El Gobierno de España ha activado una nueva convocatoria de ayudas al transporte marítimo y aéreo de mercancías con origen o destino en Melilla. Se trata del tercer año consecutivo en el que se pone en marcha esta medida, que además no cuenta con límite presupuestario. Impulsada por la Delegación del Gobierno, la iniciativa pretende compensar los sobrecostes derivados de la insularidad y apoyar al tejido económico local, permitiendo subvencionar hasta el 50% de gastos como fletes, tasas portuarias o las operaciones de carga y descarga.
Sin embargo, la reacción de los empresarios melillenses no ha sido unánime ni especialmente optimista. Diversos representantes del sector coinciden en señalar que el diseño actual de estas ayudas resulta limitado y que su impacto real en la economía local es reducido. Las críticas se centran especialmente en el tipo de mercancías que se benefician de la medida, así como en la falta de repercusión directa sobre el consumidor.
PYMES Melilla
La presidenta de PYMES Melilla, Francis Serón, ha sido clara al valorar el alcance de estas ayudas. Según ha explicado, el principal problema radica en el tipo de mercancías a las que van dirigidas.
“Tal y como están planteadas, las ayudas están muy limitadas y no responden ni a la realidad ni a las necesidades económicas de Melilla”, ha señalado. En este sentido, ha indicado que la medida se centra en mercancías vinculadas a producción, residuos o determinadas categorías muy concretas.
Serón ha subrayado que esta orientación no encaja con la estructura económica de la ciudad. “El problema es que en Melilla no existe un tejido industrial significativo, no hay fábricas que generen volumen de mercancía de salida, ni un flujo relevante de devoluciones o residuos que justifique el alcance de la medida”, ha afirmado.
Como consecuencia, el número de empresas que realmente se benefician es muy reducido. “En la práctica, estas ayudas terminan beneficiando a un número muy reducido de empresas, como se puede ver en los años anteriores que solo llegaron a no más de cinco empresas, un porcentaje muy pequeño del tejido empresarial”, ha añadido.
Otro de los aspectos más criticados por PYMES Melilla es que estas subvenciones no afectan a las mercancías de primera necesidad. “No en ninguno de los casos y ahí está uno de los principales problemas”, ha indicado Serón.
Según ha explicado, la mayoría de estos productos entran en Melilla desde el exterior y quedan fuera del sistema de ayudas. “Esto anula cualquier impacto real sobre el coste de la vida y sobre el día a día tanto de empresas como de ciudadanos”, ha advertido.
En cuanto al beneficio general de estas ayudas, la presidenta de PYMES ha insistido en que es “muy limitado y desigual”. “No estamos ante una medida que impacte de forma generalizada en el tejido empresarial, sino más bien en casos muy concretos”, ha afirmado.
Por ello, desde la organización reclaman un cambio profundo en el modelo. “Las ayudas al transporte deben aplicarse a todo tipo de mercancías, tanto de entrada como de salida, sin condiciones restrictivas relacionadas con el origen, el tipo de producto o su clasificación”, ha defendido.
Serón ha concluido recordando que el transporte afecta a toda la economía melillense. “El sistema de bonificaciones debe ser universal, más amplio y adaptado a la realidad de la ciudad”, ha señalado, insistiendo además en la necesidad de equiparar el modelo al de otros territorios como Canarias y Baleares. “Aquí no necesitamos parches, necesitamos un sistema justo que permita a nuestras empresas competir en igualdad de condiciones”, ha zanjado.
CEME
En la misma línea crítica se ha pronunciado el presidente de la Confederación de Empresarios de Melilla (CEME), Enrique Alcoba, quien ha detallado qué tipo de mercancías se ven afectadas por estas ayudas.
“Hasta donde nosotros sabemos, son las mercancías peligrosas, son las mercancías que se producen en Melilla, que prácticamente no hay nada, y son las devoluciones de actores, sobre todo las franquicias”, ha explicado.
Esta realidad limita considerablemente el alcance de la medida. “Eso afecta a muy poca empresa y a ningún consumidor”, ha señalado Alcoba, quien ha subrayado que los productos habituales quedan fuera de estas subvenciones.
“Los artículos de primera necesidad, de alimentación, ropa, calzado, muebles, vehículos, joyas, ordenadores, teléfonos… A todo eso no le afecta”, ha detallado, insistiendo en que esto impide que la medida tenga un impacto directo en la ciudadanía.
El presidente de la CEME también ha mencionado que incluso productos sensibles como el oxígeno hospitalario entran dentro de categorías muy específicas. “Todo ese tipo de cosas, prácticamente a muy pocas empresas las que trabajan con ellos y, lógicamente, al consumidor no le supone beneficio”, ha afirmado.
Ante esta situación, Alcoba ha reiterado la necesidad de ampliar el sistema de ayudas. “Nosotros lo que queremos es que se beneficie toda la empresa y se pueda bonificar como mínimo los artículos de primera necesidad, como es la alimentación”, ha indicado.
A su juicio, esta sería la única forma de que la medida tenga un efecto real en el coste de la vida. “Eso sí repercutiría lógicamente al final en el costo al ciudadano”, ha añadido.
En cuanto al modelo a seguir, ha reconocido las diferencias con otros territorios. “Canarias produce alcohol, tabaco, fruta, plátano… tiene una serie de productos que nosotros no tenemos”, ha explicado, señalando que una equiparación directa no tendría sentido en todos los aspectos.
No obstante, ha insistido en la necesidad de una bonificación del 50% que beneficie tanto a empresarios como a consumidores. “Mientras que eso no se bonifique y solo sean estos tipos de artículos, bienvenida sea a la poca empresa que se beneficia, pero al consumidor no le afecta nada”, ha concluido.
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