El Gobierno de Melilla continúa trabajando en el desarrollo de una segunda planta desaladora para reforzar la seguridad hídrica de la ciudad. Así lo ha confirmado el consejero de Medio Ambiente y Naturaleza, Daniel Ventura, quien ha detallado que actualmente se está ultimando un anteproyecto impulsado por la empresa Sacyr Agua, especializada en infraestructuras hidráulicas. Aunque el proyecto no se encuentra todavía en fase de ejecución, Ventura asegura que la iniciativa sigue su curso y se han producido avances relevantes.
La empresa Sacyr Agua está trabajando en la elaboración del proyecto definitivo de la nueva instalación, un proceso que lleva tiempo y que está siendo coordinado junto a los técnicos y responsables de la Consejería. En una reunión reciente, en la que participaron el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, la empresa encargada y los responsables de recursos hídricos del área de Medio Ambiente, se repasó el estado actual de los trabajos. Ventura ha confirmado que el desarrollo avanza según lo previsto, aunque ha matizado que no se trata de una solución a corto plazo, sino de un proyecto a medio plazo que requiere una planificación técnica detallada.
Se espera que durante el primer trimestre de 2026 se celebre una nueva reunión de seguimiento para analizar el anteproyecto finalizado. A partir de ese momento, podrían comenzar los preparativos para ejecutar la obra.
Ventura estima que, si se cumplen los plazos, el inicio de la construcción podría producirse entre 2026 y 2027, aunque insiste en que los tiempos estarán sujetos al desarrollo técnico del proyecto y a las condiciones administrativas necesarias para su puesta en marcha.
El consejero ha subrayado que la construcción de una segunda desaladora no es una opción, sino una necesidad urgente para garantizar el suministro de agua potable a la población.
En la actualidad, Melilla depende de una única planta desaladora, que cuenta con cuatro módulos de producción. Uno de esos módulos está fuera de servicio desde hace tiempo, tras sufrir una explosión, lo que deja en funcionamiento solo tres líneas operativas, que, además, tienen una antigüedad de entre 18 y 19 años. Esta situación preocupa al Ejecutivo local, ya que cualquier fallo en la planta actual podría tener consecuencias graves para el abastecimiento de los 85.000 habitantes de la ciudad.
Por ese motivo, desde el área de Medio Ambiente se insiste en que es prioritario empezar a trabajar en una nueva infraestructura que actúe como respaldo en caso de emergencia o avería grave en la planta existente. Ventura también ha señalado la importancia de que la futura desaladora se ubique en un emplazamiento distinto al actual, para evitar que ambas instalaciones puedan verse afectadas simultáneamente en caso de incidente o catástrofe. Tenerlas separadas físicamente permitirá garantizar un suministro mínimo incluso en situaciones adversas.
Con este proyecto, el Ejecutivo autonómico busca consolidar un sistema de abastecimiento más seguro, eficiente y preparado para los retos futuros que pueda afrontar la ciudad en materia de recursos hídricos.









Control de ka limpieza pública de la ciudad!!
Doble gasto
Calla perro!!