La lluvia que acompañó buena parte de la mañana de este domingo no logró frenar la actividad infantil en la Feria del Libro. Bajo las carpas instaladas en el Parque Hernández para acoger las presentaciones de autores locales y nacionales, niños y niñas encontraron un espacio donde dejar volar su creatividad y sus habilidades motrices gracias a las propuestas organizadas por Manana Producciones. Entre pinturas, tijeras, papeles de colores y pegamentos, los más pequeños participaron en un taller de marcapáginas y en una actividad de pintacaras que volvió a llenar de color una jornada marcada por el tiempo inestable.
Desde las once de la mañana comenzaron a llegar familias atraídas por una programación especialmente diseñada para fomentar la creatividad y la relación de los niños con los libros. Allí les esperaban Patricia, Dina y Ana Belén, las monitoras encargadas de guiar unas actividades que durante todo el fin de semana han acompañado la programación principal infantil de la Feria del Libro.
La propuesta dominical puso el foco en la elaboración de marcapáginas personalizados, una manualidad estrechamente vinculada con el espíritu de la feria. Los participantes pudieron decorar sus propias creaciones utilizando diferentes materiales y diseños. A medida que avanzó la mañana, otros niños y niñas aprovechaban para transformarse en sus personajes favoritos gracias al pintacaras instalado junto al taller.
La actividad forma parte de un programa que comenzó el pasado viernes y que ha ido evolucionando durante las distintas jornadas del evento. El primer día estuvo dedicado a un taller de mini libros creativos en el que los niños construían pequeñas historias a partir de personajes, objetos y escenarios que extraían de una caja preparada para la ocasión.
Según explicó Patricia, monitora de Manana Producciones, la respuesta del público superó las expectativas iniciales del equipo organizador. «Pensábamos que no íbamos a tener mucha afluencia por las actividades extraescolares de los niños, pero la verdad es que el viernes fue estupendo», señaló.
La programación continuó el sábado con un cuentacuentos protagonizado por marionetas y conducido por Ana Belén, una de las integrantes del equipo. Aunque la asistencia fue más reducida durante la mañana, la situación cambió a medida que avanzó la jornada. «Por la tarde nos sorprendieron los pequeños. Tuvimos bastantes niños y fue muy bien», relató Patricia.
Además de asistir a la representación, los participantes tuvieron la oportunidad de conocer a los personajes y elaborar sus propias marionetas en un taller posterior. Durante esa misma jornada también realizaron un pequeño libro desplegable y otras manualidades relacionadas con la lectura y la narración.
El balance que realiza Manana Producciones de este fin de semana es especialmente positivo. La monitora reconoció que la climatología generaba ciertas dudas de cara a la jornada dominical, aunque finalmente la asistencia volvió a responder. «Pensaba que no íbamos a tener muchos niños, pero de momento va bien la cosa», comentó mientras seguían llegando familias a las carpas de la feria.
Patricia también destacó el ambiente generado en el Parque Hernández durante estos días y la importancia de impulsar iniciativas culturales dirigidas a todos los públicos. A su juicio, la Feria del Libro está contribuyendo a llenar de actividad uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad, al tiempo que acerca la lectura a los más pequeños mediante propuestas participativas y adaptadas a sus intereses.
Detrás de cada taller existe un trabajo previo de preparación en el que el equipo busca actividades relacionadas con los libros y la creatividad. Los marcapáginas elaborados este domingo son un ejemplo de esa filosofía: una manualidad sencilla que conecta directamente con el hábito lector y que permite a los niños llevarse un recuerdo personalizado de su paso por la feria.
Mientras la lluvia seguía amenazando el exterior, el interior de las carpas se convirtió una vez más en un refugio para la imaginación. Allí, entre colores, historias y sonrisas, la programación infantil de la Feria del Libro volvió a demostrar que la creatividad encuentra siempre la manera de abrirse paso.








