Sabemos que es muy difícil que el cabello llegue intacto al mes de septiembre, pero intentaremos siempre paliar los efectos del sol y el calor. La propietaria de Deskaro Peluqueros, Mónica Lozano, prefiere no recomendar productos específicos porque hay cientos de marcas y cada melena es un mundo, pero sí da algunas pautas que pueden resultar muy útiles.
Como es lógico, los lugares más concurridos en la época de calor son la piscina y la playa. Sumado a las horas que pasamos bajo el sol, el cabello puede ser una víctima del verano si no se presta atención a su cuidado. Lo recomendable es mojarlo antes y después del baño con agua dulce. El motivo es que el pelo seco absorbe más los químicos, y en especial, el cloro de las piscinas puede ser bastante perjudicial para su estructura.
Por lo tanto, el producto estrella del verano será un buen protector solar capilar para salvaguardar al máximo el cabello en los momentos de disfrute acuático, y aplicar más tarde un champú que elimine por completo todos los residuos que puedan quedar. En el primer caso, es necesario defenderlo de los rayos UVA/UVB, así como de la oxidación, el cloro o el agua salada. La humedad de este periodo tampoco ayuda.
Consejos profesionales
Los profesionales aconsejan hacerse un tratamiento reconstructor y de hidratación en la primavera, justo antes de que comience el periodo estival, para sellar puntas y evitar tener que dar un buen corte en otoño. También, aceptar que es natural que el color varíe por la exposición a los elementos ya mencionados: los rubios tienden a ponerse verdosos, y los castaños adoptan matices anaranjados.
Se van desgastando los pigmentos artificiales del tinte hasta quedar esos tonos cobrizos o rojizos. Si el pelo está seco o deshidratado, se hace más notable. De este modo, los matizadores —o activadores en caso de los colores fantasía— son nuestros mejores aliados para el verano. Se pueden aplicar en crema, champú o ambos una o dos veces por semana, o espaciarlos a cada quince días según el tipo de cabello.
En internet hay cientos de consejos sobre cómo elaborar remedios caseros para mantener hidratada la melena. Muchas personas optan por hacerse el “pre-shampoo”, que es mucho más fácil y rápido, con mascarillas hidratantes, acondicionadores sin siliconas o aceites esenciales, como los de almendra, argán o coco. Con dejarlo actuar entre diez o treinta minutos es suficiente, pero cuanto más tiempo esté, más eficaz será su efecto.
Para ello, se debe extender el producto desde la mitad del pelo hasta las puntas, sin tocar la raíz para que no acumule grasa, y si está un poco húmedo, mejor. A modo de recordatorio, en los lavados no pueden faltar la mascarilla (que se debe dejar también unos minutos) o el acondicionador, que puede aclararse sobre la marcha, y dejar el “pre-shampoo” o los tratamientos especiales para unas cuantas ocasiones al mes.
Mónica Lozano advierte que, igualmente, es mejor no llevar estos productos aplicados cuando se va a la playa o la piscina, del mismo modo que no se llevaría aceite de oliva en la piel. Y, de nuevo, incide en la presencia de protección solar. Especialmente para los niños pequeños, es fundamental cubrir la raya del pelo o los remolinos, que son zonas sensibles de la piel que pueden quemarse por la exposición al sol.
Las herramientas de calor pueden ser tus enemigas, sobre todo en verano, si abusas de ellas o no empleas un protector de calor adecuado. Después, los profesionales no se ponen de acuerdo en si es mejor dejar secar el pelo al aire libre, puesto que puede romperse con más facilidad, o recurrir al secador sin ponerlo a una temperatura muy elevada y protegiéndolo previamente.
Sí es cierto que, aseguran, no es bueno irse a dormir con el pelo mojado porque puede provocar ciertas complicaciones como hongos debido a la humedad. Y, en el secado, nada de presionar el pelo con la toalla. Hay que hacerlo de manera suave, ya que el objetivo es reducir al máximo la rotura. Al desenredar, siempre de medios a puntas, y por norma general, acudir a la peluquería con frecuencia para sanear.
Estilismo
En cuanto al estilismo, es el momento idóneo para experimentar con peinados más atrevidos o para disfrutar del pelo natural. Esta tendencia relajada e incluso bohemia incluye trenzas despeinadas, ondas naturales y coletas sueltas. El clean look, en la estética clean girl, sigue estando muy presente y es muy socorrido también para el verano. Pero tampoco es un peinado para todos los días, porque puede dañar el pelo en la parte de la raíz.
Las rizadas siguen otras normas —y eso da para otro artículo—, aunque, para el cuidado capilar, estos consejos son generales y útiles para todas las personas. Por último, la propietaria de Deskaro Peluqueros, en la ciudad autónoma, admite que es mejor no hacerse un corte drástico en verano “porque solo dura dos meses y luego nos arrepentimos”. Mejor aguantar las ganas hasta septiembre.
Pero, si no fuese posible, aquí van algunas pinceladas de lo que está arrasando esta temporada: quienes escogen el pelo corto, llevarán un corte ‘pixie’ o ‘bixie’. El de tipo ‘bob’ sigue gustando mucho, además, con diferentes largos, desde la mandíbula hasta los hombros o las clavículas. Suele ser recto, a diferencia de los anteriores, que sí juegan más con la forma, el movimiento y los desfilados. El flequillo se deja para el frío, como sucede con las extensiones.
Las medias melenas son la opción más cómoda, puesto que permiten hacerse recogidos variados. En 2026, el rubio es todavía una de las elecciones favoritas por la luz que aporta al rostro. Y para las melenas más largas, el corte 'butterfly’ sigue estando en tendencia, puesto que aporta volumen y dinamismo. Sea lo que sea, durante el periodo estival se buscarán cortes que huyan de la rigidez y que sean fáciles y rápidos de peinar.








