El presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, recibió durante la mañana a un grupo de niños y niñas del colegio La Salle-El Carmen en el Salón Dorado del Palacio de la Asamblea, donde los escolares pudieron conocer de cerca algunos espacios institucionales y plantear al dirigente varias preguntas sobre la política, el trabajo de los alcaldes y la vida pública.
Los pequeños, vestidos con su tradicional uniforme azul y amarillo, fueron ocupando poco a poco sus asientos en el Salón Dorado hasta la llegada del presidente. Imbroda entró saludando a los alumnos y acercándose a ellos antes de comenzar un encuentro que tuvo un tono distendido, cercano y especialmente pedagógico.
Con papel en mano, varios niños se fueron levantando para formular sus preguntas. La primera fue Ana, que quiso saber por qué los políticos “se pelean tanto”. Imbroda matizó esa idea y explicó a los escolares que los representantes públicos no se pelean, sino que discuten y hablan cuando tienen opiniones distintas. Para que lo entendieran mejor, comparó esas diferencias con las que pueden surgir entre amigos cuando no están de acuerdo, pero después siguen jugando juntos.
El presidente recurrió a ejemplos sencillos para explicar que en política puede haber distintas propuestas sobre una misma cuestión. Puso como ejemplo que unos puedan querer hacer un jardín y otros una piscina, y que esas diferencias se debatan antes de tomar decisiones. Insistió, en cualquier caso, en que esas discusiones no significan una pelea, sino una forma de hablar y contrastar ideas.
Después fue el turno de Jaime, que preguntó por qué viajan tanto los alcaldes. Imbroda respondió que los representantes públicos deben desplazarse para trabajar, asistir a reuniones y tratar asuntos relacionados con la ciudad. De nuevo, buscó un paralelismo con la vida de los niños y les recordó que ellos también realizan distintas actividades fuera del aula, como ir a la piscina o a otras clases.
El presidente explicó que, en ocasiones, un alcalde puede tener que viajar a Madrid para gestionar proyectos para Melilla. Citó como ejemplos la posibilidad de construir un parque grande o un colegio, y señaló que para ello puede ser necesario reunirse con personas que conocen esos asuntos. “Tenemos que viajar mucho, pero para trabajar”, trasladó a los escolares, antes de reconocer que quizá viajan más de lo que les gustaría.
Una de las preguntas más celebradas fue la de Leonor, que quiso saber si a Imbroda le gustaría que una mujer fuese presidenta de Melilla. Antes de responder, el presidente convirtió la cuestión en una pequeña dinámica participativa y pidió a los niños que levantaran la mano si les gustaría que una mujer ocupara ese cargo.
Imbroda respondió que sí le gustaría que una mujer fuese presidenta de la ciudad y aprovechó la pregunta para hablar de igualdad entre niños y niñas. Explicó que mujeres y hombres pueden desempeñar las mismas responsabilidades si tienen preparación, capacidad y voluntad para ello. “Claro que me gustaría que fuera una mujer”, afirmó, añadiendo que hombres y mujeres, niñas y niños somos iguales.
La última pregunta fue la de Alma, que quiso saber si le gustaba ser alcalde. Imbroda contestó que sí y comparó su trabajo con aquellas actividades que los niños realizan porque les gustan, como bailar, jugar al fútbol o acudir al colegio. A partir de esa cuestión, explicó también de manera sencilla el sistema de votación y recordó que los alcaldes son elegidos cada cuatro años por los ciudadanos mayores de 18 años.
Tras responder a las preguntas, el presidente tomó la iniciativa y comenzó a explicar a los alumnos algunos detalles del Salón Dorado. Les preguntó si habían estado allí antes y si sabían por qué recibía ese nombre. Los invitó a fijarse en el color dorado de la sala, en sus lámparas, en el escudo, en las banderas y en el conjunto de elementos que decoran una de las estancias más representativas del Palacio de la Asamblea.
Imbroda señaló que el Salón Dorado acoge actos importantes, como la recepción de los propios escolares, y lo comparó con el salón principal de una casa. A partir de esa imagen, explicó a los niños que el Ayuntamiento no pertenece al presidente, sino a todos los melillenses. “Esta es la casa de todos los melillenses”, les dijo, destacando que también es de los niños y niñas presentes en la visita.
El recorrido continuó después en el Salón de Plenos, al que el presidente acompañó a los alumnos para mostrarles el lugar donde se habla de política y se debaten las propuestas para la ciudad. Allí, los pequeños pudieron ocupar los escaños, observar la disposición de la sala y recorrer con la mirada algunos de sus elementos, entre ellos los cuadros del Rey Felipe VI y del Rey emérito Juan Carlos I.
La visita concluyó con los escolares asomándose al balcón para contemplar la Plaza de España, después de una mañana en la que pudieron acercarse de una forma sencilla y directa al funcionamiento de la institución. Entre preguntas apuntadas en papeles, respuestas adaptadas a su edad y una explicación guiada por los espacios más representativos del Palacio de la Asamblea, los alumnos de La Salle-El Carmen vivieron una jornada marcada por la curiosidad infantil y el contacto directo con la vida institucional de Melilla.









Pasar de puntillas, por estas escabrosas frases del entendimiento, resultaría ventajoso, para plasmar la realidad de la vida, sin que fuera engañoso lo pretendido en su distorsión, que no llegaría a entender ni el sursuncorda; debiéndose haber buscado otro símil, al caso, por no ser el más apropiado al entendimiento de los contertulios, por su corta edad, al cotejarlos con las colisiones apreciadas en la exposición que hace la Televisión local al respecto.
Qué tierno!Insulta y desprecia al oponente.Eso es lo que hace.