Cuando lo que más he querido se me va, no tengo alma suficiente para albergar tanto dolor.
Por eso me aferro como se adhiere la lapa a la roca a cualquier cosa que pueda taponar el hueco por el que en determinados momentos deseo que se me vaya la vida.
Las noches se me hacen interminables, miro y miro el reloj queriéndole decir que aligere sus manillas para que el día llegue pronto y me ocupe con algo que me permita poder respirar. Pero algunas veces ese día llega nublado y con muchas carencias para poder distraer al sentimiento que me devora.
Supongo que el tiempo me irá marcando los distintos caminos que he de andar, y cuando haya recorrido todos esos caminos y me toque partir, quisiera tener la esperanza que ese amor que se me fué aquel día me estará esperando para que juntos de nuevo podamos disfrutar y completar todo aquello que dejamos de llevar a cabo.
Cuando el dolor es tan grande, qué pequeña resulta el alma.
El coronel del Cuerpo General de las Armas del Ejército de Tierra, Escala de Oficiales,…
El Ministerio de Hacienda ha iniciado los contactos con las comunidades autónomas para avanzar en…
El Palacio de la Asamblea de Melilla se iluminó de color verde con motivo del…
Melilla cerró el mes de mayo con una reducción de 190 personas en las listas…
El Banco de Alimentos de Melilla participará este fin de semana en una nueva edición…
La Casa Regional de Ceuta en Melilla celebrará el próximo viernes 5 de junio, a…