La celebración de Halloween no nació con los disfraces ni con las producciones cinematográficas norteamericanas. Su origen se remonta al antiguo festival celta del Samhain, una festividad celebrada hace más de dos mil años que marcaba el final de la cosecha y la llegada del invierno. Durante esa noche, según la tradición de la época, la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía permeable. Con la expansión del cristianismo en el siglo VIII, la Iglesia católica fijó el Día de Todos los Santos el 1 de noviembre, por lo que la víspera pasó a llamarse All Hallows' Eve, expresión que con el tiempo derivó en el término actual.
Con el paso de los años, esta cita ha ido ganando terreno en España y ha echado raíces en Melilla con una personalidad propia. La ciudad autónoma combina las costumbres importadas con la vida de barrio y con tradiciones locales de gran calado, como las visitas al Cementerio de la Purísima Concepción, la repostería típica a base de buñuelos y huesos de santo, o la iniciativa de Holywins que organizan algunas parroquias para celebrar la fiesta de los santos.
La festividad en las calles de Melilla
Durante toda la semana, los más pequeños viven la víspera con especial entusiasmo. En la etapa de Primaria es habitual que los escolares acudan a clase con prendas temáticas o la cara pintada. Esta ambientación se traslada también a la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) y a diversas academias de baile, donde el alumnado y el profesorado suelen acudir disfrazados a las aulas.
La tarde del 31 de octubre trae consigo la clásica ruta de «truco o trato» por los portales y viviendas de los barrios, en la que los niños recorren las calles pidiendo dulces a los vecinos. No obstante, la agenda pública en la calle se ha visto sensiblemente alterada este año.
En señal de luto y respeto por las víctimas del accidente ferroviario de Toledo, se han suspendido o aplazado diversas convocatorias: es el caso de las actividades festivas organizadas por la asociación Zona Centro, el flashmob de la Escuela de Música y Danza, y el escape room La maldición del fuerte, convocado por AMLEGA en el Fuerte de Rostrogordo, entidad que ha pospuesto la cita a la espera de comunicar una nueva fecha. Sobre el resto de los actos previstos al aire libre, por el momento reina la incertidumbre y no se sabe con certeza si se mantendrán o terminarán posponiéndose.
A medida que cae la tarde, la atención se desplaza hacia los adolescentes y jóvenes, que son los que salen de forma masiva a festejar y disfrazarse, a diferencia de los adultos mayores, que viven la jornada de una forma mucho más tranquila. Las reuniones en casas particulares se multiplican, pero la oferta en hostelería y locales nocturnos concentra buena parte del interés.
Para el colectivo docente, las actividades empiezan de forma anticipada con el evento «Halloween Docente», convocado para el viernes 30 de octubre a las 16:45 horas en La Taberna Andaluza, en la Plaza de las Culturas, con precios especiales en cervezas a dos euros y copas a cinco euros hasta las siete de la tarde.
El plato fuerte de la noche del sábado 31 de octubre se distribuye por varios puntos de la ciudad. En Kentia Noche Club han preparado una fiesta temática con decoración de terror y la actuación musical de DJ Sabroso. Por su parte, el Complejo V Pino organiza una velada para mayores de 19 años con acceso por lista hasta la una de la madrugada y venta previa de entradas a través de su página web, con un cartel compuesto por Carlos López, Eros DJ, Diego García y el Grupo La Fusión.
El ambiente festivo se percibe desde semanas antes en el comercio local. Establecimientos conocidos como Embrujadas, en la calle General Marina, registran un goteo constante de clientes en busca de disfraces, maquillaje y accesorios.
En el ámbito cultural, los escenarios cerrados mantienen sus convocatorias: sigue en pie el musical La fábrica de los miedos en el Teatro Kursaal, así como la propuesta Terror en los Fuertes 2026 en el histórico Fuerte de Victoria Grande, un espectáculo de 70 minutos a cargo de Mirrolde Teatro y Sibila Teatro que ofrece dos funciones con una única entrada de diez euros. De este modo, entre la prudencia y el ambiente festivo, la ciudad encuentra el equilibrio para celebrar una de las citas más dinámicas y esperadas del otoño.








