La primavera ha dado buenos frutos en la campaña de recogida del Banco de Alimentos de Melilla. A principios del mes de junio, la organización inició la recolección de productos en seis supermercados establecidos según convenio nacional. Participaron, además, otros del ámbito local que colaboran de manera estrecha con el banco.
Con cerca de 200 voluntarios, la primera fase fue la de donación física, que resultó en cinco mil kilos. La acción continúa con la aportación de empresas donantes, con la que se estima que se alcanzarán las ocho toneladas. Paralelamente, el Cuerpo de Policía Nacional de Melilla está actuando como punto de recogida, y se han llevado a cabo iniciativas como cambiar poemas por alimentos en la Feria del Libro.
“Hay muchísimas acciones solidarias relacionadas con la campaña de alimento físico”, ha comentado Pedro Paredes, presidente del Banco de Alimentos en Melilla. Todo suma, y todavía faltan las donaciones de los tickets de caja de Mercadona y Carrefour. Esta estrategia de venta empezó a funcionar durante la pandemia, cuando no se podían manipular de forma directa los alimentos.
“En aquel momento, que se podía donar, tú ibas a pagar tu compra y le decías a la persona de caja «oiga, quiero donar diez o veinte euros»”. Esa donación económica se podía después canjear por alimentos. Es la estrategia predominante a nivel peninsular porque permite seleccionar los alimentos según sea necesario.
Otro de los motivos es que el proceso de clasificación de artículos en ciudades como Madrid, Málaga o Sevilla se vuelve más lento. El motivo es que las cantidades que manejan son notablemente superiores, aproximándose al millón de kilos. No obstante, en la ciudad autónoma, el Banco de Alimentos acepta donaciones mixtas, ya sea de manera física o con tickets de caja.
“Esos tickets de caja son muy importantes porque, por ejemplo, Mercadona duplica la donación. Es decir, si nos dan dos mil euros, nosotros vamos a canjear cuatro mil en alimentos”. La campaña de primavera es central en el calendario del banco porque rellena los estantes de cara a los meses estivales y el inicio del curso escolar.
En verano, la organización continúa con su actividad, pero las donaciones son menores por coincidir con el periodo de vacaciones. Del mismo modo, enero y febrero también son meses difíciles, dado que atienden a familias derivadas de las administraciones públicas que no tienen recursos, y a otras que no llegan a fin de mes y requieren de ayudas puntuales.
“Estamos en vacaciones, la solidaridad baja, pero nosotros no podemos cerrar. Estamos repartiendo entre 30 y 35 cestas de emergencia a la semana”, ha asegurado Paredes. Los voluntarios siguen prestándose a colaborar durante estos meses, ya sea en labores de clasificación o de reparto de alimentos.
Agradecen al Tercer Sector de la ciudad su implicación en la campaña: Aspanies Plena Inclusión Melilla, Feafes Melilla, CSIF, CCOO, la Asociación de Voluntarios de CaixaBank, la Gota de Leche… “Al final, es un voluntariado muy representativo de lo que es nuestra ciudad, joven, femenino, multicultural, y la verdad es que hacen un trabajo increíble”.
Por lo tanto, la valoración de la campaña de primavera es muy positiva. “Sabemos que son tiempos difíciles porque lo estamos viendo, las cestas de la compra están muy caras, todo está subiendo, el alquiler, etc.”. Pero la nota es de sobresaliente, no solamente por el magnífico trabajo que realizan los voluntarios, sino también por el peso que tienen los donantes en esta cuestión solidaria en la que se ayuda a tantas familias de Melilla.








