La Policía Nacional ha detenido en Melilla a un varón de 40 años acusado de agredir sexualmente y acosar a menores de edad a través de las redes sociales. El sospechoso, que trabajaba en distintos bares y cafeterías de la ciudad, ha ingresado en prisión preventiva sin fianza tras una investigación de año y medio desarrollada por el Grupo de Menores (Grume) y la Unidad de Delitos Tecnológicos de la Jefatura Superior de Policía de Melilla.
Al detenido se le imputan tres delitos de agresión sexual a menores de 16 años por vías telemáticas, once delitos de ciberacoso a menores conocido como child grooming, corrupción de menores, tenencia y distribución de pornografía infantil, además de varios delitos contra la intimidad por captar imágenes no consentidas de mujeres en la vía pública.
La investigación, bautizada como Operación Sirena II, se inició el 29 de enero de 2025, cuando dos menores en situación de especial vulnerabilidad presentaron sendas denuncias. A partir de ese momento, los agentes del Grume comenzaron un trabajo de campo que incluyó toma de declaraciones, reconocimientos y cotejo de datos, lo que permitió desentrañar el modus operandi del sospechoso.
Según ha explicado la Jefatura Superior de Policía de Melilla, el investigado utilizaba perfiles falsos en redes sociales bajo la apariencia de una mujer. Mediante un lenguaje cariñoso, se ganaba la confianza de las menores para preguntarles por su actividad sexual y pedirles fotografías íntimas. Una vez obtenido ese material, el agresor pasaba a contactar con ellas desde su perfil real e iniciaba una fase de extorsión en la que exigía material explícito de mayor gravedad, llegando a ofrecer dinero o regalos a cambio de relaciones sexuales virtuales.
Uno de los datos clave para el avance de la investigación llegó de la primera víctima, que alertó de que varias compañeras sufrían el mismo acoso. La menor había intentado destruir su propio teléfono móvil presa del pánico, pero los especialistas del Grupo de Delitos Tecnológicos lograron repararlo y reconstruirlo. Gracias a esa reconstrucción, los agentes recuperaron información residual que permitió rastrear el correo electrónico y las líneas telefónicas vinculadas a una cuenta fraudulenta de Instagram. Esta primera fase culminó con la identificación y una primera detención del sospechoso en diciembre de 2025, cuando se registró su vivienda y se incautaron dos teléfonos móviles y varios soportes de almacenamiento digital.
La segunda fase de la investigación exigió el análisis de más de 500.000 imágenes y vídeos, además de más de un millón de archivos de conversaciones procedentes de plataformas como Facebook Messenger, Snapchat, WhatsApp, Instagram y Telegram. El cruce de esta información con fuentes abiertas y bases de datos policiales permitió identificar a once menores como víctimas directas en distintos puntos de España, a las que se suman otras aún sin identificar. Todas las localizadas ratificaron los hechos al ser oídas en exploración. Los investigadores llegaron a localizar 23 nombres de usuario de Instagram empleados por el detenido, cinco de ellos con apariencia de mujeres adolescentes.
La coordinación con la Sección de Protección de Menores de la Unidad Central de Ciberdelincuencia permitió dar un salto internacional a la causa. Tras remitir el material intervenido, se confirmó que las imágenes de una de las víctimas melillenses ya figuraban registradas de forma anónima en la ICSE, la base de datos internacional de imágenes y vídeos sobre explotación sexual de niños. El rastreo de ese material confirmó su distribución en países como Suiza, Portugal, Eslovenia, Argentina, Uruguay, Chile, Alemania, Francia, Canadá y Brasil, con detecciones que se remontan a marzo de 2023 y llegan hasta febrero de 2026.
Los informes de la Unidad Central de Ciberdelincuencia resultaron determinantes para la Fiscalía, al probar que el detenido poseía los archivos originales desde el año 2022, antes de cualquier detección internacional del material. La explotación definitiva de la operación se ejecutó el pasado 20 de junio de 2026, cuando se procedió a una nueva detención del individuo por el conjunto de los cargos acumulados. Puesto a disposición judicial, se decretó su ingreso inmediato en prisión preventiva sin fianza. La investigación permanece abierta para identificar al resto de las víctimas.
Esta investigación, dirigida por el Grupo de Menores en colaboración con el de Tecnológicos, destaca sobremanera por su importancia, duración, dificultad y perfil de las víctimas, algunas de ellas de 11 años de edad; logrando la detención de uno de los delincuentes sexuales más peligroso y activo de la Historia de Melilla, que utilizaba perfiles falsos para acometer sus fechorías amparado en el anonimato de las redes sociales.








