La actuación de los agentes locales fue crucial para impedir que el joven se quitara la vida
Agentes de la Policía Local de Melilla evitaron en la madrugada del pasado 18 de marzo que un joven se quitara la vida al intentar arrojarse al mar desde la escollera de la playa de los Galápagos. Los hechos ocurrieron en torno a las 00:30 horas, en una zona de difícil acceso, y obligaron a los efectivos a intervenir con rapidez y asumir un elevado riesgo para su integridad física.
Según ha informado la Ciudad Autónoma en una nota de prensa , los agentes, adscritos al Grupo de Seguridad, se encontraban realizando labores de vigilancia en la Carretera de la Alcazaba cuando fueron requeridos por un hombre que se aproximó a ellos en estado de gran nerviosismo. El individuo les comunicó que su hijo había logrado zafarse de él tras empujarlo y se había precipitado por un muro en dirección a la zona de la escollera, con la intención de quitarse la vida debido a una complicada situación personal.
Tras recibir el aviso, los policías lograron divisar al joven descendiendo por el acantilado, por lo que decidieron actuar de inmediato ante la urgencia del momento. Para alcanzarlo, tuvieron que saltar un muro de aproximadamente dos metros de altura e iniciar el descenso por una zona rocosa y resbaladiza, lo que implicaba un importante riesgo. Durante la intervención, uno de los agentes resultó herido, teniendo que ser atendido posteriormente en el servicio de Urgencias del Hospital Universitario.
Una vez llegaron hasta el joven, que se encontraba en un punto cercano al mar con intención de precipitarse al vacío, los agentes intentaron entablar conversación con él para disuadirlo. Sin embargo, el joven se encontraba desorientado y no articulaba palabra, lo que dificultó la mediación inicial. Ante la gravedad de la situación y el riesgo inminente, los policías decidieron intervenir físicamente.
En ese momento crítico, lograron sujetarlo mediante un abrazo, evitando que se arrojara al mar. La maniobra no estuvo exenta de peligro, ya que el forcejeo pudo haber provocado la caída de todos al agua debido a la inestabilidad del terreno. A pesar de ello, consiguieron asegurar al joven y mantenerlo a salvo.
Tras controlar la situación, los agentes continuaron dialogando con el joven con el objetivo de tranquilizarlo. Finalmente, lograron que accediera a abandonar voluntariamente la zona escarpada, siendo acompañado en todo momento por los policías hasta un lugar seguro. Hasta allí se desplazaron otros indicativos policiales que colaboraron en la evacuación.
Posteriormente, el joven fue atendido por los servicios sanitarios y trasladado en una ambulancia del 061 al Hospital Universitario, donde se activó el protocolo psicológico correspondiente para este tipo de casos. Según la información facilitada, los agentes pudieron hablar con él posteriormente, comprobando que se encontraba más calmado y arrepentido por lo sucedido.
El padre del joven quiso agradecer personalmente la actuación de los policías en el propio centro hospitalario, destacando la rapidez, humanidad y entrega demostradas durante la intervención, que resultaron determinantes para evitar un desenlace fatal.
Este suceso se suma a otras intervenciones recientes de los cuerpos de seguridad en Melilla en las que su actuación ha sido clave para salvar vidas. Entre ellas, la reanimación de un hombre en plena vía pública por agentes de la Policía Nacional o la asistencia prestada por la Guardia Civil a un ciclista que sufrió una parada cardiorrespiratoria, reflejando la importancia de la rápida respuesta en situaciones de emergencia.
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