La tercera estancia de Mons. José Antonio Satué en Melilla concluyó tras varios días de intensa actividad pastoral y encuentros con distintos sectores de la comunidad cristiana de la ciudad. Según explicó el vicario episcopal de Melilla, Eduardo Resa, la visita ha supuesto una muestra de cercanía del obispo hacia los fieles melillenses y ha permitido fortalecer los vínculos con las distintas realidades eclesiales presentes en la ciudad.
Tras una celebración litúrgica, Mons. Satué compartió un ágape con las religiosas. En dicho encuentro estuvieron presentes diversas autoridades y representantes de la sociedad melillense, entre ellos el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda; el consejero de Seguridad Ciudadana, José Ronda; el presidente de Melilla Ciudad Monumental, Francisco Díaz; el presidente de la Agrupación de Cofradías, Gregorio Castilla; y el hermano mayor de la Hermandad de la Patrona, Luis Manuel López, además de otros miembros de las cofradías locales.
Durante esa misma tarde, la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús acogió un encuentro entre el obispo y los profesores de Religión Católica de los centros públicos y concertados de Melilla. Según explicó Eduardo Resa, los docentes tuvieron la oportunidad de compartir con Mons. Satué sus inquietudes y la realidad que viven diariamente en las aulas.
La jornada del jueves comenzó con una visita a la Gota de Leche, un centro asistencial especialmente significativo por haber sido durante años la residencia del obispo Ramón Buxarrais durante su estancia en la ciudad. Allí, Mons. Satué pudo conocer tanto a los ancianos residentes como a los niños de la guardería, en una visita que el vicario calificó de especialmente emotiva.
Posteriormente, el obispo mantuvo un encuentro con los cuatro sacerdotes que desarrollan su ministerio en Melilla. A esta reunión se incorporó también el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Salvador Guerrero, llegado desde Málaga para participar en las actividades programadas.
La tarde continuó con una celebración especial en el Centro Penitenciario de Melilla. Durante una Eucaristía celebrada en las instalaciones, un interno recibió los sacramentos de iniciación cristiana, concretamente el bautismo, la confirmación y la comunión. El acto contó con la presencia de otros internos católicos y de funcionarios del centro.
Posteriormente, los miembros de las cinco hermandades de Pasión y de las tres hermandades de Gloria participaron en un encuentro junto al delegado diocesano de Hermandades y Cofradías y al propio Mons. Satué. Según destacó Eduardo Resa, el objetivo de esta reunión fue estrechar lazos, compartir la realidad pastoral de las corporaciones y continuar fortaleciendo el trabajo conjunto dentro de la diócesis.
La jornada del viernes comenzó a primera hora de la mañana con la celebración del tradicional Rosario de la Aurora. Más de 1.500 personas, en su mayoría niños y jóvenes del Colegio Buen Consejo, participaron en el recorrido por las calles de la ciudad que culminó con una Eucaristía en la iglesia del Sagrado Corazón.
El vicario destacó el carácter entrañable de esta celebración, mientras que la parroquia del Sagrado Corazón expresó en sus redes sociales la satisfacción de ver el templo lleno de familias, alumnos y profesores compartiendo una experiencia de fe que concluyó con la celebración de la misa como cierre del mes de mayo.
A continuación, Mons. Satué se desplazó al monte María Cristina para conocer la labor desarrollada por las religiosas de María Inmaculada en su Centro Sociocultural. En estas instalaciones reciben formación decenas de mujeres con necesidades y se gestionan además un comedor escolar y una guardería.
Durante esa misma jornada también tuvo lugar un encuentro con los catequistas de Melilla. En el transcurso de la reunión, el obispo adelantó su intención de regresar próximamente acompañado por el delegado de Catequesis para seguir profundizando en las cuestiones e inquietudes planteadas por los participantes.
El viernes concluyó con una celebración de especial relevancia para las parroquias melillenses. Un total de 65 adultos, con edades comprendidas entre los 21 y los 60 años y procedentes de las parroquias de San Agustín, Sagrado Corazón y Santa María Micaela, recibieron el sacramento de la confirmación de manos de Mons. José Antonio Satué.
Eduardo Resa calificó el acto como una “magna celebración de la confirmación” y destacó que constituyó un importante signo de comunión entre las distintas parroquias de Melilla.
La última jornada de la visita tuvo lugar el sábado, cuando el obispo visitó el centro San Vicente de Paúl, gestionado por la Sociedad de San Vicente de Paúl, una organización internacional de laicos católicos. Este centro atiende a una treintena de personas sin hogar y migrantes.
Con esta visita concluyó la tercera estancia de Mons. José Antonio Satué en Melilla. Para el vicario episcopal, la presencia del obispo ha sido especialmente importante para los cristianos de la ciudad, ya que cada uno de los encuentros celebrados durante estos días respondió a una finalidad concreta y permitió reforzar la cercanía entre el pastor diocesano y la comunidad católica melillense.








