Durante los meses de verano, las playas de Melilla se convierten en uno de los principales puntos de encuentro para residentes y visitantes. Más allá del baño, estos espacios también son utilizados para practicar deporte, pasear o disfrutar del entorno natural.
Entre ellos destaca Aguadú, enclave situado al norte de la ciudad que, pese a sus particulares condiciones de acceso y a la ausencia de algunos servicios, continúa siendo uno de los lugares más frecuentados por quienes buscan un ambiente tranquilo y un paisaje diferente al de las playas urbanas.
Los cortados de Aguadú son una zona de esparcimiento que cuentan con una playa de una longitud de alrededor de 100 metros y un ancho promedio de 20 metros.
El acceso a la zona no resulta especialmente sencillo, aunque puede realizarse tanto a pie como en vehículo. Pese a ello, durante los fines de semana es habitual que el entorno registre una notable afluencia de bañistas, visitantes y embarcaciones de recreo fondeadas en las inmediaciones.
Actualmente, Aguadú no dispone de servicio de socorrismo o limpieza ni forma parte del dispositivo municipal de mantenimiento de playas. Aun así, sigue siendo uno de los lugares elegidos por muchos melillenses, que mantienen la costumbre de acudir a este espacio desde hace años.
Las jornadas de poniente, como la de este lunes 3 de agosto, suelen ofrecer las mejores condiciones para el baño. Con el mar en calma y aguas transparentes, numerosos bañistas, especialmente jóvenes, aprovechan para sumergirse y contemplar el fondo marino característico de este enclave emblemático de nuestra ciudad.
El entorno también es frecuentado por personas que realizan actividad física. Es el caso de Ramón y su pareja, quienes acostumbran a completar una ruta por los Pinos antes de descender hasta Aguadú. Ambos destacan el paisaje y las vistas como los principales atractivos del recorrido.
A lo largo de las tardes y al caer la noche, Aguadú suele concentrar una elevada afluencia de visitantes para "entanarse" y disfrutar. Sin embargo, también hay quienes prefieren acudir en los momentos de menor concurrencia. Es el caso de Mustafa, un aficionado a la pesca que encuentra en este rincón un lugar donde disfrutar de la tranquilidad.
"Me gusta venir aquí. No hay mucha gente y se está tranquilo".
Limpieza
La conservación de las playas de Melilla depende tanto de las labores de mantenimiento como del comportamiento de los propios usuarios, sin pasar por alto la suciedad que arrastran las corrientes hasta el litoral.
Entre las rocas de los cortados es posible encontrar distintos residuos abandonados, en su mayoría envases y plásticos relacionados con bebidas y alimentos, lo que evidencia la necesidad de reforzar la concienciación sobre el cuidado de este espacio natural.
La ausencia de servicios como el socorrismo o la limpieza continúa siendo una de las cuestiones más señaladas por los usuarios de Aguadú. Desde el Gobierno de la Ciudad Autónoma vienen explicando desde hace tiempo que la implantación de estos servicios requiere la correspondiente autorización de la Delegación del Gobierno, al tratarse de un enclave cuya gestión depende de Costas y del Ministerio de Defensa.
Con ese objetivo, el Ejecutivo local solicitó el pasado año la incorporación de Aguadú al plan municipal de playas, una medida con la que pretendía dotar a este espacio de servicios básicos y mejorar las condiciones de uso para los ciudadanos. Sin embargo, la propuesta no obtuvo el visto bueno de las administraciones competentes.
Cortados
Los cortados de Aguadú constituyen uno de los espacios naturales más representativos del litoral melillense. Situados al norte de la ciudad, junto al límite con Marruecos, destacan por su acantilado de cerca de 100 metros de altura y por ofrecer un entorno de gran valor paisajístico y ambiental a escasa distancia de la ciudad.
El acantilado está protegido por la plataforma rocosa que forma la Punta de Rostrogordo, responsable de unos fondos marinos de notable calidad ecológica. En esta zona se encuentra el coralígeno mediterráneo a unos 20 metros de profundidad, un hábitat de gran interés para la conservación de la biodiversidad. Todo ello ha contribuido a que Aguadú esté declarado Zona Especial de Conservación (ZEC), una figura de protección que integra aquellos espacios de especial relevancia ambiental dentro de la Red Natura 2000, la red ecológica impulsada por la Unión Europea.
La Red Natura 2000 es una red ecológica europea de áreas de conservación de la biodiversidad. Esta, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, garantiza el mantenimiento o, en su caso, el restablecimiento, en un estado de conservación favorable, de determinados tipos de hábitats naturales y de ciertas especies animales y vegetales.
Además de su importancia medioambiental, Aguadú es un lugar muy frecuentado por quienes practican actividades como el buceo o la pesca, así como por numerosos ciudadanos que eligen este enclave para disfrutar de una jornada al aire libre en un entorno natural.
Uno de los aspectos más complejos es el acceso, ya que la carretera presenta curvas cerradas y un trazado estrecho y pronunciado que puede dificultar la llegada hasta la zona. Sin embargo, quienes alcanzan este punto encuentran una panorámica que se extiende desde la costa melillense hasta el cabo Tres Forcas, convirtiendo a los cortados en uno de los paisajes más singulares del litoral.
En cuanto al baño, las condiciones suelen ser favorables salvo en episodios de fuerte viento de levante. A diferencia de otras playas donde pueden formarse corrientes de resaca, en Aguadú no se han registrado fenómenos de este tipo, lo que favorece un entorno de baño tranquilo. A ello se suma la limpieza de sus aguas y la riqueza de su fauna marina, características que también hacen de este enclave uno de los puntos más apreciados por los aficionados a la pesca.








