La Consejería de Cultura ha acogido este miércoles 26 de febrero, a las 19:00 horas, la proyección del cortometraje “Balas”. Una obra dirigida y producida por la actriz melillense Alejandra Acedo que aborda de frente la violencia de género y, especialmente, la transmisión intergeneracional de los patrones de violencia en el ámbito familiar.
La respuesta del público ha sido el primer indicador del interés que despierta la propuesta ya que no ha quedado ni una sola silla libre en la sala y varias personas han seguido el acto de pie, en una muestra evidente de respaldo a la iniciativa.
El acto ha sido inaugurado por la viceconsejera de Igualdad y Mujer, Fadwa Abelhadj, quien agradeció la asistencia en un horario “complicado”, subrayando que la temática “merece la atención”. En un tono cercano, destacó la valentía de la directora por asumir un doble reto creativo. Pasar de la interpretación a la dirección y hacerlo, además, con un tema “tan sensible, tan doloroso como es la violencia”.
“Saltar de ponerse delante de la cámara y dar un paso más y ponerse detrás no es fácil”, afirmó Abelhadj. A su juicio, debutar en la dirección con una obra centrada en la violencia machista exige no solo oficio, sino también convicción y compromiso. “Hay que ser muy valiente y ella lo es”, señaló.
La viceconsejera, que confesó haber visto ya el cortometraje, quiso felicitar expresamente al elenco. Destacó la sensibilidad de la actriz más joven, a la que definió como heredera de una saga artística, así como la interpretación de la actriz que encarna a la abuela, un personaje clave en la trama.
En sus palabras, la ternura que proyecta en pantalla logra transmitir cómo, “sin decir mucho pero diciéndolo todo”, un gesto puede romper un círculo vicioso. También dedicó palabras de reconocimiento al actor que completa el reparto, que no es otro que Manu Arrarás, quien se mete en la piel del abuelo maltratador.
Más allá de las valoraciones artísticas, Abelhadj destacó la dimensión social del proyecto. Recordó que la violencia “no conoce ni edad, ni cultura, ni religión” y que se encuentra presente en todos los ámbitos. Por dicho motivo, defendió el uso del arte y la cultura como herramientas de sensibilización complementarias al trabajo institucional que se desarrolla desde la Consejería de Igualdad. “Utilizar el arte como vía para luchar contra la violencia machista es imprescindible”, concluyó antes de ceder la palabra a la directora.
Visiblemente emocionada, Alejandra Acedo agradeció el respaldo de la Viceconsejería de Igualdad, subrayando que sin ese apoyo sería inviable sacar adelante iniciativas de esta naturaleza. Reconoció además sentirse especialmente nerviosa, pese a su experiencia ante el público, porque deseaba que el resultado “gustase y llegase” a los asistentes, después del trabajo desarrollado por todo el equipo técnico y artístico.
“Balas” es una producción impulsada por Maldita Manía Producciones, la productora independiente con la que Acedo articula sus proyectos audiovisuales. El guion está firmado por María Zaragoza, escritora y colaboradora habitual de la directora, que fue nominada a los Premios Goya por el cortometraje Cuentas Divinas.
En el apartado interpretativo, el cortometraje cuenta con las actrices melillenses María Muñoz y Pilar Escobar, que encarnan a las protagonistas de una historia centrada en la relación entre una abuela y su nieta. Acedo elogió la “verdad absoluta” de sus interpretaciones y la sensibilidad con la que afrontaron un material dramático de gran carga emocional. También agradeció el trabajo de Arrarás, cuyo papel, aunque breve, resulta determinante para comprender el conflicto.
La trama de “Balas” se articula en torno a la violencia intergeneracional. Cómo determinados comportamientos, traumas y dinámicas tóxicas pueden reproducirse de una generación a otra si no se interviene a tiempo.
En la historia, la abuela —Petra— descubre que su nieta está atrapada en una relación de control. Lejos de recurrir al sermón o al reproche, decide intervenir desde su propia experiencia traumática, hablando desde el dolor y la memoria no resuelta. Ese enfoque, explicó la directora, fue el eje del trabajo con las actrices.
En el plano formal, el cortometraje incorpora secuencias de flashback que transitan entre lo real y lo onírico. Estas escenas, tratadas con un lenguaje simbólico, representan los pensamientos y recuerdos de Petra, aportando profundidad psicológica y una atmósfera de bruma poética. El objetivo es reflejar cómo operan los traumas en la percepción del presente y cómo la memoria condiciona las decisiones.
Acedo tuvo palabras de reconocimiento para el equipo técnico —Antonio, María, Bernardo, Javi y otros colaboradores—, así como para el grupo Dique Sur, responsable de la banda sonora que calificó de “única”. Subrayó especialmente el hecho de que esté cantada en femenino por un hombre, un recurso que, a su juicio, refuerza el carácter singular de la obra.
La directora también agradeció la generosidad de Beatriz y Sergio, quienes cedieron su vivienda para el rodaje, convirtiéndola en plató durante toda una jornada. “Nos dejaron su casa y no nos pusieron ni un pero”.
La cálida acogida del público, con la sala completa, confirma que “Balas” se ha convertido en una declaración compartida. Romper el silencio y los ciclos de violencia es una tarea que interpela a toda la sociedad.








