La asociación Guelaya aprovechó que el velero Diosa Maat, de Ecologistas en Acción, estuvo en aguas de la ciudad para montar una ‘performance’ contra los vertidos. La Asociación Guelaya-Ecologistas en Acción de Melilla se apostó ayer al mediodía en el Paseo Marítimo a la altura del puente del Río del Oro con la intención de alertar a los transeúntes del “foco de infección” en que se ha convertido el litoral de la ciudad.
“Yo no aconsejo a la gente de Melilla que se bañe en esta zona”, dijo ayer a El Faro Juan José Villalón, uno de los activistas que tuvo que darle explicaciones a la Guardia Civil porque para reunirse en el Paseo Marítimo no solicitaron permiso a la Delegación del Gobierno.
Directamente montaron una mesa informativa en la acera del puente, a la altura de la desembocadura del río, coincidiendo con el paso del barco Diosa Maat, de Ecologistas en Acción, por aguas de Melilla.
El velero, que llegó a la playa de San Lorenzo, venía de Almería y por la tarde siguió camino hacia el Estrecho, donde continuarán con un estudio relacionado con el mundo de los cetáceos.
Desde la arena, poco menos de una decena de ecologistas melillenses les saludó con una ‘performance’ montada alrededor de un cartel en el que podía leerse ‘No más vertidos al litoral’.
Según explicó a El Faro José Cabo, de la asociación Guelaya-Ecologistas en Acción, hay “serios problemas en la costa de Melilla”, sobre todo por las aguas residuales que salen a la bahía cuando hay fuertes lluvias.
También citó los problemas de vertidos de basuras junto a Dique Sur que arrastra el Arroyo Mezquita. “La gente ve que la Unión Europea le ha concedido una bandera azul a la playa de Melilla y tiene que saber que esto no es un paraíso. Por eso le hemos dado una bandera negra”, añadió José Cabo.
Los ecologistas de Melilla llevan varios días preparando la protesta contra los vertidos organizada ayer.
“No creemos que la contaminación sea sólo un efecto visual. Queremos que la gente entienda que el vertido de aguas residuales en la bahía afecta a la flora, la fauna y el ecosistema marino”, apuntó Juan José Villalón.
En su opinión, el proyecto de ampliación del puerto de Melilla hasta alcanzar más de 50 hectáreas, repercutirá no sólo en la calidad del agua de la bahía sino que también atentará contra la población de lapas que hay en la zona. “Es la segunda colonia más importante, después de la que existe en las Islas Chafarinas. Matar una lapa es como matar un lince ibérico. Están en peligro de extinción”, explicó a este periódico Villalón.








