La suspensión temporal de la aduana comercial durante la Operación Paso del Estrecho (OPE) no ha cogido por sorpresa a los empresarios. La presidenta de Pymes Melilla, Francis Serón, reconoce que el sector ya contaba con que Marruecos volvería a interrumpir la actividad, tal y como ocurrió el verano pasado.
"No nos sorprende. Ya sabíamos que el año pasado pasó lo mismo y entendíamos que este año iba a ocurrir igual", explica.
Para Serón, la noticia confirma una realidad que los empresarios llevan años afrontando. La falta de estabilidad impide que la aduana comercial pueda convertirse en un motor económico para la ciudad. Por eso insiste en que Melilla debe mirar hacia otras oportunidades.
"Tenemos que empezar a pensar un poquito menos en la aduana comercial y más en no depender de ella", afirma.
La presidenta de Pymes deja claro que nadie renuncia a recuperar ese intercambio comercial con Marruecos. Al contrario, considera que debe volver porque durante décadas formó parte de la economía de la ciudad. Sin embargo, cree que los negocios no pueden vivir pendientes de decisiones que cambian de un día para otro.
"No podemos estar esperando a que hoy se pueda trabajar y mañana no", resume.
La incertidumbre
Aunque la aduana ha vuelto a funcionar en algunos momentos desde su reapertura, Serón asegura que la actividad sigue siendo muy limitada. Según explica, apenas hay empresarios que estén apostando por exportar mercancías porque nadie sabe cuánto tiempo permanecerá abierta.
"Se están haciendo muy pocos portes y con cantidades pequeñas. Nadie se atreve a traer grandes stocks para luego encontrarse con que la frontera vuelve a cerrarse."
Un acuerdo definitivo
La presidenta de Pymes considera que el problema no se resolverá mientras no exista un compromiso claro entre ambos países. Los empresarios, explica, necesitan algo más que anuncios puntuales.
"Tiene que haber un acuerdo que garantice que la aduana permanece abierta y funciona con normalidad."
En su opinión, esa garantía debe quedar recogida de forma oficial. "Las noticias no son suficientes. Hace falta un documento que dé seguridad al empresario para invertir", sostiene.
Serón recuerda que la aduana comercial permanece abierta por parte de España y que los cierres llegan siempre desde Marruecos."El problema es que Marruecos decide cuándo abre y cuándo deja de funcionar. Cuando existe incertidumbre, nadie se arriesga."
Régimen de viajeros
Más allá de la aduana comercial, Pymes considera que sigue existiendo otra cuestión pendiente: el régimen de viajeros. Serón pide que ambos asuntos se traten de forma independiente.
Explica que muchos melillenses continúan teniendo problemas cuando cruzan la frontera porque les retiran productos que llevan para uso personal o para familiares. "La aduana comercial tiene sus problemas, pero el régimen de viajeros también debe solucionarse porque es un derecho recogido en las normas internacionales".
No mueve la economía
La presidenta reconoce que el nuevo cierre apenas cambia la situación actual porque el volumen de exportaciones sigue siendo muy reducido. "Ahora mismo no hay empresas dedicadas plenamente a llevar mercancías a Marruecos", asegura.
Serón recuerda que la crisis de la aduana comenzó hace años y que, desde entonces, muchas empresas han cambiado de estrategia. "Los nuevos emprendedores ya no están pensando en Marruecos. Están creando negocios dirigidos a la ciudad y buscando otras oportunidades".
La península
Ese cambio también se aprecia en el abastecimiento de la ciudad. Serón explica que la mayoría de los productos llegan actualmente desde la península. Verduras, pescado y otros alimentos viajan diariamente hasta Melilla por vía marítima.
"Solo hay que ver el puerto. Cada vez llegan más semirremolques frigoríficos porque el abastecimiento viene de la península", explica.
Por eso, cuando entra algún camión desde Marruecos, acaba llamando la atención. "Si pasa un camión con sandías es noticia porque ocurre muy pocas veces", comenta.
Futuro
Para la presidenta de Pymes, el futuro pasa por facilitar el transporte entre Melilla y la península. Considera que reducir los costes logísticos ayudaría a crecer a muchas empresas locales y abriría nuevas oportunidades de negocio.
Recuerda que ya existen emprendedores melillenses que fabrican ropa, elaboran productos alimentarios o desarrollan otros proyectos con posibilidades de vender fuera de la ciudad.
"Tenemos que conseguir que enviar mercancías a la península sea más fácil y más barato. Eso permitirá que nuestras empresas puedan crecer", afirma.
Además, cree que esa mejora también tendría un efecto positivo para los ciudadanos. "Si traer mercancías cuesta menos, los precios también pueden bajar y eso mejora la calidad de vida. Incluso puede ayudar a impulsar un turismo de compras", concluye.








