El director del Observatorio de Ceuta y Melilla y profesor de Relaciones Internacionales de la UNED, Carlos Echeverría, sostiene que la visita de Sus Majestades los Reyes Felipe VI y Doña Letizia a las dos ciudades autónomas representa toda una oportunidad para normalizar la presencia de Melilla y Ceuta en la agenda del Estado.
En declaraciones a El Faro, Echeverría ha considerado que la cita de mañana miércoles 14 de octubre supondrá un "impulso institucional" de gran importancia para Melilla. Al mismo tiempo, ha defendido que España debe afrontar este viaje sin temor a la reacción del país vecino, transmitiendo así un mensaje claro sobre la soberanía española de ambas ciudades.
Echeverría ha señalado que la presencia del jefe del Estado constituye un gesto de especial relevancia por su dimensión simbólica. Por ello, el director del Observatorio ha recalcado que la visita debe marcar un "punto de inflexión" en la forma de abordar la relación con el país vecino y en la manera de proyectar la posición española sobre las dos ciudades autónomas.
Y es que ha recordado que el Observatorio viene reclamando desde hace tiempo una mayor "normalización de la vida política e institucional de Melilla y Ceuta". Una demanda que, según dijo, debe materializarse mediante la presencia de las principales autoridades del Estado.
En este sentido, el director del Observatorio ha afirmado que la visita de los Reyes representa "un antes y un después" para reforzar la vinculación de ambas ciudades con el conjunto de España.
Una visita sin temor a la reacción de Marruecos
Echeverría ha hecho hincapié en la necesidad de que España no condicione sus decisiones institucionales a la posible reacción de Marruecos. No en vano, ha lamentado como el temor a incomodar al país vecino ha llevado históricamente a limitar determinadas iniciativas y declaraciones.
"Es un signo de inmadurez por parte de España. Un Estado soberano tiene que marcar sus agendas y, por supuesto, tiene que clarificar los espacios de soberanía. Más aún cuando están reclamados por un vecino, como es el caso de Marruecos, con su reclamación inaceptable, inamistosa y sin argumentación alguna".
En su opinión, la visita real debe contribuir a dejar atrás cualquier comportamiento basado en la cautela ante las posibles respuestas marroquíes y consolidar una posición institucional clara respecto a Melilla y Ceuta.
Echeverría ha insistido en que el país vecino debe asumir que las relaciones bilaterales han de desarrollarse sobre la base del respeto mutuo. Según ha sostenido, si Marruecos desea mantener unas relaciones de buena vecindad con España, debe aceptar que las decisiones institucionales españolas se adopten sin condicionamientos.
Por ello, considera que la presencia de Felipe VI y Letizia puede tener un efecto que vaya más allá del carácter protocolario de la visita. Su importancia, ha explicado, reside también en el mensaje que transmite no sólo a la población de ambas ciudades, sino también a Marruecos y a los socios europeos.
La presencia del rey Mohamed VI
Con respecto a las informaciones relativas a una posible presencia del rey Mohamed VI en Nador y Beni-Enzar esta misma semana, Echeverría ha defendido que el monarca alauí puede desplazarse libremente por su territorio nacional, sin que esos movimientos deban generar por sí mismos una situación de alarma.
"Siempre está cerca cada vez que ocurre algo y, si no, se teme que pueda estar cerca".
El director del Observatorio ha recordado, además, que la presencia del monarca cerca de Ceuta durante los acontecimientos del 30 de julio no evitó la gravedad de aquella crisis.
La fragata marroquí en aguas de Ceuta
Por otra parte, Carlos Echeverría ha hecho referencia a las informaciones conocidas recientemente sobre la presencia de buques de guerra marroquíes sin autorización en aguas de soberanía española próximas a Ceuta a finales de julio, coincidiendo con la crisis fronteriza. El director del Observatorio considera que, de confirmarse, se trataría de un episodio preocupante que exigiría explicaciones.
"Si nos enteramos dos meses después de que ha habido movimientos anómalos de unidades navales marroquíes en nuestras aguas, es preocupante. Es indicador de un mal funcionamiento interno de nuestro país y es una pena tener que reconocer tal realidad".
Carlos Echeverría ha concluido con que este hecho constituiría, a su juicio, un nuevo gesto inamistoso por parte de Marruecos. También ha considerado que este episodio debería llevar a España a exigir con mayor firmeza el respeto a sus aguas y a las normas de buena vecindad.








