La Universidad Española de Educación a Distancia (UNED) en Melilla se prepara para dar la bienvenida al nuevo curso académico. Este miércoles, 28 de octubre, se celebra el acto de apertura en el Salón de Actos del centro, donde se va a contar con la presencia del destacado periodista melillense, Antonio Rubio Campaña, quien dirige en estos momentos el Máster en Periodismo de Investigación, Nuevas Narrativas, Datos, FactChecking, Transparencia e Inteligencia Artificial de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC)
Rubio Campaña vuelve a su ciudad natal para recordar, precisamente, que España "es un país sin memoria". Así se titula su conferencia que busca despertar conciencias entre los asistentes. Como premisa, Rubio Campaña ha charlado unos minutos con El Faro de Melilla para adelantar parte del contenido de su ponencia.
En esta entrevista, Antonio Rubio Campaña habla de historia, periodismo, redes sociales y de inteligencia artificial como elementos que se fusionan y definen a la clase política y social de esta época. Pero también habla de vivienda y de educación pública como derechos fundamentales para garantizar la igualdad de oportunidades entre las clases sociales.
Su conferencia de este miércoles se titula 'España, un país sin memoria'... ¿Por qué ese nombre? ¿Por qué España es un país sin memoria?
Porque no podemos conocer el ayer, y para conocer el hoy necesitamos conocer el ayer. Tenemos una Ley de Secretos del año 1968, de la época franquista. Estamos en el año 2026.
Se supone que esto es un país democrático y seguimos con una ley que no ha cambiado ninguno de los gobiernos que ha estado en el poder, es decir, ni UCD, ni PP, ni PSOE. Hay un anteproyecto del año 2022, pero no se ha llevado a cabo.
Por lo tanto, si tú, yo, historiadores u otras personas que pudieran tener un interés en saber qué pasó en la Marcha Verde, qué pasó el 23-F, qué pasó con el atentado de Carrero Blanco, qué pasó con los GAL, no podemos, porque los documentos están clasificados.
Y, por lo tanto, si un país no tiene memoria, un país no es lo suficientemente libre para poder entender su historia.
¿Qué hay que hacer para remediarlo a nivel social y a nivel periodístico?
Hay que hacerlo desde tres puntos de vista: desde el social, reivindicando que queremos conocer nuestro ayer.
Hay que hacerlo a través del periodismo y la historia, y ya lo están haciendo o lo hacemos todos los que de alguna forma estamos involucrados en esta dinámica.
También hay que reivindicarlo a los partidos políticos porque no lo he visto en sus programas, ya que no lo han sacado, pero hay una cuestión que está clara: yo no he visto que en ninguno de sus programas venga la abolición o la transformación de la Ley de Secretos Oficiales del 68.
¿Cree que ha habido un olvido por parte de los partidos políticos y de gran parte de la sociedad, de la existencia de esa Ley de Secretos? ¿Cree que se ha ido diluyendo a lo largo del tiempo, precisamente, por los años que tiene esta ley?
Habría que criticar a la sociedad y a los partidos políticos. Dijo Albert Camus (periodista y filósofo francés) que un país vale lo que vale su prensa, y hay que reivindicar una democracia total.
Cuando un país no tiene memoria, es muy difícil que pueda ser un país como tal. Tiene memoria argentina porque ha reconocido todo lo que pasó. Tiene memoria alemana porque también ha reconocido todo lo que pasó y porque se puede estudiar, pero nosotros no podemos estudiar el ayer.
Decía Joseph Pérez, catedrático de la Universidad de Burdeos y además Premio Príncipe de Asturias, que es muy importante la "tempestividad", es decir, conocer el ayer para poder aportar elementos nuevos. Esos elementos nuevos yo he intentado, a través de mi carrera profesional, aportarlos.
Lo último fue lo que saqué en el diario El Confidencial sobre el 23-F, donde se indicaba que al despacho de Adolfo Suárez entraron dos altos militares, pusieron sus pistolas sobre la mesa y el señor rey Juan Carlos I salió del despacho de Suárez dejando a los dos militares. Eso está clasificado.
Eso lo he tenido que trabajar por unas vías que no son las vías reglamentarias, por llamarlo de alguna manera. Seguimos sin saber qué pasó en el 23-F. Eso un país como el nuestro no debería soportar.
Hace un par de años, también dijo a este periódico que los partidos políticos no tienen concepto de Estado. ¿Sigue pensando lo mismo dos años después de estas declaraciones?
Totalmente. Es decir, cuando los problemas son la educación, la sanidad, lo que estamos viviendo en Ceuta y toda una serie de cuestiones, lo importante no son los partidos, lo importante es el Estado. Y el Estado, con sus respectivos partidos, debe tener una posición de arreglar los problemas de los ciudadanos, no sus problemas.
Es decir, ya está bien de egos y ya está bien de partidismo. Hay que tener más sentido de Estado y nuestro problema es que no lo tenemos.
¿Hay algo más que podría definir de la clase política a día de hoy y, sobre todo, a un mes de unas elecciones generales que han sido adelantadas?
No soy analista político, no soy tertuliano, no soy todólogo, pero lo que sí reivindico es lo que reivindicaba el maestro, y nunca mejor dicho, en tanto que lo era, Julio Anguita, cuando decía: "Programa, programa, programa".
Yo lo que quiero es ver los programas de los partidos políticos. Todavía no los he visto. Lo único que he visto es que unos se echan la culpa a otros de determinadas cuestiones y otros utilizan la inteligencia artificial para hacer memes.
Yo quiero saber cuál es el programa de los partidos políticos. Hoy no lo sé.
Estamos, precisamente, en la era de las redes sociales y de la inteligencia artificial, la cual acaba de mencionar. ¿Cuál es su percepción de estas herramientas y cómo afecta a la política y al propio periodismo?
En el máster que yo dirijo, que es el Máster de Periodismo de Investigación: Nuevas narrativas, datos, "fact-checking", transparencia e inteligencia artificial, estudiamos todas esas herramientas.
Bienvenidas sean todas las herramientas y toda la tecnología que nos puede aportar para hacer un periodismo mejor, pero hay que ser ético y rechazar todas aquellas tecnologías que sirven para un uso
no ético.
El problema fundamental del periodismo hoy día es la falta de ética y la falta de principios. Entonces, hay que tener en cuenta, entre otras cuestiones, que las redes sociales no son medios de comunicación.
Los medios de comunicación tienen una normativa y están regidos por las asociaciones y los colegios de periodistas. Sí, pero no, a las redes y a la IA.
Conforme a la charla de este miércoles en la UNED, ¿qué otras ideas quiere hacer llegar con este título de 'España, un país sin memoria' en ese acto de inauguración del nuevo curso?
Creo que hay una cosa que es muy importante, que no nos estamos dando cuenta: hay que apoyar la universidad pública y hay que intentar que el ascensor social no se pare.
Hoy día, tristemente, los ciudadanos de Melilla, por ejemplo, que quieren venir a estudiar a Madrid, Barcelona o alguna gran capital, tienen un problema fundamental, y es poder tener una habitación digna. Y una habitación digna en Madrid hoy cuesta 700 €.
Por lo tanto, eso significa que la especialización o determinadas carreras o determinados posgrados solo los pueden estudiar aquellos que tienen una capacidad económica. Por eso hay que apoyar la universidad pública y por eso hay que ver los problemas de la vivienda y otros que afectan al ciudadano en general y a los estudiantes en particular.
Como docente que es: ¿Qué le transmitiría o aconsejaría a las personas que estudian Periodismo?
Hay tres cosas muy importantes en periodismo que hay que hacer. Y esas tres cosas son leer, leer y leer. Hoy tenemos un problema a nivel general de falta de lectura y falta de comprensión lectora.
Por eso es importante leer para saber qué ocurrió ayer, para tener contexto, para poder dar "tempestividad". Sin la lectura no llegamos, sin la lectura no conocemos y sin la lectura nos encontramos con un país sin memoria.
También, como periodista de investigación: ¿Cómo ve a día de hoy el nivel del periodismo de investigación?
Últimamente hay más filtraciones que trabajos propios de los periodistas de investigación y eso es un elemento con el que hay que tener cuidado.
Las investigaciones tienen que salir directamente del propio periodista. No se tiene que convertir en un simple editor de un dossier que te entregan.
¿Y cómo se puede solucionar? ¿De dónde cree que viene este problema?
Fundamentalmente, hay una cuestión y es que para hacer periodismo de investigación se necesita tiempo. Ese tiempo es el que no dan las empresas y eso es un problema.
Sin tiempo no se puede hacer periodismo de investigación. Sin tiempo no se puede hacer ningún producto válido. Y el problema hoy día es la falta de independencia de los medios de información.
Es decir, la dependencia de los medios de las subvenciones públicas, sean subvención del gobierno central, subvención del gobierno de la comunidad correspondiente o la subvención de los ayuntamientos. Si no hay independencia económica, no hay independencia periodística.








