Categorías: Editorial

Consumidores y empleadores

EL propietario de un pequeño establecimiento de electrónica ubicado en el centro de la ciudad se lamentaba ayer ante un redactor de El Faro de la baja presencia de ciudadanos por las calles y, por lo tanto, de clientes.

Se mostraba inquieto por el futuro de su negocio, que trata de sacar adelante por sí sólo, sin ningún empleado porque no puede permitirse ese gasto. Según sus cálculos, tener contratar un dependiente para su establecimiento le supondría un desembolso de 1.500 euros al mes, incluidas las cotizaciones de la Seguridad Social. Si a esa cantidad se suma el alquiler del local, gastos generales como la luz, los impuestos, los seguros y sus propias cotizaciones como trabajador autónomo, no es fácil comprender cómo continúa aún abierto su pequeña tienda de electrónica.
Bajo consumo y elevado nivel de desempleo son los dos mayores problemas de nuestra economía local, que son aún más graves porque se alimentan mutuamente. El remedio para acabar con este circulo vicioso debe conseguir, al menos, superar uno de los dos obstáculos. Éste parece ser el objetivo de un plan anunciado ayer por Promesa. La empresa pública invertirá 17.500 euros para favorecer la presencia de 70 empresa en Google. El servicio de geolocalizador de este buscador permitirá al consumidor conocer con más detalle y facilitad los productos o servicios que ofrecen esas decenas de negocios. Tal vez sirva para incrementar en algo sus ventas, pero por desgracia el mayor problema de nuestros comercios no es que sean desconocidos para los consumidores sino que éstos, que antes sí entraban en esos locales, ahora no lo hacen porque han visto cómo se ha reducido su poder adquisitivo o cómo se ha incrementado su incertidumbre sobre su futuro laboral.
La Viceconsejería de la Mujer también trata de aportar soluciones, en su caso, apostando por la formación de trabajadoras desocupadas. Los cursos de promoción y fomento de la empleabilidad han permitido instruir a 70 mujeres en mantenimiento de edificios, han hecho posible que otras reciban clases de alfabetización, de informática o de iniciación a internet y redes sociales. Y otras más se han preparado para atender a personas dependientes. Por desgracia, su colocación no va a ser fácil. Al igual que los comercios y otros negocios sufren una baja demanda por parte de los consumidores, la demanda de los empleadores para cubrir puestos de trabajo también es baja, especialmente para responder a la gran oferta de parados con baja formación, como las trabajadoras que han realizado los cursos de la Viceconsejería de la Mujer.
Aún no hemos encontrado la manera de salir de este circulo vicioso.

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