Manuel Rubiales Duplas es un devoto melillense que participa activamente en la vida cofrade de la ciudad. Es hijo de Carlos Rubiales y Manoli Duplas, unos padres que le han inculcado los valores y la tradición de Semana Santa desde que era pequeño. Se siente especialmente unido a la hermandad del Cautivo; la herencia familiar conecta a Manuel con el Barrio de la Victoria. Hoy presume de ser portador de su Cristo. Este año, presentará el cartel de la Semana Santa de su cofradía, firmado por la autora María Victoria Gómez Nicasio. El melillense describe los sentimientos que evoca en él la Semana Santa, sin dejar de comentar la atmósfera de expectación que ya se siente en las calles de la ciudad histórica en las semanas previas a esta festividad.
-Apasionado de la Semana Santa y de su hermandad del Cautivo, tuvo un papel muy relevante en las cofradías el año pasado. ¿Cómo lo vivió?
-Sí, el año pasado yo hice la exaltación a los portadores en la Asociación Cultural y Recreativa Los Cabales y también presenté el cartel de la Flagelación, y este año me ha llamado el Cautivo para presentar su cartel. Pues mira, la exaltación es un acto que organiza la asociación desde hace tres años, yo fui el segundo exaltador. Es un acto muy bonito que comienza con la interpretación de algunas marchas por agrupaciones melillenses, y después participa también Estefanía Saavedra, que canta un par de saetas, la exaltación propiamente dicha y un homenaje a las Cofradías. Entonces es un acto, aunque un poco íntimo, pero es público y muy sencillo. Ahí van personas de todas las cofradías, también participan y asisten miembros del Gobierno mostrando su apoyo al acto, a la asociación, a la Semana Santa y demás. Y después se comparte una copa de vino, como no podía ser de otra manera.
-Hablemos de la presentación de los carteles de la Semana Santa melillense.
-Las presentaciones de los carteles en general son todas muy similares, porque cada cofradía hace un cartel propio con fotografías de sus imágenes, aparte de realizar el cartel oficial de la Semana Santa, que la presentación fue el otro día. Se hace algo similar porque se interpretan marchas de Semana Santa, y las Juntas de Gobierno eligen a un miembro de la cofradía o no, alguien destacado, implicado y demás, y entonces presentan el cartel. Son actos muy emotivos, los cofrades suelen ir porque no dejan de ser como pequeños pregones, particularizados a cada cofradía y también se les da el protagonismo a esos hermanos que todos los años participan, trabajan y demás.
El otro día, el cartel oficial de la Semana Santa, que lo hace la Agrupación de Cofradías de Melilla, fue presentado por Chema Aguilar el 17 de enero. Desde hace años, las cofradías están realizando un concurso para presentar una serie de obras y hacer el cartel de cada una de las hermandades.
-Sin revelar nada, ¿qué le parece el cartel de María Victoria Gómez Nicasio que presentará el próximo 4 de marzo?
-Pues mira, el cartel es muy bonito, es una pintura. No te puedo revelar mucho pero a mí me gusta mucho, es inspirador. El año pasado ya ganó un cartel de otra hermandad, que es la de la Flagelación, y también la presenté yo, parece que nos traemos suerte uno al otro. La verdad es que yo estoy muy contento de volver a presentar una obra suya, de que la Hermandad del Cautivo me haya elegido.
Es curioso, porque a mí cuando me llaman yo no había visto el cartel. Enseguida me pongo a escribir porque parece como que me viene ahí la inspiración un poco, ¿no? De alguna manera, yo no solo hablo del cartel en esa presentación, sino que hablo pues de mi vivencia en la cofradía, de la propia cofradía, de las imágenes. Yo soy portador del Cautivo, y llevo muchos años vinculado a la cofradía. Claro, cuando te dan esta oportunidad de expresarte, pues hay cosas que te salen más allá de lo que es el cartel propiamente dicho.
-¿El sentimiento que tiene hacia su Cristo y Virgen de dónde le viene?
-Mi madre es del barrio de La Victoria, que es donde está la hermandad, y toda mi familia por su parte han sido devotos del Cautivo y de la Virgen del Rocío de toda la vida. Yo digamos que tengo ese vínculo, aunque no soy del barrio. Es una cosa que a mí desde niño me llamaba mucho la atención, esta procesión en concreto, y siempre quería ir a verla. Yo decía que de mayor iba a ser portador del Cautivo y tal. Mi padre también ha estado muy vinculado a la Semana Santa. Y aquí como somos muy poquitos pues vamos ayudándonos entre todos y vamos participando.
-¿Están ya los cofrades melillenses expectantes ante la llegada de la Semana Santa?
-La verdad es que lo que tú dices, ya estamos todos un poco expectantes en esa ‘Precuaresma’, ¿no? Porque si la Cuaresma es un tiempo de preparación hacia la pasión, muerte y resurrección del Señor, hay un espacio también en el ámbito cofrade que es esa ‘Precuaresma’, que ya está ahí el ‘gusanillo’. Porque como en la Cuaresma hacemos tantas cosas, tantos actos, los cultos y demás, pues estamos ya en esos preparativos, con esos nervios, mirando el calendario, anotando fechas de exaltaciones, presentaciones de cartel, en fin.
-¿Qué actos de este tiempo previo le ilusionan más?
-Me hace mucha ilusión esta presentación, como es lógico, por mis vínculos con la cofradía y demás, pero además también participo casi por imperativo. Como el año pasado fui el exaltador de los costaleros y también presenté el cartel de la Flagelación, me toca este año introducir al nuevo exaltador y al presentador de la Flagelación, que ya lo han anunciado. De alguna manera, aunque yo voy a tomar más protagonismo en el acto del Cautivo, en estos dos actos también tengo que participar y ya lo estoy organizando.
-¿Cómo describiría la Semana Santa de Melilla?
-La verdad es que la Semana Santa de Melilla, que vivimos de domingo a domingo, salvo el sábado que no hay procesiones, tiene bastante aceptación y participación. Sí que es cierto que quizás los días más esperados por el público son los dos domingos, jueves y viernes, aunque el resto de días también tienen mucha fuerza. El Domingo de Ramos sale ‘La Pollinica’, jueves y viernes salen varias cada día, y el Domingo de Resurrección es el encuentro entre el Resucitado y la Virgen del Rocío. La Semana Santa no deja de ser pues el que la vive con fe, la vive con fe, pero el que la vive como espectador, como algo cultural, también la vive a su manera y con una intensidad importante.
Yo creo que en los últimos años hay un poco de explosión de la juventud, creo que hay un pico de intensidad en la vivencia de la Semana Santa. Además, a las cofradías no les tiembla el pulso en darles paso para que participen y colaboren y estén debajo de los tronos, de los pasos, en fin. Incluso la gente yo creo que no viaja tanto en este periodo vacacional y se queda más aquí en Melilla para disfrutar de las procesiones.
-¿Qué peculiaridades tiene la celebración de la Semana Santa en la Ciudad Autónoma?
-Es una cosa muy curiosa porque además en cualquier sitio sería impensable. Aquí, por ejemplo, yo he tenido debajo de los tronos a hindúes, algún musulmán también se ha acercado y los ha sacado. O sea, son cosas que a lo mejor otro dice, pero ¿eso cómo va a ser si no están bautizados? Entonces hay gente que, aunque profese otra religión, le gusta, se acerca, hay muchos espectadores en la calle que son de otras religiones. Es curioso que el Viernes Santo, por ejemplo, que suele coincidir la Pascua judía con el Viernes Santo, se encuentran en la calle los judíos saliendo de rezar y las procesiones pasando. Son estampas que se viven aquí, en esta ciudad, que aunque puedan ser extrañas en otros puntos, lo que hacemos realmente es aprovecharlo para darle riqueza a nuestras fiestas, para que sean fiestas compartidas con nuestros vecinos. Incluso nuestros vecinos de otras religiones hacen lo mismo con los cristianos. Porque al final, tú te crías con tus vecinos, con tus compañeros del colegio, da igual, cristianos, judíos, da lo mismo. Cuando tú tienes una fiesta, los invitas, y cuando ellos tienen una fiesta, te invitan a estar compartiendo. Este año, el Miércoles de Ceniza ya comienza el Ramadán también. Son estampas muy curiosas y realmente no hay que tomarlas como algo negativo, sino todo lo contrario.








