La nueva Junta de Gobierno de la Hermandad de la Divina Pastora de las Almas ha sido recibida este mediodía, a las 12:30 horas. Ha tenido lugar en el Palacio de la Asamblea en un encuentro institucional celebrado en el despacho de Presidencia. La cita ha servido para la presentación oficial del equipo que encabeza Miguel Pérez López como hermano mayor para el periodo 2025-2029, tras su reciente elección por unanimidad en el Cabildo General Extraordinario.
“Hemos venido a presentarnos al presidente de la ciudad”, explicó Miguel Pérez al término de la reunión. La candidatura que lidera fue respaldada con 29 votos a favor y sin ninguna lista alternativa, un respaldo que evidencia la cohesión interna de una corporación que cuenta actualmente con alrededor de 120 hermanos.
El nuevo hermano mayor no es ajeno a la vida interna de la hermandad. Vinculado a la corporación desde 1984, ha desempeñado responsabilidades como teniente hermano mayor y tesorero. A sus 66 años, y ya jubilado de su último destino como personal civil del Estado en la Jefatura de Tráfico de Almería, asume esta etapa con “ilusión” y sentido de continuidad respecto al trabajo desarrollado por su antecesor, José Bueno.
La reunión en Presidencia ha tenido un carácter práctico. Según trasladó Pérez, el balance es positivo. “La verdad es que salimos muy satisfechos. El hombre se ha comprometido y nos ha dicho unas cuantas cosas que nos interesan por el bien de la Pastora, porque la verdad es que tenemos algunos problemas. Y ha dicho que sí, que vamos a buscarle soluciones”.
El principal asunto expuesto gira en torno a la necesidad de una sede propia. La hermandad custodia un patrimonio considerable, tanto en enseres como en estructuras procesionales. “Tenemos unos tronos, andas, peanas, muchos enseres… y lo tenemos dividido en varios sitios de la ciudad”, detalló el hermano mayor. Parte del material se encuentra en la iglesia del Sagrado Corazón, otros elementos en locales cedidos y algunos en domicilios particulares de hermanos.
Esta dispersión genera dificultades logísticas y organizativas. “Necesitamos hacer reuniones y no tenemos sitio donde meternos. Hemos formado también un coro y tenemos que estar buscando sitios en casa de uno, en casa de otro”, lamentó. Por ello, el objetivo prioritario trasladado al presidente ha sido la cesión de un local que permita centralizar el patrimonio, facilitar la vida interna y consolidar la actividad formativa y cultural.
En relación con la autoridad eclesiástica, Pérez aclaró que el contacto con la vicaría es permanente. “Estamos en contacto siempre con la vicaría, claro”, señaló, si bien matizó que la cuestión del local tiene una dimensión más vinculada a la ciudad. Aun así, reconoció la colaboración existente: la hermandad dispone actualmente de espacios en la iglesia del Sagrado Corazón y de un local frente al Museo Militar para guardar tronos y enseres.
Más allá de la sede, la Junta de Gobierno se ha marcado otros objetivos para este mandato. Entre ellos destaca la restauración de la imagen titular, la Divina Pastora de las Almas, que presenta el desgaste propio del paso del tiempo. “Ya tiene mucho tiempo y está un poquito demacrada la pobre”, expresó Pérez, apuntando que las subvenciones concedidas por la Ciudad Autónoma permitirán avanzar progresivamente en esta intervención.
La Hermandad hunde sus raíces en el siglo XVIII, cuando la devoción fue introducida en Melilla por los frailes capuchinos. La imagen, profundamente ligada a la identidad del barrio histórico, fue trasladada desde la parroquia de la Purísima Concepción a la iglesia del Sagrado Corazón tras las obras en el templo original. Desde 2021, además, la procesión de mayo recorre las calles del centro, ampliando su presencia más allá de Melilla la Vieja.
La nueva Junta, integrada por teniente hermano mayor, albacea, tesorero, vicetesorero y vocales, inicia así una etapa marcada por la consolidación institucional, la mejora patrimonial y el crecimiento en número y actividad. El encuentro de hoy en Presidencia supone el primer paso formal de un mandato que aspira a fortalecer la estructura de la hermandad y garantizar el futuro de una devoción con más de un siglo de historia en la ciudad.








