El historiador melillense Carlos Sánchez Tárrago ha participado en el XXVII Encuentro del Foro de Investigación sobre el Mundo Árabe y Musulmán (FIMAM), celebrado en Valencia, con una ponencia que invita a mirar con nuevos ojos las relaciones entre España y Marruecos. Bajo el título «Marruecos y España: Dos miradas, un mismo espejo. Lo que sabemos, lo que ignoramos, lo que podemos compartir», Sánchez ofreció una intervención divulgativa, rigurosa y de alto valor humano, basada en su experiencia personal y académica.
El encuentro, organizado entre los días 22 y 24 de octubre en la Facultad de Geografía e Historia de la Universitat de València, reunió a decenas de expertos en estudios árabes e islámicos, consolidándose una vez más como un espacio de reflexión crítica y diálogo intercultural. Carlos Sánchez fue uno de los ponentes participantes durante la presentación de proyectos del día inaugural, compartiendo espacio con investigadores como Alba Fernández Gallego, Joris Vázquez Solís, Ana Planet o Tandem Adbelsayed y Gamila Ahmed Eid.
Sánchez propuso una pregunta clave: “¿Qué sabemos realmente unos de otros?”. Desde su experiencia trabajado durante más de veinte años en Marruecos, detecta un desequilibrio evidente en el conocimiento mutuo. Mientras que en Marruecos existe una atención constante hacia España —por su idioma, cultura, actualidad y deporte—, en España persiste una visión limitada y estereotipada del país vecino, aún condicionada por "relatos dominantes" de episodios históricos como la Guerra de África (1859-60), el Desastre de Annual o los conflictos en el Rif, "dejando una huella duradera en el imaginario español, donde Marruecos ha sido visto a través del prisma del conflicto y no del entendimiento".
Su intervención subrayó la necesidad de construir una mirada renovada que permita valorar no solo la historia compartida, sino también los vínculos presentes y las oportunidades de cooperación futura. En este sentido, Sánchez reivindicó el papel del legado español en Marruecos más allá del colonialismo, recordando iniciativas culturales y educativas como la imprenta fundada por el padre Lerchundi en Tánger en 1888, el trabajo en el ámbito sanitario como Severo Cenarro Cubero o Felipe Óvilo Canales, o la amplia red de colegios españoles e Institutos Cervantes que hoy operan en ciudades como Nador, Tetuán, Casablanca, Tánger, Rabat o Fez.
Carlos Sánchez también dedicó parte de su exposición a analizar el Marruecos contemporáneo. "Un país que supo superar las heridas del colonialismo —con una división impuesta entre zona francesa y zona española— y construirse como un Estado moderno, clave en la estabilidad del norte de África". Destacó la transformación que ha vivido el país bajo el reinado de Mohamed VI desde 1999, con reformas políticas como la Constitución de 2011 donde se introdujo la separación de poderes -aunque de forma limitada redujo el poder del Rey-, avances sociales en materia de derechos de las mujeres o menores, y una ambiciosa política económica orientada a la modernización y la inversión extranjera. Proyectos como el tren de alta velocidad Tánger–Casablanca, el puerto de Tánger Med o el impulso a sectores como la automoción, el turismo o las energías renovables sitúan a Marruecos como un socio estratégico clave para España y Europa. En cuanto al futuro inmediato, la organización del Mundial de Fútbol 2030 por parte de Marruecos, España y Portugal representa para Sánchez una oportunidad simbólica única: “un puente entre Europa y África, una visión compartida de futuro”.
La ponencia concluyó con una reflexión sobre el papel insustituible de la sociedad civil en el fortalecimiento de los lazos entre ambos países. "La continuidad, la cercanía y la capacidad de diálogo de la sociedad civil la convierten en el motor más sólido para construir puentes duraderos entre los pueblos, incluso cuando la política se vea temporalmente condicionada", resaltó. Sánchez citó ejemplos de iniciativas y actores de cooperación cultural y educativa, como el Foro Ibn Rushd, la Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española (AEMLE), la Asociación de Diplomados Marroquíes en España (ADME) o el Círculo Intercultural Hispano Árabe (CIHAR). Estas entidades, junto con universidades, centros culturales como Casa Árabe o Casa Mediterráneo, y los propios medios de comunicación, tienen la capacidad —señaló— de continuar tendiendo puentes incluso en momentos en los que la diplomacia oficial se enfrente a dificultades. “España y Marruecos no necesitan inventar una conexión: solo recordar que siempre ha estado ahí”, concluyó.
FIMAM: pensamiento crítico y cooperación académica
El Foro de Investigación sobre el Mundo Árabe y Musulmán (FIMAM), nacido en 1995, es un espacio académico independiente que reúne anualmente a investigadoras e investigadores especializados en el mundo árabe e islámico desde distintas disciplinas: historia, sociología, ciencia política, estudios culturales, literatura, derecho o relaciones internacionales. El XXVII encuentro, celebrado en Valencia con el apoyo de Casa Árabe, IEMed, Fundación Euroárabe, CEARC, FUNCI, Casa Mediterráneo y la AECID, entre otros, ha contado con una programación densa, diversa y con enfoque multidisciplinar.
Este año, FIMAM abordó asuntos de actualidad como el conflicto en Gaza, la reconfiguración geopolítica en el Magreb, el papel de las diásporas árabes, los feminismos en contextos islámicos o la lucha contra la islamofobia. También se presentaron proyectos de investigación financiados por convocatorias europeas y nacionales, y se celebraron actividades culturales y visitas guiadas por el patrimonio andalusí de Valencia.
Durante el primer día, miércoles 22 de octubre, estuvo dedicado a la apertura institucional y a las primeras ponencias inaugurales. Tras las palabras de bienvenida de representantes de las entidades colaboradoras, se dio paso a presentaciones como la del Anuario IEMed y del “Proyecto andalusí-tunecino” con la participación de Senén Florensa, Raja Bahri y Miguel Hernando de Larramendi. A continuación, se incluyó la ponencia inaugural realizada por Julia Choucair denominada Cambio climático y luchas medioambientales en Oriente Medio y norte de África.
El segundo día, jueves 23, se abrió con mesas centradas en estudios jurídicos y críticos. Participaron investigadores como Carmelo Pérez Beltrán, Ruth Morales Cosano, Daniel Gil-Benumeya, Mekia Nedjar o Endika Rodríguez Martín. La programación también incluyó debates sobre literatura, como las ponencias de Elisa Andrea Viteri, Khalid El Guechati, Khadija Karzazi y Sandra Rojo Flores, así como análisis sobre Argelia, la crisis de Gaza, islamofobia, género, sexualidad y activismo. También se expusieron análisis sobre los procesos de democratización y transiciones políticas, las diásporas, feminismos, entre otras de atención a geopolítica, refugio internacional y estudios culturales. La jornada terminó con una visita cultural por la Valencia andalusí y una cena para los participantes.
El viernes 24, último día del foro, se abordaron temas como la situación en Palestina, el papel del Golfo en la geopolítica internacional, el pasado y presente del Magreb, así como se dedicó espacio a las presentación de libros y reflexiones sobre etnicidad, nación y Estado. Entre los participantes estuvieron Belén Álamo Herrera, Latifa Laamarti, Ibrahim Fakir, Susana Mangana Porteiro, Néstor Prieto Amador, Mohamed Ali El Yemlahy Chouati, Hans Peter van der Broek o Ada Mulloli Marín. La jornada se cerró con la asamblea general del FIMAM.
Además de ofrecer un altavoz a voces académicas emergentes y consolidadas, FIMAM ha demostrado ser un punto de encuentro único para el análisis de las realidades complejas del mundo árabe y musulmán desde una óptica crítica y plural. En un contexto global marcado por el aumento de discursos polarizadores, este foro representa un ejemplo de cómo el conocimiento académico y el intercambio intelectual pueden contribuir a la profundización necesaria para abordar realidades complejas. La participación de Carlos Sánchez ha permitido dar voz al conocimiento que se genera desde los márgenes geográficos —como es el caso de Melilla— pero en el centro de muchas dinámicas históricas, culturales y sociales. Su intervención ha sido una invitación a “mirar mejor”, a profundizar, a conocer desde la experiencia, el estudio, la cercanía y la voluntad de definir las relaciones entre los pueblos de ambas orillas del Estrecho.








