Cinco integrantes de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Melilla han regresado de Madrid con una experiencia que difícilmente olvidarán. Las melillenses participaron el pasado 6 de junio en la vigilia de oración presidida por el Papa León XIV en la Plaza de Lima, un encuentro multitudinario que reunió a miles de jóvenes y fieles en el marco de la primera visita apostólica del Pontífice a España.
La cita adquirió una dimensión especial por tratarse de la primera visita de un Papa al país en quince años. La última presencia de un Pontífice en territorio español se produjo en 2011, cuando Benedicto XVI participó en la Jornada Mundial de la Juventud celebrada también en Madrid. "Romper este largo paréntesis compartiendo una noche de silencio, respeto y profunda reflexión junto a una multitud de creyentes supone un revulsivo necesario para nosotros para seguir en camino".
En un comunicado difundido tras su regreso, las participantes destacaron que haber presenciado la vigilia junto al Sucesor de Pedro representa una oportunidad para renovar su compromiso de fe.
Las jóvenes viajaron a la capital llevando consigo una realidad que consideran singular. "Melilla es frontera, encrucijada de culturas y un lugar donde la fe se vive desde el día a día, en los retos cotidianos". Precisamente por ello, aseguran que la experiencia en Madrid adquirió un significado especial.
Durante toda la vigilia tuvieron muy presente a los miembros de su parroquia y, de manera especial, al vicario episcopal de Melilla, Eduardo Resa Huerta. Las participantes recuerdan que el sacerdote ha sido una figura fundamental en su camino de fe, "quien siempre nos motiva, nos impulsa y nos alienta a ponernos en camino".
Según señalan en su comunicado, a Resa Huerta le habría gustado acompañarlas en esta cita histórica, pero sus responsabilidades pastorales en Melilla y los preparativos de la solemnidad del Corpus Christi le impidieron desplazarse hasta Madrid. Aun así, explican que sintieron que llevaban consigo el apoyo de toda la comunidad parroquial y el aliento de su pastor.
La vigilia celebrada en la Plaza de Lima constituyó uno de los actos más destacados de la agenda inicial del viaje apostólico de León XIV a España. Antes del encuentro, el Papa recorrió el Paseo de la Castellana saludando a los peregrinos desde el papamóvil. Posteriormente, la oración culminó con una adoración eucarística y un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes.
"El ambiente de la noche madrileña, lejos de sentimentalismos vacíos, destacó por un recogimiento imponente que invitaba a la introspección y al compromiso real".
Las palabras del Pontífice resonaron con especial intensidad. Entre los mensajes que más las impactaron figura la invitación del Papa a convertirse en “chispa de una humanidad nueva”, una llamada que interpretan como un compromiso concreto con la fraternidad y la construcción de una sociedad más humana.
Asimismo, subrayan la importancia que León XIV concedió al silencio como medio para escuchar verdaderamente a Dios. El Santo Padre también alertó sobre los riesgos de la superficialidad en las redes sociales y animó a los jóvenes a construir relaciones auténticas basadas en el encuentro personal y la cercanía real.
Para las integrantes del Sagrado Corazón, la vigilia ha supuesto una oportunidad para detenerse, reflexionar y renovar el sentido de la misión que desarrollan dentro de su comunidad parroquial. "Para quienes formamos parte del Sagrado Corazón en Melilla, esta vigilia ha sido una parada en el camino para tomar perspectiva y renovar el sentido de misión en nuestra comunidad".
El regreso, sin embargo, fue especialmente exigente. Tras una noche intensa en Madrid, emprendieron el viaje de vuelta a primera hora de la mañana para poder incorporarse a tiempo a los actos del Corpus Christi. Como integrantes del coro parroquial, su objetivo era participar en una de las celebraciones más importantes del calendario litúrgico.
Pese al cansancio acumulado y a las inclemencias meteorológicas, las cinco melillenses pudieron cumplir con su compromiso. La procesión del Corpus Christi recorrió finalmente las calles de la ciudad, desafiando la lluvia y manteniendo viva una tradición arraigada en Melilla.
De esta manera, las participantes regresan con una motivación reforzada para continuar trabajando por la fraternidad, la solidaridad y el compromiso cristiano, agradecidas por haber sido testigos directos de una jornada que, aseguran, ya forma parte de la historia contemporánea de la Iglesia en España.








