Los de Fernando Aznar dispusieron de la ocasión más clara del partido en las botas de Melik.
El Casino arrancó un valioso empate en su visita al Municipal de Armilla en un partido que no pasará a la historia por el juego desplegado por ambos equipos.
El choque era, a priori, uno de los menos complicados de cuantos tenía y tiene que afrontar el conjunto melillense en el Grupo IX de la Tercera División pero las circunstancias, motivadas principalmente por las importantes bajas que presentaban los realistas, hacían presagiar que el duelo no iba a resultar fácil. Sin embargo, el Casino pudo haber obtenido un botín mayor si Melik, que fue quien tuvo la única oportunidad clara del partido, hubiera acertado entre los tres palos un remate franco que envió a las nubes.
El partido comenzó con dominio armillero durante los primeros cinco minutos, el tiempo que tardó el Casino en meterse en el partido que saltó al terreno de juego algo desconcertado. Una vez adaptados al césped natural del feudo granadino, los de Fernando Aznar se hicieron con el control del juego.
Salvo el susto inicial que acabó en córner, el Arenas no inquietó en ningún momento el portal defendido por un casi desapercibido Verdejo.
El poco juego que desplegaron ambos contendientes se desarrolló en la parcela ancha. Los melillenses, muy bien plantados sobre el rectángulo de juego, llevaron siempre la iniciativa a través de un fútbol asociativo pero carente de profundidad.
La ocasión más clara del choque llegó en el minuto 15 de juego cuando un saque de banda sacado en largo por Adam, es controlado por Koeman que pasó sobre Melik quien, totalmente solo, dentro del área de meta y con todo a su favor, se llenó de balón y disparó por encima del travesaño. Fue la ocasión más clara del choque y prácticamente la única en los 90 minutos del encuentro.
Con el empate inicial en el marcador, el jienense Marcos Martínez decretó el descanso.
Tras el intermedio, más de lo mismo. Los dos equipos se mostraban mucho respeto y las defensas se imponían a las delanteras. Pero, a falta de diez minutos para la conclusión, el Casino se quedaba en inferioridad numérica por la expulsión de Mohamed y, a partir de ahí, los realistas se replegaron y defendieron con orden las acometidas del cuadro local.








