Eva Cortés y Pepe Rivero presentan mañana a las 22:00 horas en la plaza Pedro Estopiñán su mejor jazz. Canciones de sus primeros discos y versiones de otros autores se interpretarán sólo con una voz y un piano bajo la luz de la Luna.
No sabe cómo sucedió pero su visita a Melilla fue la primera que hizo al Sur con su música. Eva Cortés, una de las mejores cantantes de jazz actuales, aseguró que disfrutó mucho del primer concierto que ofreció en la ciudad en el 2010. El sábado volverá a los escenarios de Melilla, en concreto, a la plaza de Pedro Estopiñán para ofrecernos una gran variedad de temas propios y otros de los autores más destacados del mundo del jazz. Con Pepe Rivero al piano, harán un dúo perfecto que llevará a los espectadores a adorar este estilo musical y a esperar con impaciencia su próximo disco, ‘Jazz One Night, with Eva Cortes in Madrid’, que saldrá a finales de septiembre.
La primera vez que viajó a Melilla no pudo hacerlo porque hubo un temporal de viento y fue en el segundo intento cuando por fin pudo interpretar sus temas en las Jornadas de Jazz de la UNED. “Fue un concierto que recordamos con mucho cariño”, afirmó Cortés, destacando la atención que recibieron y lo bonita que es la ciudad. Eva Cortés había estado con anterioridad en Melilla, pero fue cuando era muy pequeña y no lo recordaba. Ahora viaja con su hija que estará entre el público y que disfrutará de las dos canciones que le dedicará. En esta ocasión, se ha cogido unas minivacaciones para poder visitar con más tranquilidad la ciudad y descubrir más ricones hermosos de Melilla.
–¿Le atrajo el proyecto de ‘Música a la Luna’?
–La verdad es que Melilla es una ciudad con tanto encanto que cualquier rincón es una maravilla para actuar. Sobre todo ahora en verano, hacerlo al aire libre es muy agradable. El sonido en una plaza es muy acogedor. Desde Génova que estuvimos en una plaza muy agradable hasta la actuación que realizamos en una fortaleza en Menorca y ahora una vez más en Melilla, me hace sentir afortunada de poder hacer conciertos con tanto carisma y en lugares con tanto encanto.
–¿Qué ofrecerá a los melillenses en este concierto?
–A parte de un recorrido por los cinco álbumes que ya hemos grabado, vamos a experimentar con muchos conceptos que siempre hemos querido interpretar. Al tener la oportunidad de estar a dúo y de casi leernos los pensamientos musicales, vamos a tocar temas que siempre hemos querido hacer y que ahora este formato recortado te da la libertad de interpretar con un pequeño arreglo. E improvisar sobre esos temas que tantos nos gustan.
–Ha trabajado con Pepe Rivero en varias ocasiones. ¿Qué tal la experiencia de componer este concierto para Melilla?
–Con Pepe Rivero es como si vas a tomar café a casa de un amigo y además de tener una charla preparas temas de trabajo. Para nosotros, afortunadamente, el trabajo es una bendición que nos mueve y nos encanta. La música es el motor de nuestras vidas y la gran comunicación que hay entre Pepe y yo a nivel personal y musical hace que todo fluya muy fácilmente. Un dúo es un gran reto porque no hay nada que se pueda esconder. Está todo ahí a la vista y requiere de mucha complicidad. Eso uno lo transpira y el público lo recibe.
–¿Por qué se decantó por el jazz y no por otro estilo musical?
–La verdad es que no me lo propuse. La vida es la que me fue llevando hacia esos terrenos. Empecé cantando desde muy pequeña a nivel amateur y luego en la adolescencia comencé con los grupos de amigos tocando blues. Alguien me pasó un disco de Billie Holiday, que hacía un blues, pero con toques diferentes y de ahí se encendió la mecha.
–¿Qué le aporta el jazz que la ha atrapado hasta el momento?
–Hace poco me preguntaban por mis influencias y el jazz es la principal. Pero siempre digo que la influencia que recibo es el día a día, todo lo que he conocido y lo que me ha llegado desde que nací hasta hoy. He estado expuesta a muchas culturas de una forma real. Soy latina de nacimiento. Nací en Honduras y crecí en Sevilla. He vivido en diferentes países y todo eso ha formado mi identidad personal y musical. El jazz hace que encuentre una manera muy sólida de combinar todas mis influencias y expresarlas a través de ese lenguaje, el de la improvisación y la creación.
–¿Qué encontraremos en su último trabajo?
–Hemos realizado versiones de mi primer disco que está descatalogado desde hace mucho tiempo. Se han realizado revisiones y arreglos y también hay temas nuevos. Hay alguna adaptación de algún tema de Sting que lo trasladé al francés. Hay un poco de todo en el disco. Está todo sin trampa ni cartón. Es un directo con vídeo y audio de los que podrán disfrutar la gente. Una de las cosas que me llenan de alegría, aunque no deje de ser un detalle, es que este disco sale por el sello Verve. Es una de las productoras más míticas de jazz. Todos mis héroes jazzísticos tienen discos editados con Verve y que el mío tenga ese mismo sello me llena de alegría.
–¿No le pareció arriesgado publicar un nuevo trabajo en esta época?
–Todo el mundo tiene que seguir luchando con más fuerza. En el momento en el que tienes menos posibilidades de todo es cuando más tienes que apostar por lo que de verdad te llena, pues sólo ahí es donde va a luchar al 100%. Todo tu empuje, creatividad y emoción se va a multiplicar por las ganas que tengas de hacer que eso pase. Esto no tiene ningún lado positivo, pero no me quiero venir abajo. No voy a permitir que me haga venirme abajo.
–¿Han notado que una bajada en las contrataciones o en su caso, al actuar en formatos más pequeños se han mantenido?
–Se nota muchísimo la bajada de contrataciones. Una vez más hemos tenido incluso un poco más de suerte que otro sectores porque en el jazz los cachés y los eventos son más simples. Nosotros no necesitamos de coreografía ni luces sofisticadas y todo eso hace que la contratación de un cuarteto de jazz o un dúo sea mucho más razonable. Hay gente que antes tenía un presupuesto mucho mayor para contratar a alguien de pop o de rock y ahora se está decantando más por el jazz. Así que estamos encantados de que la gente pueda descubrir esta música aunque sea de esta manera. Yo tengo la suerte de trabajar bastante en Europa y la cosa se mantiene bien. No hemos parado de hacer conciertos, pero sí que se nota la crisis.
–¿Hay algún lugar o escenario especial donde le gustaría dar un concierto?
–Me gustaría actuar en cada pueblo de la geografía española, en cada isla del mundo y en cada país. Por su puesto me gustaría actuar en Sevilla, porque están allí mis padres y mis amigos de la infancia. Pero tengo gente que me expresa mucho cariño en muchos sitios así que para mí todos los lugares tienen ese significado de que alguien me está esperando. No tengo predilección en ese sentido. He pisado escenarios que más respeto me imponían, y justo este año he actuado en el Blue Note de Nueva York, y ha sido otro sueño cumplido. Este año lo único que puedo hacer es dar gracias. Las cosas van para adelante. Es una carrera a medio o largo plazo, no tenemos prisa, pero vamos cumpliendo objetivos. No me puedo quejar para nada.
–¿Cómo es un día de trabajo para usted?
–El caos es mi rutina y mi manera de vivir. La única persona que me impone una rutina y yo la sigo alegremente es mi hija. Cumplo con su rutina y yo trabajo cada día de una forma diferente. La verdad es que es otra de las cosas que agradezco, dejo que la vida me sorprenda. Soy una persona de componer letras cuando las cosas me van pasando. Voy tomando notas y luego las desarrollo, pero no tengo momentos del día para hacerlo. Las melodías vienen a visitarme por la noche justo a la hora de acostarme. Si no me levanto en ese momento para escribirla, ya me ha pasado otras veces que al día siguiente las he olvidado. No soy una persona de orden ni de programas. Dejo que pase la vida y eso lo absorbo y destilo de alguna manera en la música.
–¿Nos destacaría alguna de las canciones que ha interpretado a lo largo de su carrera?
–Dos. Me va a ser muy fácil porque las tengo en la mente pues las voy a interpretar en el concierto de mañana. ‘Quisiera’ que es una canción que le escribí a mi hija y que grabé en mi segundo disco, cuando ella tenía tres meses. Esta canción habla de las cosas que se me ocurrían y que quisiera para ella. No es muy elaborada en cuanto a la letra, sino más bien muy sencilla. Pero tampoco es una nana. La hemos rescatado del segundo disco y aparece en el directo. La otra es la primera canción que yo le canté a mi hija en el hospital. Ésta sí es una nana y se llama ‘La cosa más bonita’. ¿Por qué tanto para la niña? Pues porque me la llevo a Melilla y va a estar en el público. Aunque son para ella, la vamos a compartir con el resto del público.
–¿Cuáles son los proyectos de futuro?
–Es pronto para hablar de los proyectos de futuro porque aún estamos definiendo la estrategia de presentación del disco. Se nos ha ocurrido la genial idea de publicar un álbum en septiembre y en agosto no hay nadie. Estamos pendientes de lo que va a pasar en las próximas semanas. Sí sé que vuelvo a Estados Unidos en diciembre y enero. Presentaré el disco en París en el mes de noviembre y en Madrid en octubre. Esta gira finalizará en ‘La Pedrera’ una de las casas de Gaudí de Barcelona.
–¿Qué destacaría del concierto para animar a los melillenses a verlo?
–Si no tienen nada que hacer esa noche, creo que disfrutar de Melilla al aire libre con un concierto de gente alegre y con muchas ganas de compartir es perfecto. Actuar en un sitio donde entiendan mi idioma está muy bien, pero donde también comprendan mi acento es una pasada. Voy a disfrutar mucho de este concierto.
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