Cuando lo que más he querido se me va, no tengo alma suficiente para albergar tanto dolor.
Por eso me aferro como se adhiere la lapa a la roca a cualquier cosa que pueda taponar el hueco por el que en determinados momentos deseo que se me vaya la vida.
Las noches se me hacen interminables, miro y miro el reloj queriéndole decir que aligere sus manillas para que el día llegue pronto y me ocupe con algo que me permita poder respirar. Pero algunas veces ese día llega nublado y con muchas carencias para poder distraer al sentimiento que me devora.
Supongo que el tiempo me irá marcando los distintos caminos que he de andar, y cuando haya recorrido todos esos caminos y me toque partir, quisiera tener la esperanza que ese amor que se me fué aquel día me estará esperando para que juntos de nuevo podamos disfrutar y completar todo aquello que dejamos de llevar a cabo.
Cuando el dolor es tan grande, qué pequeña resulta el alma.
La presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Ángela de…
Melilla ha vivido este viernes, 17 de abril, un auténtico adelanto del verano. De esos…
La Ciudad Autónoma ha recibido en el mediodía de este viernes 17 de abril a…
La Ciudad Autónoma de Melilla acogerá este sábado 18 de abril de 2026 la duodécima…
El Melilla Ciudad del Deporte La Salle se desplaza este sábado hasta tierras castellano-leonesas para…
Importante jornada para los equipos de la Peña Real Madrid y del Rusadir dentro del…