La Agrupación de Asociaciones de Vecinos de Melilla (Agasvem) ha querido expresar su más profundo pesar y trasladar sus más sinceras condolencias por el trágico accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo).
Desde nuestra Federación han querido hacer llegar todo su cariño, solidaridad y apoyo a las familias y amigos de las víctimas en "estos momentos de inmenso dolor", así como desear una pronta recuperación a todas las personas heridas.
Asimismo, Agasvem ha trasladado su reconocimiento y agradecimiento a los servicios de emergencia, sanitarios y a todos los profesionales que están trabajando para atender a los afectados y prestar ayuda en estas difíciles circunstancias.
"En nombre de todas las asociaciones vecinales que integran Agasvem, nos unimos al dolor de las familias afectadas y hacemos llegar nuestro abrazo más sincero, con el deseo de que encuentren fuerza y consuelo ante una tragedia tan dolorosa".
Las muestras de pesar y dolor por el accidente ferroviario se sucedieron en Melilla también ayer jueves, donde se guardó un minuto de silencio en varios puntos de la ciudad, entre ellos la Delegación del Gobierno, el Campus de la Universidad de Granada (UGR) y el parque de Bomberos.
Los últimos datos actualizados hablan de un total de 74 fallecidos y 107 heridos.
Tragedia
El accidente ocurrió el pasado miércoles 28 de octubre, a las 08:53 horas de la mañana, cuando, de acuerdo con la información difundida por Transportes, un tren Iryo que viajaba con 147 pasajeros, incluido un bebé, ha sido embestido por un AVE que llevaba 378 pasajeros, según los registros de Renfe, provocando que varios vagones hayan caído por un terraplén.
Por el momento, la circulación de alta velocidad entre Madrid y los principales destinos del sur peninsular se mantiene suspendida mientras continúan las labores de investigación para esclarecer las causas del siniestro.
La Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes ferroviarios, marítimos y de aviación civil (AITAT) señala que, en estos momentos, es aún "muy pronto" para adelantar cualquier hipótesis sobre las causas del accidente. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, calificó el accidente de "inverosímil".
El informe de la AITAT tras las primeras 24 horas del trágico suceso recoge que la colisión, que estima que se produjo a una velocidad entre 160 y 200 kilómetros por hora, provocó que el coche de cabeza del Ave (coche 8 según la numeración del tren) quedase empotrado en el coche de cola del Iryo (coche 1 según la numeración del tren), acabando ambos volcados y girados al pie del terraplén de la vía.
El resto del tren Ave quedó completamente descarrilado, quedando sobre la plataforma los seis últimos coches (según el sentido de la marcha, 1 a 6 según la numeración del tren) y cayendo el coche 7 por el terraplén de la vía. El coche número 3 (antepenúltimo según el sentido de la marcha) quedó además atravesado por un fragmento de carril de vía deformado a consecuencia del choque, explica la Autoridad Independiente.
Respecto al tren Iryo, además de lo mencionado sobre su coche de cola, descarrilaron todos sus coches salvo los dos primeros (números 7 y 8), cayendo por el terraplén, además del coche de cola (número 1), el penúltimo y el antepenúltimo (números 2 y 3).
Este accidente ya es el siniestro ferroviario más grave de la última década en España y uno de los peores registrados en Europa en lo que va de siglo.
El accidente más grave de la historia de España tuvo lugar el 3 de enero de 1944 a la salida de la estación leonesa de Torre del Bierzo. Se estima que hubo un centenar de fallecidos, hasta 500 según algunas fuentes.
Ya en años recientes que remontarse a julio de 2013, cuando 80 personas murieron y 130 resultaron heridas al descarrilar un tren Alvia que cubría la ruta Madrid-Ferrol en Angrois, en las inmediaciones de Santiago de Compostela.
A comienzos de este mismo año, tuvo lugar el accidente de Adamuz (Córdoba), donde fallecieron 46 personas tras colisionar dos trenes.
Para encontrar el siniestro con más víctimas mortales en el Viejo Continente hay que remontarse a 1998.
El 3 de junio de ese año, 98 personas fallecieron y 120 fueron heridas en Eschede (norte de Alemania), al chocar contra el pilar de un puente un tren de alta velocidad alemán (ICE) que hacía el recorrido Múnich-Hamburgo, cuando circulaba a 200 kilómetros por hora.








