Juan Luis Ramos (Melilla 1973) tomó el testigo de Ángel Castro como director del centro asociado de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) el pasado día 21 de octubre.
-¿Cómo le va la vida?
-Pues realmente bien, tanto en lo personal como en lo profesional. Por supuesto hay momentos no tan buenos, pero tener a las personas que tengo alrededor, mi familia, mis amigos y compañeros hacen que esos pequeños baches sean sólo eso, baches.
-¿Qué es lo que más y lo que menos le gusta de su trabajo?
-Lo que más me gusta es comprobar que el alumnado mejora su vida gracias a su esfuerzo y al acompañamiento de quienes trabajamos aquí; es enormemente satisfactorio. También me resulta muy gratificante ver que las personas que asisten a nuestras actividades las disfrutan y las valoran.
Lo peor es la complejidad burocrática, por otro lado necesaria, de nuestro día a día.
-¿Puede contar alguna anécdota que le haya sucedido ejerciéndolo?
-Hace un par de años un soldado profesional se presentó a un examen habiendo dejando a su mujer de parto. Cuando vino otro militar a buscarlo, todavía no podía salir del aula, por normativa, quedaban 10 minutos. Tranquilamente me dijo que como su mujer todavía no había dilatado cuando fueron al hospital no había por qué no hacer el examen. Al final lo dejé marchar unos minutos antes. Estaba realmente tranquilo.
-¿Y lo más curioso, o extraño, que le ha sucedido en la vida?
-No sabría decirte. Me sigue sorprendiendo cómo a veces dentro de una multitud, en un lugar extraño, llegamos a coincidir con amigos o conocidos.
-¿Cuáles son sus próximos retos?
-Mejorar si cabe el funcionamiento del centro del que ahora soy responsable. Saber acompañar a mis hijos ahora que se están incorporando a la vida adulta y comienzan a tomar sus propias decisiones.
-¿Cómo ve el futuro de Melilla?
-Incierto, complejo, como siempre ha sido en esta ciudad. Pero en estos momentos donde lo global tiene un impacto enorme en lo cotidiano, quizá más.
-¿Cuál es su expresión melillense favorita?
-No sé si son únicamente melillense, pero “vamos a entanarnos aquí” o “estamos dando un rule” son muy simpáticas.
-¿Y su lugar favorito de Melilla?
-Toda la costa, que es una parte maravillosa de nuestro entorno. Un verdadero privilegio para un enclave tan pequeño como el nuestro.
-Explique su filosofía de vida…
-Creo que el bien genera bien: actuar con honestidad, respeto y generosidad acaba volviendo, de una forma u otra, y mejora el entorno de todos.
-Diga un lugar al que le gustaría viajar.
-A todos los que no conozco, llenaríamos varios periódicos. Tengo mucha curiosidad por visitar Japón. ¿La Luna valdría?
-¿Viajaría al futuro?
-Si, por supuesto. Cuando era un adolescente y también de adulto leí mucha ciencia ficción. Tengo perfil tecnológico y me encantaría saber cómo nos va dentro de unos años.
-¿En qué época histórica le habría gustado vivir?
-Pues como dijo la escritora: ningún tiempo pasado fue mejor. Quizá a finales del XIX y principios del XX, cuando se dieron grandes avances científicos. Siempre que tuviera ocasión de conocer a algunas de esas mentes.
-¿Usa mucho las redes sociales?
-A nivel personal no las he usado nunca. Es algo que no me ha llamado la atención. Disponemos de ellas como medio para anunciar las actividades del centro y al participar en algunos proyectos es necesario la difusión en redes sociales, pero siempre a nivel profesional.
-¿Qué haría si le tocara le lotería?
-Dependería del importe, no te voy a mentir, pero viajaría con mi familia, sobre todo.
-¿Cuál es su color favorito?
-A mi parecer el arcoiris tiene demasiados matices para que un color destaque sobre el resto.
-¿Qué música suele escuchar?
-Es complicado centrarme en un estilo. Por antigüedad, desde el rock sinfónico de los años 70 del siglo pasado hasta cantautores actuales, pasando por el pop y rock ochentero, las nuevas músicas y algo de indie de los 90. Aprendiendo a conocer el jazz (es obligado). De lo que suena actualmente, poco y de lo más comercial, prácticamente nada.
-¿Cuál es su comida favorita?
-Lo mismo que con los colores, difícil decantarse por una. Como decían mis mayores: toda la comida está buena.
-¿Y la bebida?
-Más que una bebida, hay momentos en que la bebida compaña muy bien, con los amigos las cañas, el vino en las comidas, el cava o el champán en el brindis. Eso si, siempre con moderación.
-¿Cuál es su época del año favorita?
-El verano, sin duda, que permite disfrutar más del mar, a pesar de que cada vez son más calurosos.
-¿A qué dedica el tiempo libre?
-Hace una temporada que no dispongo de mucho. Pasarlo con la familia y amigos es lo importante. A nivel personal, viajar, la lectura, el deporte y el cine (aunque se vea en casa) son algunas de mis aficiones.
-¿Qué prenda de ropa no falta en su armario?
-Ninguna en particular. En ese sentido soy bastante práctico, lo que sea necesario.
-¿Tiene miedo a algo?
-A muchas cosas, sobre todo desde que quieres y te importan otras personas. Lo importante es que ese miedo no te condicione ni te impida vivir con normalidad.
-¿Cuál es el mejor consejo que le han dado?
-No tomar decisiones importantes en caliente: deja pasar un poco de tiempo, pensar con calma y actuar con cabeza.
-¿Y el mejor consejo que ha dado usted?
-Lo cierto es no que no soy persona de aconsejar a los demás. Es mucha responsabilidad.
-¿Me podría decir cuáles son su mejor y su peor recuerdo en la vida?
-Con la familia hemos pasado y seguimos pasando momentos estupendos, son los mejores. Espero que no se me olviden. Los peores, los he olvidado a propósito.
-¿Cuál era su asignatura favorita en el colegio?
-Las ciencias.
-¿Y la que menos le gustaba?
-Ninguna, siempre que los maestros y muestras fueran buenos.
-Una manía.
-No me considero especialmente maniático. Como mucho, tengo alguna costumbre que suelo repetir, pero si un día no la hago, no pasa nada.
-¿Cuál es su animal favorito?
-No lo tengo, la verdad.
-Diga una habilidad suya que nadie conozca.
-Diría que no tengo ninguna habilidad secreta. Lo que se me da medio bien, al final, lo conoce la gente cercana.








