El jueves por la tarde ha tenido lugar la mesa ‘Tertulias: ¿información o espectáculo?’ bajo el lema “Periodismo, actualidad y conversación en directo”. La ciudad autónoma ha servido de excusa para reunir a grandes profesionales del sector: Carmela Ríos, Cristóbal Gázquez, Anna Bosch y David Jiménez. Ha comenzado a las 20:30 horas en el emblemático espacio de La Librería.
De este modo, Melilla se presenta como “una ciudad que dialoga”. El periodismo se coloca en el centro, con una conversación sobre cómo el entretenimiento se ha ido “colando” en la información y ha terminado condicionando la forma en la que se cuenta la realidad, según Ríos. Los medios de comunicación, en todas sus vertientes, han ido incorporando de manera progresiva este tipo de contenidos en su programación.
En radio, televisión y otros formatos, estos programas permiten producir muchas horas abaratando costes. El coste, según cómo se mire, es que suelen tener esos tintes de espectáculo. Normalmente, muestran opiniones enfrentadas, discusiones que desdibujan la línea entre entretenimiento e información. En la mesa redonda, se ha cuestionado si el modelo sigue funcionando, si es rentable y atractivo para el público, y qué alternativas existen.
“Porque el intercambio de opiniones y el debate político pueden ser también una magnífica herramienta periodística: no necesariamente para alimentar la polarización, sino para explicar mejor lo que ocurre, confrontar argumentos y aportar contexto a los ciudadanos de una forma amena, divulgativa y comprensible”, añade la periodista Carmela Ríos.
Protagonistas de la mesa
En un breve repaso de los participantes, Ríos es una periodista experta en redes sociales y desinformación, cuestiones que han estado muy presentes en la charla. Ha estado veinte años en informativos de televisión, diez en París, y enseña a otros periodistas a adaptar sus herramientas de trabajo a los desafíos de internet.
Por su parte, Bosch ha sido durante cerca de cuarenta años uno de los rostros más conocidos de Televisión Española, y se ha retirado hace poco tiempo. Especializada en información internacional, ha sido corresponsal en Londres, Washington y Moscú. Esta cadena, precisamente, ha vivido esa transición hacia las tertulias y los programas de opinión, una novedad en la televisión pública nacional.
David Jiménez ha sido también corresponsal y reportero de guerra, cubriendo conflictos en más de treinta países, entre ellos, Afganistán, Corea del Norte o Birmania. Fue director del periódico El Mundo. Finalmente, Cristóbal Gázquez es un reconocido especialista en derecho digital y derechos humanos, y ha centrado su labor en la lucha contra la desinformación. En este momento, se desempeña como Director de Operaciones en BGD Abogados y es presidente de la Unión Española de Creadores (UEC).
Temáticas que se han abordado
En la mesa han ido saliendo temáticas diversas, pero la polarización actual ha sido la más repetida. Asimismo, el peso que tienen los creadores de contenido a la hora de reforzar ciertas opiniones, un rol que está dando como resultado que se creen “guetos ideológicos”. Los algoritmos dan información “a la carta”, y en lugar de enseñar nuevas ideas, los usuarios refuerzan las propias al “scrollear”.
Además, los medios de comunicación cada vez se esfuerzan más en generar conversaciones en el mundo digital, de ahí que se entre en una especie de “espiral” con el periodismo de declaraciones y esa necesidad de replicar constantemente. Sobre los jóvenes, los ponentes han desmontado ese mito de que no les gusta la política, ya que quizá lo que no consumen son los programas actuales porque “les aburren” y buscan canales que ofrecen un material más fresco a la par que “sensacionalista”.
Se han cuestionado si el formato funciona por la discusión infinita, si se podría hacer de otra manera. Asimismo, han comentado que el periodismo mundial ha sufrido un cambio de modelo y que los formatos tradicionales se han ido sustituyendo por nuevos canales. La información se presenta “inflamada” y satura al espectador, aunque los profesionales han consensuado que el panorama no ha cambiado demasiado, solo lo han hecho los métodos de distribución.
Se sigue apelando a la emocionalidad del público, que prefieren la confrontación antes que el debate ordenado y luego se pasan a las redes para reafirmar sus creencias y puntos de vista. Un modo de hacer que está afectando más de lo que parece a los menores, que no han visto nacer las redes sociales y consumen las realidades, a veces radicalizadas, que aparecen en los medios.
Han cuestionado la figura del tertuliano, los “todólogos” que saben de todo y de nada, la imagen “teatralizada” en medios y los discursos ensayados que buscan viralizarse. Y, por último, han reiterado la precariedad que sufren muchos profesionales de la información en comparación a estas personalidades que se sientan en platós día tras día. Finalmente, han cuestionado el funcionamiento de la inteligencia artificial y las fuentes de las que se alimenta, y han reafirmado que las empresas pondrán más atención, muchas veces, en los números que en la calidad.
Un tema amplio y difícil de abarcar en unos pocos minutos, pero que ha mostrado posturas distintas a la par que complementarias. Los profesionales han retratado de forma muy completa en qué consiste, actualmente, esa frontera entre informar y entretener. Y los espectadores que han acudido a La Librería han disfrutado de este tiempo, con una propuesta que les ha hecho reflexionar sobre el momento que están viviendo los medios de comunicación.








