Cyber Fight Club 2026, uno de los eventos de ciberseguridad más destacados del panorama nacional y europeo, se está celebrando estos días en el Salón de Grados de la UNED en Melilla. Un grupo numeroso ha acudido a la ciudad por estas jornadas especializadas que han sido impulsadas por el Clúster de Emprendimiento Melilla gracias al convenio junto a la Consejería de Innovación Tecnológica.
Han sido recibidos por el presidente Juan José Imbroda en el Salón Dorado. El encuentro comenzó el 8 de julio y finalizará el día 10. Ha reunido a profesionales, empresas, emprendedores, creadores de contenido y responsables de ciberseguridad que pertenecen a compañías de primer nivel. La colaboración público-privada permite organizar en la ciudad actividades de alto valor tecnológico, formativo y empresarial.
Son 38 los ponentes que se han dado cita en la institución universitaria. En la plataforma del evento se han registrado entre 180 y 200 personas que se han conectado vía streaming, con picos de hasta 200 visualizaciones durante las charlas. Presencialmente, han sido unos 70 u 80 participantes procedentes de diferentes puntos del país.
Melilla, ciudad competitiva
Es una oportunidad extraordinaria para situar a Melilla como destino de inversión en la industria tecnológica en general, y de la ciberseguridad en particular. Como en ocasiones anteriores, Miguel Marín, consejero de Innovación Tecnológica, ha mencionado las ventajas fiscales que la ciudad ofrece en comparación a otros territorios.
Se adapta muy bien a las necesidades de este tipo de empresas dedicadas a la economía digital que no requieren de grandes espacios físicos para su actividad. José Gabriel Ruiz Gonzálvez, presidente del clúster, ha organizado la iniciativa junto al melillense afincado en Madrid Nacho García Egea.
Este último ha explicado que el salto cualitativo del encuentro sobre ciberseguridad es bastante notable en la edición de 2026, segunda que organizan. Lo es a nivel de dimensión y repercusión. Además, la ciudad autónoma sigue siendo bastante desconocida para muchos y es un plus en su elección como espacio para las jornadas.
Resultaron especialmente llamativas las primeras horas en barco, con una jornada técnica única en el mundo que concentró a profesionales del sector en aguas internacionales. “Siempre lo digo, esa parte del evento no se cuenta, se queda en el barco y es un diferencial porque no hay ningún congreso de ciberseguridad ahora mismo que haya hecho eso. En Madrid, en la Península, ha hecho bastante ruido y nos ha posicionado mucho”.
En la edición anterior, el encuentro fue en el Hotel Melilla Puerto en las mismas fechas. “Fue un poco más pequeñito y este año quisimos hacer algo más grande, diferenciador, que es lo que ha hecho que venga tanta gente”, ha comentado el director de Cyber Fight Club. Han acudido empresas y particulares con los que colaboran y que tienen mucho que aportar a las jornadas.
Ainoa Guillén, Carlos Polop, Josep Albors, Rafa López, Jesús Angosto, David Padilla, Marta Barrio, Martín Vigo, Sara Lasso o Thomas O’Neil han sido algunos de los ponentes. Asimismo, han intervenido especialistas vinculados a empresas y entidades como Accenture, ESET, Check Point, PowerForensics, Securiters, SonicWall, Iberdrola, GIGAS o ZeroLynx.
A la orden del día
El miércoles tuvo lugar la primera jornada técnica durante la travesía en barco. En las conferencias se están abordando temas como la ciberseguridad avanzada, el hacking ético, la inteligencia de amenazas, la respuesta ante incidentes, el análisis forense, el pentesting y la protección de organizaciones públicas y privadas.
La evolución del cibercrimen, el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en las amenazas digitales y la necesidad creciente de reforzar la ciberresiliencia de empresas, administraciones y ciudadanía han sido otros de los puntos que se han tratado. Son asuntos que están a la orden del día y que preocupan a los distintos agentes sociales y económicos.
Nacho García Egea, director de las jornadas, cree que el paradigma está cambiando y que hay mucha más concienciación en este asunto. En su día a día, informan sobre los riesgos que implica la red, pero advierten que, aunque se invierta en tecnología, hay una exposición constante a las posibles amenazas. “Los ciberdelincuentes siempre van por delante”.
Estudiantes y divulgadores no se han querido perder la cita y buscan exprimir al máximo la experiencia. El networking es el principal reclamo del evento, puesto que se cruzan perfiles muy diversos de los que pueden salir proyectos y sinergias muy interesantes. Después, se han sucedido las ponencias, las mesas redondas y demostraciones, siendo en todo momento un espacio idóneo para el intercambio profesional.
Por su parte, Marín ha agradecido la confianza depositada en Melilla para ser el centro de esta gran cita que ayuda a atraer talento y generar oportunidades. El objetivo del Gobierno local es siempre demostrar que el territorio está preparado para acoger a todas estas empresas de la industria tecnológica y que puedan explorar in situ las posibilidades que ofrece. Espera que Cyber Fight Club siga su curso y se consolide con el paso de los años.








