Melilla cerró 2025 con un total de 4.288 denuncias de tráfico. La cifra supone un incremento de 513 sanciones respecto al año anterior, cuando se contabilizaron 3.775, lo que representa un aumento del 13,58%. Este repunte consolida la tendencia al alza iniciada en 2023 y sitúa el volumen sancionador en niveles similares a los registrados antes del descenso que se produjo en 2021.
El examen de la serie histórica reciente muestra una evolución desigual. En 2020 se registraron 3.357 denuncias, cifra que descendió en 2021 hasta las 2.951, el dato más bajo del periodo analizado. En 2022 se produjo un fuerte repunte hasta las 4.263 sanciones, seguido de una nueva caída en 2023, con 3.343 multas. Desde entonces, la tendencia vuelve a ser ascendente, con incrementos tanto en 2024 como en 2025.
En cuanto a la naturaleza de las infracciones, la memoria de la Dirección General de Tráfico (DGT) a la que ha tenido acceso este periódico indica que, al igual que ocurre en otros territorios, las sanciones más frecuentes en Melilla están relacionadas con el incumplimiento de obligaciones administrativas.
Entre ellas destacan circular sin haber superado la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), hacerlo sin permiso de conducción o carecer de él, así como no disponer del seguro obligatorio. Este patrón evidencia que una parte importante de la actividad sancionadora se centra en el control documental más que en conductas directamente vinculadas a la seguridad vial.
Una ciudad que aumenta su parque móvil
El aumento de las multas se produce en un contexto de crecimiento del número de conductores en la ciudad. El censo de Melilla en este campo alcanza las 45.814 personas, de las cuales 26.659 son hombres (58,2%) y 19.155 mujeres (41,8%). Aunque la diferencia entre ambos sexos sigue siendo significativa, la presencia femenina continúa creciendo de forma progresiva.
Durante el año pasado, un total de 2.801 melillenses obtuvieron el carné. De ellas, 2.069 fueron hombres y 732 mujeres. Esta distribución refuerza la tendencia observada en el conjunto del censo, donde los conductores masculinos siguen siendo mayoría, aunque la incorporación de mujeres mantiene una trayectoria ascendente.
En paralelo, el parque móvil también muestra cifras elevadas. Melilla cuenta con 70.759 vehículos, lo que equivale a una ratio de 813 por cada 1.000 habitantes. Este nivel de motorización sitúa a la ciudad en una posición destacada en términos de densidad de vehículos, un aspecto que afecta tanto a la movilidad urbana como al volumen de infracciones detectadas.
Por tipo de vehículo, los turismos concentran la mayor parte del parque, con 47.643 unidades. Les siguen las motocicletas, con 10.646, y las furgonetas, que suman 7.925. Además, se contabilizan 3.088 camiones y 60 autobuses, junto a categorías menos numerosas como 107 tractores industriales, 589 remolques y semirremolques y 701 vehículos clasificados como otros.
Las matriculaciones, al alza
En lo que respecta a las matriculaciones, 2025 ha registrado un ligero descenso respecto al año anterior. En total, se registraron 2.555 vehículos, frente a los 2.607 del ejercicio 2024. A pesar de esta caída puntual, la tendencia general sigue siendo positiva si se compara con ejercicios anteriores.
Así, en 2023 se matricularon 2.092 vehículos, en 2022 fueron 1.883 y en 2021 un total de 1.898. Esto indica que, aunque el crecimiento se ha moderado, el mercado automovilístico mantiene un nivel de actividad superior al de los años inmediatamente posteriores a la pandemia.
Un parque móvil amplio, un censo creciente de conductores y una elevada densidad de vehículos por habitante configuran un contexto en el que el incremento de las denuncias puede estar vinculado tanto a un mayor volumen de desplazamientos como a un refuerzo de los controles por parte de las autoridades competentes.
No obstante, la memoria de la DGT no detalla si el aumento de las sanciones responde a una intensificación de la vigilancia o a un mayor grado de incumplimiento por parte de los conductores. En conjunto, los datos del pasado ejercicio reflejan una consolidación de la tendencia al alza en el número de multas de tráfico en Melilla, aunque con una evolución menos pronunciada que en otros territorios.








