Chillón, municipio de la provincia de Ciudad Real, ha festejado esta semana una de sus celebraciones más singulares y arraigadas: La Fiesta de la Vaquilla.
Declarada Fiesta de Interés Turístico Regional en 2017, constituye una de las principales manifestaciones del folclore de esta localidad situada en el Valle de Alcudia y mantiene viva una tradición que se remonta a finales del siglo XVI que muy pronto podría obtener un reconocimiento nacional.
Esta localidad mantiene vínculos con nuestra ciudad a través de todos los chilloneros que han hecho el servicio militar obligatorio en nuestra ciudad, como el caso de Manuel Vera, natural de Chillón y creador del grupo de Facebook Veteranos de Ramix 32, una comunidad online vinculada a quienes formaron parte de esta unidad militar y que mantiene viva la memoria de sus integrantes y sus experiencias.
Precisamente, el reportaje publicado sobre esta localidad en El Faro el pasado mes de enero ha tenido también un reconocimiento por parte del Ayuntamiento de Chillón. A propuesta de Vera, el Consistorio ha incluido una referencia de dicho reportaje en el libro de las Fiestas en honor a San Roque, como muestra de agradecimiento por la difusión realizada sobre el pueblo y con el fin de dar a conocer este medio y nuestra ciudad entre los vecinos de Chillón.
En declaraciones a El Faro, la alcaldesa de Chillón, Manuela Escudero, ha destacado como las celebraciones están transcurriendo con un balance muy positivo, marcado por una elevada participación y, al mismo tiempo, por el buen ambiente que se está viviendo en cada uno de los actos.
El éxito de participación y la creciente proyección que ha alcanzado la Fiesta de la Vaquilla han reforzado además el objetivo del Ayuntamiento de Chillón de impulsar su declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional. La regidora socialista considera que el arraigo de esta tradición y la repercusión que ha adquirido en los últimos años avalan esta aspiración.
La fiesta de la Vaquilla constituye una de las citas más importantes para los chilloneros, tanto para quienes residen en el municipio como para aquellos que viven fuera. Durante estos días, la población de Chillón llega a triplicarse gracias al regreso de numerosos vecinos que aprovechan las fiestas para reencontrarse con sus raíces.
"Muchos hemos tenido que marcharnos a vivir fuera, pero siempre volvemos al pueblo. La Bajada de la Virgen y la Vaquilla son dos tradiciones que ningún chillonero quiere perderse".
Fiesta de la vaquilla
La tradición ha conseguido mantenerse durante más de cuatro siglos y continúa formando parte de la identidad colectiva de Chillón.
La celebración tiene su origen en la epidemia de peste que asoló Chillón entre 1582 y 1583. Según la tradición local, la llegada de una imagen de San Roque y su posterior procesión coincidieron con el final de la enfermedad. El santo fue entonces adoptado como patrón de la localidad y se constituyó la Hermandad de San Roque, cuyos integrantes mantienen todavía una indumentaria inspirada en la vestimenta de siglos pasados.
La propia vaquilla constituye el elemento central de esta tradición. Se trata de un armazón de madera que reproduce el cuerpo y la cabeza de una vaca, incluida su característica cornamenta, cubierto con un lienzo pintado para imitar la piel del animal. Una persona se coloca la estructura sobre la cabeza y reproduce los movimientos de una res mientras recorre las calles y persigue a vecinos y visitantes.
La celebración tiene además un marcado carácter simbólico. La Vaquilla representa la peste que se extendió por Chillón y su recorrido por las calles durante la noche del 13 de agosto recrea precisamente la propagación de la epidemia por el municipio. La jornada siguiente, el 14 de agosto, tiene lugar la muerte simbólica del animal, que representa el final de la enfermedad y la protección atribuida a San Roque.
Durante la noche del día 13, las calles se llenan de actividad mientras la Vaquilla persigue a quienes participan en la celebración entre los tradicionales gritos de "¡Erra! ¡Erra!". Al día siguiente, el protagonismo se traslada a la plaza de la Constitución, donde se escenifica la muerte de la Vaquilla a manos del Capitán. El acto concluye con el tradicional Baile de la Bandera, que pone el cierre a la celebración.
La Hermandad de San Roque, además de mantener el sentido religioso y simbólico de la fiesta, conserva una estética propia que contribuye a diferenciarla. Sus miembros aparecen ataviados a la vieja usanza, con chaquetillas y calzones cortos, calzas blancas y zapatillas bordadas con oro de canutillo. El conjunto se completa con sombreros de paño adornados con cintas de seda de diferentes colores.
Un pueblo eclipsado por su patrona
Este 2026, además, la celebración ha contado con una coincidencia única a la vez que significativa, ya que la Bajada de la Virgen del Castillo, recientemente reconocida como Fiesta de Interés Turístico Provincial coincidió con el eclipse solar, el pasado miércoles 12 de agosto.
Una coincidencia que ha convertido este evento en un momento histórico para Chillón, tal y como ha asegurado Manuela Escudero.
"En el pueblo decimos que ambas (el sol y la Virgen) se eclipsaron. Estamos muy contentos porque hemos vivido un momento histórico, sin duda".
Más allá de su carácter festivo, la vaquilla representa así una forma de conservar la memoria histórica de Chillón. El recorrido del animal, la vestimenta de los hermanos, la representación de su muerte y el Baile de la Bandera forman parte de un ritual transmitido entre generaciones que permite recordar un episodio que marcó profundamente a la localidad.
Cuatro siglos después de aquella epidemia, Chillón continúa saliendo a la calle cada agosto para representar su particular relato de la peste y su final. Una tradición que ha sabido mantener sus elementos esenciales y que se ha convertido en una de las expresiones más reconocibles del patrimonio cultural y festivo de Castilla-La Mancha.








