficitarias”, afirmó Mohatar. También se adecuará la parte alta del templo como espacio para actividades culturales.
El segundo proyecto paralelo es la transformación progresiva del mercado central, donde se prevé reubicar a los actuales vendedores de pescado en una zona más adecuada. La planta superior, por su parte, se abrirá a propuestas de emprendimiento turístico y artesanal. “Queremos que el mercado central también sea un motor de dinamización del Rastro, no solo desde lo comercial, sino como espacio de identidad”, explicó la consejera.
El plan general incluye además un programa de rehabilitación medioambiental, que se desarrolla en coordinación con la Asociación de Comerciantes del Rastro (Cepromel), y una partida adicional de 30.000 euros a través de la Consejería de Economía para impulsar actividades culturales que refuercen el atractivo de la zona.
Este anuncio consolida el proyecto que El Faro de Melilla ya adelantó hace semanas bajo el nombre provisional de Museo de las Lenguas. Entonces, la iniciativa fue presentada como una herramienta clave para proteger la interculturalidad y la convivencia en la ciudad, a través de la preservación de su riqueza lingüística. La evolución del proyecto ha llevado a adoptar un enfoque más amplio, centrado en el patrimonio inmaterial en su conjunto, lo que incluye la lengua, la oralidad, las tradiciones, los usos sociales, las costumbres y las expresiones populares.
“Estamos hablando de un museo vivo, que va a crecer con la participación de la gente. No será solo un espacio de exposición, sino también de recogida, investigación y diálogo entre generaciones”, subrayó Mohatar.
El museo se alinea también con las recomendaciones de organismos internacionales como la Unesco, que desde 2003 impulsa la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial. Melilla, como ciudad con un cruce único de culturas, religiones y lenguas, se sitúa en una posición privilegiada para liderar este tipo de iniciativas a nivel nacional.
En palabras de la consejera, 2026 será el año en que los ciudadanos puedan empezar a ver la materialización de estos proyectos estratégicos. “Están encauzados y ya en marcha, pero el objetivo es que en 2026 puedan empezar a verse resultados concretos sobre el terreno”, concluyó.
La creación del Museo del Patrimonio Inmaterial no solo enriquecerá la oferta cultural de Melilla, sino que también reforzará su identidad como ciudad de encuentro, diversidad y convivencia. Un espacio que no solo preservará el pasado, sino que invitará a construir el futuro desde la memoria compartida.







