La conciliación entre la vida laboral y familiar forma parte de la realidad cotidiana de una parte importante de la población de Melilla. Tan es así que el 38,2% de los ciudadanos de entre 18 y 74 años declara tener responsabilidades de cuidado de hijos, nietos, pareja o familiares dependientes. La cifra supone que casi cuatro de cada diez adultos melillenses compaginan su actividad laboral, personal o formativa con tareas de atención dentro de su entorno familiar. En términos absolutos, supone que unas 22.500 personas de la ciudad se encuentran en esta situación.
La asistencia de menores concentra la mayor parte de estas responsabilidades. El 26,4% de la población de Melilla de 18 a 74 años afirma encargarse de hijos propios o de la pareja menores de 15 años, residan o no en el mismo hogar. Son alrededor de 15.900 personas las que asumen una tarea que, en muchos casos, debe compatibilizarse con el empleo y otras obligaciones.
Son datos sobre conciliación de la vida laboral y familiar difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), un informe en el que también se expone la importancia de las redes familiares intergeneracionales. Un 3,6% de los melillenses de esa franja de edad declara cuidar únicamente de nietos menores de 15 años, lo que equivale aproximadamente a 2.400 personas. Este dato muestra el papel que siguen desempeñando los abuelos como apoyo familiar en la atención de los menores.
Personas dependientes
Además, el 6,1% de la población analizada tiene responsabilidades vinculadas exclusivamente con familiares dependientes de 15 años o más, incluyendo la pareja, personas con discapacidad, enfermas o de edad avanzada. Son unas 3.400 personas que afrontan necesidades de atención asociadas a situaciones de dependencia.
A este grupo se suma el 2,1% que combina ambas realidades, el cuidado de hijos o nietos y, al mismo tiempo, la atención de algún familiar dependiente. Aunque representa el porcentaje más reducido, muestra una situación especialmente compleja al acumular distintas cargas familiares.
Los datos de Melilla se enmarcan en una realidad nacional en la que las responsabilidades de cuidado afectan a millones de personas. Según el INE, en España había el pasado año un total de 36,17 millones de ciudadanos de entre 18 y 74 años. De ellos, el 65,2% no tenía responsabilidades de cuidado de hijos o nietos menores de 15 años ni de familiares dependientes.
En el conjunto del país, el 20,8% de la población cuida únicamente de hijos menores de 15 años; el 8,6% se ocupa solo de familiares dependientes; el 3,2% tiene únicamente responsabilidades con nietos menores de 15 años; y el 2,1% combina la asistencia de hijos o nietos con la atención de familiares.
El papel de la mujer cuidadora
La comparación sitúa a Melilla por encima de la media nacional en población con responsabilidades familiares. Mientras que en España el porcentaje de personas con algún tipo de cuidado se sitúa en torno al 34,8%, en la ciudad autónoma alcanza el 38,2%, unos 3,4 puntos más.
La conciliación también presenta diferencias por sexo. En España, las mujeres tienen una mayor presencia en las tareas de cuidado, ya que el 37,6% declara asumir alguna responsabilidad familiar frente al 31,7% de los hombres. La brecha se amplía especialmente en el cuidado simultáneo de hijos o nietos y familiares dependientes, donde el porcentaje femenino alcanza el 2,5% frente al 1,6% masculino.
El comportamiento también cambia según la situación laboral. Entre las personas ocupadas, el 42,1% de las mujeres tiene responsabilidades de cuidado frente al 38,3% de los hombres. Entre la población desempleada, la diferencia aumenta y el 40,4% de las mujeres en paro declara cuidar de familiares frente al 26,4% de los hombres. En la población inactiva, la proporción es del 30,4% en mujeres y del 19,2% en varones.
La fotografía que ofrece el INE muestra que la conciliación es una cuestión vinculada a la crianza de los hijos y a la atención de familiares que necesitan apoyo. En Melilla, más de un tercio de la población adulta asume algún tipo de responsabilidad de cuidado, una realidad que condiciona la organización del tiempo, la participación laboral y la vida personal.
Los datos evidencian el peso de la familia como red de apoyo y plantean el reto de facilitar que estas tareas puedan compatibilizarse con el empleo y con el resto de actividades. La conciliación aparece de esta forma como un elemento clave para entender las necesidades sociales de la ciudad autónoma.








