Marruecos ha contratado a varias agencias de cabildeo en Washington para condicionar la posición de Estados Unidos sobre Ceuta, Melilla y las aguas jurisdiccionales vinculadas al Sáhara Occidental, según ha revelado El Español. Solo los contratos con las firmas Brownstein, Qorvis y Scribe suman casi dos millones de dólares anuales destinados a defender los intereses marroquíes ante el Gobierno estadounidense.
El pasado 6 de agosto entró en vigor un contrato con Qorvis, la consultora de comunicación estratégica y asuntos gubernamentales que durante años trabajó para Arabia Saudí y Bahréin, incluso después del asesinato del periodista Jamal Khashoggi. El acuerdo, ampliable a un año, supone un desembolso de 35.000 dólares mensuales, 420.000 dólares anuales, y contempla tácticas para identificar interlocutores, acceder a responsables políticos y gestionar cuestiones sensibles. Antes incluso de que el contrato entrara formalmente en vigor, Qorvis ya distribuyó un comunicado sobre una conversación entre Donald Trump y Mohamed VI, en el que se destacaba el respaldo estadounidense a la soberanía marroquí sobre el Sáhara.
A ese contrato se suma el firmado con Brownstein Hyatt Farber Schreck, activo desde el 13 de marzo por 65.000 dólares mensuales y liderado por Ed Royce, que presidió durante años el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de EEUU. Desde julio de 2025, Scribe Strategies & Advisors presta también servicios de consultoría estratégica a Rabat, con una tarifa inicial de 75.000 dólares mensuales, dirigida por el estratega republicano Joseph Szlavik.
Este entramado de cabildeo, según recoge El Español, se despliega justo cuando Marruecos intenta capitalizar al máximo su relación con Trump y consolidar el respaldo de Washington a su unidad territorial. La ofensiva de Rabat no se limita al Sáhara: alcanza directamente a Ceuta, Melilla y las aguas de Canarias, en un momento marcado por la entrada masiva de migrantes marroquíes a Ceuta.
Toda esta red de influencia depende del embajador marroquí en Estados Unidos, Youssef Amrani, también secretario general de la Unión por el Mediterráneo y figura cercana al Palacio Real, que anteriormente ejerció como representante de Rabat en Sudáfrica y Bruselas.
A estos contratos se añade el de DGA Group, que asesora desde febrero a OCP North America, empresa marroquí de fertilizantes fosfatados, por 42.500 dólares mensuales, y el de Finn Partners con la Oficina Nacional de Turismo marroquí, centrado en marketing y promoción en Toronto, Boston y Chicago.
Todas estas relaciones están registradas ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos en virtud de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA), que obliga a declarar públicamente cualquier actividad de cabildeo realizada en nombre de un gobierno extranjero.








