Lo que debía ser una jornada de buceo deportivo en la costa melillense acabó convirtiéndose en una operación de emergencia ecológica. Un grupo de seis buceadores del club BuceoMelilla, todos ellos experimentados instructores y miembros de la Red de Vigilantes Marinos, localizó y retiró una red de pesca ilegal estratégicamente colocada sobre el emisario submarino que parte de la Estación Desaladora de Agua de Mar (EDAM), en las inmediaciones de la Zona de Especial Conservación (ZEC) de Aguadú.
La red, de unos 30 metros de longitud y colocada a unos 15 metros de profundidad, estaba cargada de peces atrapados, en su mayoría abadejos, muchos de ellos muertos o agonizantes. El hallazgo se produjo durante una inmersión recreativa en la conocida “tubería”, un punto habitual de buceo por su proximidad a la estructura del emisario y su riqueza marina.
Lejos de limitarse a observar el desastre, el grupo actuó con rapidez. Tras alertar a la barquera, procedieron a liberar los animales con vida y retirar la red, una operación complicada por el peso del aparejo y el plomo utilizado como lastre. “Es un atentado ecológico recurrente que vuelve a poner en peligro un entorno protegido que lleva años recuperándose gracias a su valor ambiental y a infraestructuras clave como el emisario”, relató uno de los buceadores.
Más allá del impacto directo sobre la fauna marina, la situación adquirió tintes aún más graves cuando los buceadores comprobaron que la red estaba asentada directamente sobre las tomas de agua del propio emisario. “Un simple descuido o una red de mayores dimensiones podría colapsar el sistema, obligando a detener la EDAM y comprometer seriamente el suministro de agua depurada a toda la ciudad”, advirtió el mismo testigo en su denuncia.
Las imágenes y vídeos recogidos por el grupo reflejan la peligrosidad de este tipo de redes ilegales, cuya instalación se atribuye a pescadores procedentes del país vecino. La profundidad a la que se colocan y el tipo de malla utilizada violan la normativa vigente y multiplican el riesgo para el ecosistema marino de Melilla, especialmente en zonas tan sensibles como la ZEC de Aguadú.
No es la primera vez que este tipo de hechos salen a la luz. Ya en abril de 2021, El Faro de Melilla publicó un reportaje en el que se denunciaba cómo las denominadas “paredes de la muerte” (es decir, redes ilegales de gran extensión) ponían en serio peligro la biodiversidad del mar de Alborán. En aquella ocasión, se alertaba también del uso de técnicas prohibidas y la falta de control en aguas próximas a Melilla.
La comunidad de buceadores insiste en que no basta con actuar cuando el daño ya está hecho. Reclaman una vigilancia más efectiva y constante, la instalación de señalización adecuada en las zonas protegidas y una persecución firme de las embarcaciones que practican la pesca ilegal, tanto locales como extranjeras. “Esto no puede seguir ocurriendo, porque cada red retirada es una que ya ha matado, dañado o puesto en peligro algo vital para todos: nuestro mar, nuestra biodiversidad y nuestro abastecimiento”, sentencian.
El trabajo realizado por el equipo de BuceoMelilla fue completamente voluntario y altruista, pero no improvisado: puesto que llevan 25 años demostrando un firme compromiso con el medio marino de la ciudad. Esta vez, su experiencia evitó un problema mayor, pero advierten que la amenaza sigue presente mientras no se actúe con contundencia desde las instituciones.
Desde el colectivo de buceadores recuerdan que la vigilancia ciudadana no puede sustituir a la responsabilidad institucional. “No podemos ser siempre nosotros quienes localicemos y retiremos estas amenazas. Hace falta presencia en el mar, medios y voluntad política”, concluyen. Mientras tanto, el mar de Melilla sigue esperando respuestas firmes ante una agresión ambiental que se repite con preocupante frecuencia.









La guardia civil vigila cuando quiere. Están más preocupados de ver si los barcos de Melilla llevan las bengalas y el extintor que proteger la costa melillense. ¿Como es posible que no haya visto nadie como colocaban esa red de pesca estando a tiro de piedra como aquel que dice? ¿Una instalación sensible para Melilla puede estar a merced de pescadores ilegales?