"Ceuta no está sola" fue la principal consigna coreada por los melillenses que participaron ayer en la concentración de apoyo a los ceutíes, que tuvo lugar junto al Monolito de la Constitución. Y, efectivamente, los melillenses dejaron claro que no lo está, porque se echaron a la calle para dejar claro su apoyo y solidaridad a los hermanos ceutíes, que sufren aún las graves consecuencias de la invasión de la que fueron objeto durante los dos últimos días del pasado mes de julio.
Melilla ha respondido al llamamiento y lo ha hecho de forma masiva. Fuentes oficiales consultadas por El Faro cifran en ocho mil el número de participantes en esta concentración, que se celebró simultáneamente con otras muchas a lo largo y ancho de toda España, entre ellas incluso algunas apoyadas por alcaldes del PSOE. Estos cargos públicos socialistas decidieron desoír la directriz marcada desde Ferraz, que pedía que no se secundaran estas manifestaciones públicas de apoyo a Ceuta.
En Melilla, sin embargo, el PSOE sí fue obediente a la orden recibida desde la dirección federal del partido. La secretaria general y delegada del Gobierno, Sabrina Moh, se justificó diciendo que se estaba produciendo una utilización política de la concentración por parte de la derecha y, en consecuencia, los socialistas de esta ciudad no asistirían. En realidad, era lo esperable por parte de una representante gubernativa que siempre ha demostrado estar mucho más interesada en defender al sanchismo que a los propios ciudadanos. Ejemplos los hay a montones: precariedad sanitaria, problemas con los transportes, no se construyen viviendas públicas..., y así un largo etcétera que los melillenses conocen muy bien.
Tampoco causa sorpresa alguna la posición de CpM, el único partido, junto al PSOE, que no acudió por motivos muy similares. En este caso, porque afirman sus miembros que la concentración estaba convocada por el PP y Vox, algo absolutamente falso pero que el sirve de excusa para esconder una realidad incuestionable: están siempre en contra de todas aquellas actividades que pongan por delante la españolidad de Melilla, desde el 17 de septiembre a celebraciones históricas como el 250 aniversario del Levantamiento del Sitio.
Lo de CpM es sistemático y por mucho que pretenda trasladar la idea de que respaldan sin fisuras la soberanía española sobre Ceuta y Melilla, la realidad es que jamás está ni se le espera cuando se trata de resaltar lo que supuestamente defienden. Pero lo hacen solo de palabra, nunca por acciones coherentes con ese discurso. Tampoco se puede olvidar, en ese sentido, que una de las piezas del caso "Santiago-Rusadir" que investiga la Justicia está relacionada con la presunta financiación ilegal del partido con dinero procedente de Marruecos. Eso está negro sobre blanco en los informes de la Udyco en manos de la juez que instruye la causa en el juzgado número 2.
Al margen de todo ello, hoy comparece en el Congreso de los Diputados el presidente Sánchez para dar explicaciones sobre lo ocurrido en Ceuta. El guion está claro: exculpará a Marruecos de cualquier responsabilidad, a pesar de que ha trascendido que la propia Policía Nacional alertó los días 28 y 29 de julio de lo que iba a pasar en la ciudad caballa con pelos y señales, incluso con fotografías que demuestran cómo agentes marroquíes de paisano coordinaban y los uniformados llevaban a los invasores hasta los límites ceutíes.
Los intentos de tapar la responsabilidad de Rabat no están funcionando. Interior trata por todos los medios de restar importancia al informe de los profesionales y afirmar que el escrito no hablan de que Marruecos estuviera detrás de la crisis. Sin embargo, tan tremendo ejercicio de cinismo topa con una realidad incuestionable: el Gobierno sabía lo que iba a suceder y no movió ni un dedo para impedirlo.
La consecuencia es una ciudad arruinada económicamente y maltratada socialmente, abandonada por un presidente que prefirió sus vacaciones a ocuparse de las necesidades de sus compatriotas y que no tomó medidas hasta un mes después aún a sabiendas del sufrimiento de más de 80.000 ceutíes, que solo contaron y cuentan con el apoyo y la solidaridad del pueblo español.








