El Comité de Empresa del Centro de Menores de La Purísima ha denunciado públicamente la “grave, insostenible y peligrosa” situación que atraviesan los profesionales del centro,
El Comité de Empresa del Centro de Menores de La Purísima ha denunciado públicamente la “grave, insostenible y peligrosa” situación que atraviesan los profesionales del centro, alertando de un riesgo real para la integridad física y psicológica de la plantilla y del deterioro del sistema de protección de menores.
La denuncia llega después de los hechos ocurridos la pasada semana, cuando un menor presuntamente protagonizó una agresión con un destornillador dirigida contra un técnico y personal de enfermería. Según el Comité, la rápida intervención del personal educativo y de los vigilantes de seguridad evitó “consecuencias irreparables”.
La representación de los trabajadores considera “incomprensible e indignante” que, tras lo sucedido, el menor fuera trasladado temporalmente a un centro de internamiento y posteriormente devuelto al mismo recurso residencial. A juicio del Comité, esta decisión obliga a los empleados afectados a convivir nuevamente con su presunto agresor, generando un clima de “miedo, ansiedad e indefensión”.
“¿Qué clase de gestión permite que una víctima tenga que compartir su espacio de trabajo con quien intentó atacarla con un arma?”, cuestionan desde el Comité de Empresa, que también interpela directamente a la Consejería competente y reclama medidas urgentes para garantizar la seguridad dentro del centro.
Entre las principales exigencias planteadas por los trabajadores se encuentran el traslado inmediato del menor implicado a otro recurso, la implantación de protocolos “reales y efectivos” frente a situaciones de violencia, la dotación de medios técnicos adaptados a la realidad del centro y la apertura de una vía de diálogo directa con la Administración.
El Comité sostiene además que esta situación “no es aislada” y denuncia una escalada de episodios violentos en los últimos años, junto a la precariedad laboral y la falta de respaldo institucional.
“La vocación no puede ser una excusa para aceptar condiciones que ponen en riesgo nuestra vida”, advierten los profesionales, que concluyen reclamando “protección y dignidad” para los trabajadores de La Purísima.








