Coalición por Melilla (CpM) ha denunciado las frecuentes cancelaciones de vuelos que afectan a la ciudad y el “enorme perjuicio” que, según la formación, están causando a miles de melillenses. La diputada local Cecilia González ha criticado la falta de soluciones por parte de los gobiernos local y estatal y ha reclamado medidas concretas para garantizar una conectividad aérea estable y eficaz.
Desde CpM aseguran que Melilla no puede continuar, en 2026, quedándose incomunicada por vía aérea durante días, una situación que, sostienen, provoca que familias queden atrapadas, estudiantes no puedan regresar a la ciudad, trabajadores pierdan citas médicas o profesionales y pacientes vean comprometidos sus traslados sanitarios. Para la formación, estos episodios no responden a una circunstancia inevitable, sino a una falta de planificación y de respuesta política ante un problema que consideran estructural.
La diputada ha recordado que su grupo lleva años reclamando mejoras en los sistemas de aproximación del aeropuerto, refuerzos técnicos y una apuesta decidida por la conectividad aérea. Según expone la formación, los procedimientos y radioayudas dependen de Enaire y del Ministerio de Transportes, cuya financiación corresponde a los Presupuestos Generales del Estado o a los planes de inversión de AENA y Enaire. En este sentido, CpM afirma que propuso un acuerdo para que la Ciudad Autónoma pudiera contribuir económicamente, iniciativa que, aseguran, no fue incorporada a los presupuestos locales.
Coalición por Melilla exige un calendario “claro, público y verificable” de actuaciones para mejorar la operatividad del aeropuerto, así como la incorporación efectiva de las propuestas planteadas por la oposición en los últimos años. La formación enmarca esta denuncia en un contexto reciente de interrupciones prolongadas del tráfico aéreo, como el episodio de tres días consecutivos sin conexiones que dejó a la ciudad incomunicada.
CpM ha reiterado que continuará defendiendo en la Asamblea y en otras instituciones una mejora definitiva de la conectividad aérea para Melilla.









El tema de seguridad aérea prima ante cualquiera, en ocasiones cuando los pilotos tienen unos procedimientos
para aproximación, si estos procedimientos no se cumplen en bien de la seguridad de los pasajeros, debe fustrar
el aterrizaje.
El problema de una aproximación ILS a una cabecera, como es la 33, supondria la instalación de balizas en el suelo
en terreno de Marruecos. Este pais tiene buenas relaciones a nivel de su gente con los melillenses, pero en tema de
Gobierno no tanto como antes de la pandemia del Covid, donde las relaciones eran excelentes en todo. repito que
a nivel humano la población musulmana y de Melilla tiene una inmejorable relación en todos los sentidos.
Si cuando pasamos la frontera para entrar a Marruecos, Beni Ensar, llevas un macuto, una bolsa y los agentes de
aduanas pese a tener un Scanner, lo registran sacando las cosas que llevas en el macuto, la pregunta como vas
a negociar instalar balizas necesarias para la aproximación ILS a la pista 33 del aeropuerto de Melilla, actualmente
para entrar en Melilla a la pista 33 deben sobrevolar Beni Ensar en la aproximación.
Cual es el problema y otros como la aduana, que la cosa de Melilla no hay interés por parte del Gobierno de España,
somos una minoria comparada con el resto de España, somos pocos votos, no vale la pena molestarse.
Mustafa Aberchan, hace años propuso construir un aeropuerto a nivel del mar, mucha gente de Melilla se reia, pero estaba en lo cierto, podria tener una aproximación ILS a la pista de aterrizaje que se hiciera sobre el mar, la altura
más o menos del aeropuerto de Melilla sobre el nivel del mar es aproximadamente unos 60 metros, a nivel de mar
seria menos.Quizas se podria pagar con parte de Fondos Europeos el proyecto.
Pero si no hay interés en solucionar el problema de la frontera, que una persona no pueda pasar un objeto comprado
de Melilla a Beni Ensar, digo interés por parte del Gobierno, creo que ante un nuevo aeropuerto menos.
Madrid pensará tienen la opición del barco, que lo utilicen los días de mal tiempo.