El Gobierno de España continúa sin precisar, 21 días después de las avalanchas migratorias del 30 y 31 de julio, cuántas personas permanecen en Ceuta tras aquella entrada masiva desde Marruecos. Ni el Ministerio del Interior ni la Comisión Europea han facilitado una cifra oficial, según ha publicado este miércoles El Faro de Ceuta, mientras la propia ministra de Inclusión, Elma Saiz, ha reconocido no disponer de esos datos.
La falta de un dato consolidado no es un detalle menor. Bruselas avala el derecho al retorno a Marruecos de todas las personas que cruzaron en esas dos jornadas de caos, incluidos los menores, pero esa vía resulta difícil de aplicar si ni siquiera se ha determinado cuántas personas entraron ni en qué situación se encuentran. El propio Gobierno de España ha reconocido tener monitorizados a todos los que cruzaron, con lo que descarta la entrada de personas radicalizadas, pero eso no ha bastado para reunirlas en centros concretos donde la Policía Nacional pueda identificarlas con garantías.
La confusión llega a extremos llamativos. Según recoge El Faro de Ceuta, algunos inmigrantes que fueron detenidos, puestos a disposición judicial y después dejados en libertad aportaron como domicilio la playa del Trampolín, un asentamiento de chozas temporal que figura de forma oficial como lugar válido para notificaciones.
Tampoco existe acuerdo entre la Ciudad Autónoma y el Gobierno central sobre el número de menores que permanecen en la calle, lo que ha añadido tensión política a la crisis. Este desencuentro ha derivado en acusaciones cruzadas de politización entre el PP y el PSOE, un choque que, según la información disponible, va a intensificarse en los próximos días.
De hecho, esta semana Ceuta recibe la visita de dos de los principales dirigentes del PP a nivel nacional. Al acto ofrecido el pasado martes por Cuca Gamarra le seguirán las visitas hoy de Alberto Núñez Feijóo, presidente del partido, y de Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía.
Sobre el terreno, la población subsahariana está siendo trasladada en pequeños grupos a las plazas que van quedando libres en el CETI, mientras que la población marroquí continúa concentrada en la calle, entre el Trampolín, las naves del Tarajal y la cuesta de acceso al centro de estancia temporal, para reclamar asilo. La Policía trabaja para acelerar la tramitación de expedientes, aunque antes debe resolver los correspondientes a quienes entraron antes del 30 de julio, lo que retrasa aún más el proceso.
Un antecedente publicado el martes por El Faro de Melilla ya apuntaba en esta dirección. La Policía Nacional había identificado hasta ese momento a 2.168 menores en Ceuta desde el 30 de julio, una de las cifras más altas registradas en un episodio migratorio en la ciudad autónoma. Pese a ese dato parcial, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, admitió entonces no disponer de cifras sobre el total de migrantes, adultos o menores, que permanecen actualmente en Ceuta, aunque precisó que se reparten alrededor de 4.000 kits alimentarios cada día.
A la crisis de gestión se suma ahora un elemento de política exterior. Medios marroquíes como zaiocity.net informaron el martes de que el rey Mohamed VI visitará Castillejos, localidad fronteriza con Ceuta, el próximo 24 de agosto con motivo de la noche del Mawlid. La cita llega apenas unas semanas después de que miles de sus nacionales cruzaran el espigón del Tarajal, en un episodio que dejó más de 100 muertos y que ha puesto el foco en las condiciones de vida en el lado marroquí de la frontera.
Con todos estos frentes abiertos, entre ellos la falta de cifras, el desacuerdo institucional, la tensión política y la incógnita sobre lo que pueda derivarse de la visita real a Castillejos, Ceuta encara el final de agosto sin una hoja de ruta clara para recuperar la normalidad tras el 30J.








