La Cátedra Amazige de Melilla continuará su labor por segundo año consecutivo. Es una “noble iniciativa”, un “proyecto ambicioso” que se hace posible gracias a un convenio con la Universidad de Granada (UGR). Se han definido una serie de líneas estratégicas para el nuevo año. “El año pasado fue un poco el pistoletazo de salida, pero, a pesar de eso, se llevaron a cabo pasos muy importantes”, ha subrayado Fadela Mohatar, consejera de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor.
Ha señalado que tanto la lengua como la cultura amazigh forman parte de las iniciativas culturales patrimoniales que se desarrollan desde el Gobierno de la Ciudad, hasta ahora, mediante formaciones y encuentros académicos. En esta ocasión, se trata de un “paso decisivo” para su difusión, protección y preservación. Es un “sustrato cultural común” a la zona del norte de África, al Mediterráneo, y a todas las culturas que conviven en Melilla.
Mohand Tilmatine, catedrático de la Universidad de Cádiz, a quien Fadela Mohatar ha descrito como uno de los mayores expertos a nivel nacional e internacional de esta temática, ha intervenido en la presentación. Al igual que María Vallejo, vicedecana de Investigación, Proyectos Internacionales y Transferencia de la UGR, que formará parte de la dirección de la cátedra. El proyecto se enmarcará en el próximo curso académico.
Mohatar ha manifestado que el Gobierno local tiene buenas sensaciones y unas expectativas “extraordinarias” por el hito que supone alargar la cátedra por segundo año, esta vez, con la Universidad. Se estrena con una vocación de participación social y de hacerla llegar a la ciudadanía. El objetivo será siempre dar los pasos necesarios para normalizar, estructurar y facilitar el aprendizaje de esta lengua y cultura milenaria.
El amazigh está incluido en la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias. La ciudad autónoma no deja de ser un “punto neurálgico del nacimiento de esa cultura viva que pervive en miles de familias a través de la oralidad, la cultura, la literatura, las tradiciones y costumbres”. Es también el lugar en el que se unifican todos los estudios que hay relativos a este asunto.
Visión estratégica
En este sentido, María Vallejo ha enumerado las cuatro líneas de actuación que componen el proyecto. El propósito es visibilizar la cultura amazigh en el contexto geográfico de Melilla, donde se van a desarrollar todos los ejercicios y actividades, y poner en valor todo ese imaginario más allá del ámbito lingüístico. La primera línea está relacionada con la formación y capacitación con cursos de extensión universitaria abiertos al alumnado y al público general.
Se convocarán premios a los que podrán presentarse Trabajos de Fin de Grado (TFG) y Trabajos de Fin de Máster (TFM), así como otros estudios monográficos con temáticas relacionadas. Habrá becas de colaboración dirigidas al estudiantado de las titulaciones de grado y posgrado de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte de la Universidad de Granada en Melilla, y talleres de formación en didáctica de amazigh.
Estos últimos estarán orientados a docentes de los diferentes niveles educativos, en especial, a los que trabajan en las primeras etapas como pueden ser Infantil y Primaria. La segunda línea tiene que ver con la investigación y la transferencia; se emprenderán colaboraciones con proyectos que estén en marcha. “Despunta la elaboración de un mapa sociolingüístico de amazigh en la ciudad de Melilla”. Sería el primer estudio sistemático que se realiza a través de encuestas sociolingüísticas, entrevistas, cartografía digital y bases de datos georreferenciadas en abierto.
Se invitará a investigadores especializados en la materia “para hacernos eco de todas las aportaciones que se están haciendo en otros escenarios”. El tercer punto está vinculado a la difusión y comunicación. Transmitirán toda la información a la ciudadanía melillense por los canales oficiales y esperan que esta se implique en su propósito. Están abiertos a cualquier sugerencia a través de redes sociales y de la página web de la Cátedra.
La última línea habla de la internacionalización y el intercambio, con la participación en congresos en el extranjero o con la organización de foros de ámbito científico in situ para compartir trabajos sobre lenguas minoritarias, lenguas regionales y políticas de actuación en distintos lugares del mundo. El catedrático Mohand Tilmatine ha explicado que esta iniciativa no surge de la nada y que la semilla lleva ya tiempo plantada en la ciudad.
Sin embargo, eran proyectos individuales que no llegaban a formar “una política lingüística estratégica, pensada de manera estructurada y orientada hacia la revitalización de la lengua”. Al ser patrimonio de la ciudad, debía involucrar también a la sociedad y ser soportado por todos los partidos políticos, ha asegurado el experto. Igualmente, supone la creación de “un espacio académico abierto a la ciudad de Melilla” para apoyar todos los proyectos de investigación, enseñanza y visibilización de la lengua y cultura.
Está esa doble perspectiva, tanto universitaria como ciudadana. Otro de los puntos es que, a partir de ahora, se podrán hacer publicaciones de calidad gracias a la cátedra. Antes, no había un equipo editorial preparado para ello. Están estudiando si sería posible crear un título propio de esta materia que permitiría acreditar el nivel, y con las recientes jornadas convocadas, el amazigh ha estado en el centro de la conversación.
Expertos de instituciones europeas y figuras clave como René de Groot, vicepresidente del Comité de Expertos de la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias, visitaron la ciudad para debatir sobre la lengua amazigh, un paso más en su reconocimiento a nivel nacional e internacional. El foco está puesto en estructurar y estandarizar la lengua, que se transmite principalmente desde la oralidad, para que llegue a las aulas.
La consejera Fadela Mohatar ha incidido en que se irán dando pasos de forma natural para que estos conocimientos lleguen a la ciudadanía, pero que primero hay que “conocerla, apreciarla y hacerla tuya”. Esos pasos irán llegando a la par que se emplean medios modernos como la Inteligencia Artificial (IA) aplicada a lenguas minoritarias en Europa para acortar las distancias y poder avanzar. Finalmente, Tilmatine ha concluido afirmando que las políticas se pueden adaptar al contexto particular de Melilla, un territorio muy “atado” al Rif pero dentro de Europa, sin tener que “copiar políticas lingüísticas de otros países de lengua amazigh”.








