La Casa Regional de Ceuta en Melilla acompañó este 5 de agosto a la Virgen de África en su procesión anual por las calles del centro histórico de Ceuta, en una jornada marcada por la emoción tras las semanas de incertidumbre vividas por la crisis migratoria. La representación, encabezada por su presidente, Ramón de la Cruz, recuperó una estampa que durante décadas formó parte de la celebración y que con el tiempo había desaparecido: la participación de las Casas Regionales con sus estandartes, reinas y trajes tradicionales.
Cada 5 de agosto, Ceuta celebra la festividad de Santa María de África Coronada, patrona de la ciudad. Puntualmente, a las 20:00 horas, las puertas del Santuario de Nuestra Señora de África se abrieron para dar comienzo a la tradicional procesión. Sobre su paso de plata, exornado con nardos y calas blancas, la Virgen inició su recorrido acompañada por una multitud que convirtió la tarde en un canto de esperanza tras los difíciles momentos vividos recientemente por la ciudad.
La salida procesional fue el reencuentro de Ceuta consigo misma después de unas semanas marcadas por la incertidumbre y la suspensión de parte de las celebraciones patronales. Lágrimas, aplausos, oraciones y una lluvia de pétalos acompañaron a la Virgen durante un recorrido que ya forma parte de la historia sentimental de la ciudad.
Entre las numerosas representaciones que acompañaron a la Patrona destacó, un año más, la presencia de la Casa Regional de Ceuta en Melilla, que mostró así su compromiso con la conservación y difusión de las tradiciones ceutíes. La representación estuvo encabezada por Ramón de la Cruz, acompañado por el vicepresidente de la entidad y un socio colaborador, quienes portaron el estandarte de la institución y la medalla concedida el año anterior por la Hermandad de Santa María de África en reconocimiento a la labor de la Casa Regional en fervor a su patrona y a la cultura, la historia y las tradiciones de Ceuta. Junto a ellos desfilaron también la Reina de la Casa Regional de Ceuta en Melilla 2026 y una joven caballa ataviada con el traje regional, que aportaron un colorido especial a la comitiva.
Su presencia tuvo un significado particular, ya que supuso la recuperación de una estampa que durante décadas formó parte de la procesión de la Patrona y que había desaparecido con el paso del tiempo: la participación de las Casas Regionales acompañando a la Virgen con sus estandartes, sus reinas y los trajes regionales de Ceuta. Gracias al trabajo e iniciativa de la Casa Regional de Ceuta en Melilla, esta tradición volvió a estar presente en una de las celebraciones más importantes del calendario ceutí, un gesto que fue valorado especialmente por la organización de la procesión, que felicitó a la entidad por su implicación y su compromiso.
La jornada del 5 de agosto había comenzado ya con la tradicional ofrenda floral, que se celebró con normalidad al igual que la procesión, poniendo fin a la incertidumbre de los últimos días. Tras una reunión entre la Hermandad de Nuestra Señora de África, la Vicaría de Ceuta, la Ciudad Autónoma y los responsables del dispositivo de seguridad, se confirmó que ambos actos seguirían adelante con las medidas necesarias para garantizar su desarrollo. En ese acto, la Casa Regional de Ceuta en Melilla estuvo representada por la Reina de la entidad, Valeria Fernández Gómez, junto a miembros de la junta directiva y socios, que entregaron un canasto de flores a los pies de la Virgen, en una tradición que la entidad mantiene desde hace 27 años de forma ininterrumpida.
La devoción a Santa María de África hunde sus raíces en la propia historia de Ceuta. Aunque el fervor popular hacia la patrona se remonta a 1418, fue el 5 de agosto de 1686 cuando Antonio Ibáñez de la Riba Herrera instituyó oficialmente esta festividad, consolidando una celebración que constituye hoy una de las principales señas de identidad de la ciudad.
La participación de la Casa Regional de Ceuta en Melilla no se limita a un gesto institucional, sino que constituye también una forma de mantener vivos los lazos entre Ceuta y Melilla, dos ciudades unidas por su historia y por una devoción compartida hacia Santa María de África.








